Michelle Bachelet habla durante una rueda de prensa este viernes en el aeropuerto internacional Aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetia - EFE | Vídeo: ATLAS

Bachelet pide liberar a los detenidos por ejercer sus derechos civiles «de forma pacífica» en Venezuela

La expresidenta chilena celebró la liberación del diputado Gilber Caro, y de otros dos ciudadanos, Melvin Farías y Julio Rojas

CaracasActualizado:

Si alguien sabe de tortura psicológica y aislamiento carcelario es Michelle Bachelet, quien lloró al conocer ayer el caso del diputado Gilber Caro, uno de los 28 presos políticos que el régimen de Nicolás Maduro liberó para quedar bien con la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Tras conversar brevemente con Bachelet en la Asamblea Nacional, Caro reveló a ABC que le contó lo que había sufrido durante los 53 días que estuvo detenido sin motivo alguno en las celdas del Sebín (Servicio Bolivariano de Inteligencia). «Ella lloró, porque recordó que le habían hecho lo mismo cuando estuvo presa durante la dictadura de Augusto Pinochet», dijo. El diputado resaltó que, pese al sufrimiento, no pierde la esperanza del cambio. «Está a la vuelta de la esquina», aseguró.

Después de reunirse con Caro y con familiares de presos políticos, la propia Bachelet reconoció ayer a Juan Guaidó su preocupación por las más de 700 personas que siguen encarceladas. Así lo aseguró el presidente interino de Venezuela tras recibirla durante poco más de una hora en el Palacio Federal Legislativo (Asamblea Nacional). «Ha escuchado a muchas víctimas que han sufrido los embates de la dictadura y ha quedado conmovida», resaltó. Según indicó, Bachelet pidió la liberación de los presos que están detenidos «por ejercer sus derechos civiles y políticos de forma pacífica».

Además, y tras reunirse con el presidente Nicolás Maduro, anunció acuerdos con su Gobierno para vigilar la situación del país en materia de derechos humanos. «Hemos podido alcanzar varios acuerdos (...) tenemos el compromiso expreso del Gobierno para llevar a cabo una evaluación de la comisión nacional de prevención de la tortura, así como para evaluar cuáles son los principales obstáculos en el acceso a la justicia en el país», dijo minutos antes de abandonar Venezuela.

Explicó que dos funcionarios de la oficina de derechos humanos de la ONU se quedarán en Venezuela para «proveer asistencia y asesoría técnica» en esta materia, pero también para supervisar la situación.

«El Gobierno también ha aceptado que mi equipo entre a los centros de detención para poder monitorear las condiciones» en las que se encuentran y hablar «confidencialmente con los privados de libertad», así como permitir un acceso «más amplio a los distintos mecanismos de derechos humanos» incluidos los relatores de la ONU.

A juicio de Guaidó, la visita servirá para «buscar soluciones reales». Aunque reiteró que la salida de la crisis no depende de la presencia de la alta comisionada, apuntó que es un reconocimiento a la dramática situación del país. «Es imposible invisibilizar la crisis, pero es difícil catalogar esta visita como un triunfo», indicó Guaidó.

De momento, el también jefe del Parlamento precisó que entre lo conversado con Bachelet se encuentran los nuevos trabajos que tendrá la oficina de la ONU en Caracas para que se logre la atención y el seguimiento a la cuestión de los derechos humanos.

Dos miembros del equipo de la oficina de Derechos Humanos de la ONU permanecerán al menos dos días más en Venezuela, pero los compromisos de Bachelet en ese país concluían anoche. «Nos hubiese gustado que estuviese más tiempo en el país, pero ella pone hoy a Venezuela nuevamente sobre el tapete», sentenció Guaidó.

Familiares de presos

La presencia de Bachelet llevó a convocar varias protestas ciudadanas, desla protagonizada por el sector sanitario a la convocada por familiares de presos políticos a las puertas de la oficina del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Caracas. Con estas movilizaciones se buscaba alzar la voz frente a las violaciones de derechos humanos y la crisis.

La alta comisionada se llevará del país un voluminoso pliego de peticiones de los venezolanos que han visto vulnerados sus derechos humanos y que le piden que el régimen de Nicolás Maduro.

La primera dama, Fabiana Rosales, pidió además a Bachelet que interceda ante Maduro para que entre en los hospitales la ayuda humanitaria bloqueada por el régimen.

No obstante, la mayoría de las reuniones de Bachelet fueron con representantes del gabinete de Nicolás Maduro, que han copado gran parte de su agenda. En estos encuentros, achacaron la crisis a las sanciones de EE.UU.