Refugiados cruzando la frontera de Hungría hacia Austria, en septiembre de 2015
Refugiados cruzando la frontera de Hungría hacia Austria, en septiembre de 2015 - REUTERS

Austria presenta un plan para reducir a cero la inmigración ilegal

Incluye medidas como la militarización de la frontera con Italia para impedir la entrada de los inmigrantes

Corresponsal en BerlínActualizado:

Algunos movimientos del gobierno austríaco para gestionar la nueva ola migratoria de este verano habían despertado críticas en Bruselas y en Berlín, como la movilización de 750 soldados y cuatro tanques de combate para blindar la frontera entre Austria e Italia. Pero la iniciativa presentada anoche por el canciller federal de Austria, Christian Kern, es vista con mejores ojos. Se trata de un plan de siete puntos con el que promete la reducción de los flujos migratorios desde África hacia Europa con un objetivo muy concreto: reducir la inmigración ilegal a cero antes de 2020.

Una de las medidas es la creación en la Unión Europea de un nuevo cargo, responsable de asuntos de inmigración y refugiados y que se encargue de negociar con los países africanos acuerdos de repatriación. «Debe haber una sola persona que asuma toda la responsabilidad», expuso Kern, que defendió la creación de centros de solicitud de asilo fuera de Europa y en puntos en los que el flujo de inmigración y la trata de personas cobran gran intensidad, por ejemplo en Níger. «Debemos frenar la migración ilegal y retomar el control», dijo el canciller federal, que también exigió un reparto «más justo» de inmigrantes entre los países europeos, más protección para las fronteras exteriores de la UE y campañas de información y disuasión en los países de origen de los inmigrantes.

Kern cuenta con el apoyo del Partido Popular ÖVP, liderado por el actual ministro de Exteriores austriaco Sebastian Kurz. «Mientras no hagamos a estos Estados ninguna oferta, no nos debemos sorprender de que no haya centros de acogida para solicitantes de asilo fuera de Europa», ha declarado Kurz, que insiste en la necesidad de que Bruselas cierre urgentemente acuerdos con países como Egipto y Túnez para que acojan a los emigrantes y refugiados interceptados en el Mediterráneo mientras tratan de llegar a Europa. Según Kurz, más de 5.000 personas murieron ahogadas en 2016 en el Mediterráneo, una cifra que este año será «incluso mayor», y podría evitarse de cerrar acuerdos con los países del norte de África.

A tres meses de las elecciones, el punto en el que los partidos de la gran coalición no se ponen todavía de acuerdo es qué hacer con los inmigrantes rescatados en el Mediterráneo, si trasladarlos a suelo europeo para después repatriarlos o devolverlos directamente a África para evitar el posible efecto llamada. En lo que sí coinciden es en la necesidad de hablar con los gobiernos africanos de los países de origen. El jefe de la diplomacia austríaca aboga además por utilizar presiones económicas para garantizar que algunos países acepten la devolución de ciudadanos a los que se les denegó el asilo en la UE. «La UE negocia con Marruecos un acuerdo de devolución desde hace diez años y al mismo tiempo le entrega cada año cientos de millones de euros en programas europeos», ha afirmado, sugiriendo que las ayudas deberían quedar estrictamente ligadas a la actitud del gobierno receptor. Kurz ha propuesto en el pasado aplicar un modelo migratorio como el de Australia, que consiste en aumentar las patrullas marítimas para interceptar las embarcaciones con refugiados e internarlos en islas, como hace ese país en Nauru o Papúa-Nueva Guinea.

Kern, algo más en la línea con Bruselas que su ministro de Exteriores, propone ayudas financieras enmarcadas un «plan Marschall» para África. «Es un proceso más largo, que causará costes económicos», reconoció, admitiendo que los países de la UE deben tener criterios unificados a la hora de conceder o no asilo para refugiados. Austria ha sellado un pacto con otros seis países de la UE, formando un frente de oposición al plan migratorio impuesto por Bruselas. Junto a Hungría, Eslovaquia, República Checa, Croacia y Eslovenia impulsará un grupo de trabajo cuyos objetivos son la defensa de las fronteras exteriores, de forma que los ministros de Defensa faciliten conjuntamente la movilización rápida y conjunta de las capacidades civiles, policiales y militares’ para defender las fronteras externas europeas. Con elecciones en octubre y ante el ascenso destacado del partido de extrema derecha FPÖ (Partido Liberal), los dos grandes partidos austríacos son conscientes de que la iniciativa en materia de inmigración será decisiva en los resultados de los comicios.

Austria, que ha acogido a más de 150.000 inmigrantes en los últimos tres años, sobre todo de Siria, Afganistán, Irak y Somalia, es uno de los países europeos más restrictivos con la migración. Desde hace más de un año, el gobierno mantiene controles fronterizos en la zona de libre circulación de Schengen con Eslovenia, Eslovaquia y Hungría, para poder cerrar el paso de inmigrantes. En este verano preelectoral, el norte de Italia vuelve a ser el cuello de botella del flujo migratorio que desembarca en Sicilia y se espera la llegada de unas 220.000 personas dispuestas a atravesar el país con rumbo a otros lugares de Europa.