Imagen del minuto de silencio
Imagen del minuto de silencio - AFP

Abuchean a Valls durante el minuto de silencio por las víctimas del atentado de Niza

Más de 40.000 personas han acudido este lunes al Paseo de los Ingleses, donde Mohamed Lahouaiej-Bouhlel arrolló el 14 de julio a decenas de personas con un camión

EFE
MadridActualizado:

Francia ha enmudecido este mediodía durante un minuto para homenajear a las víctimas del atentado perpetrado el pasado jueves en Niza, si bien entre la solemnidad también se ha colado la crítica política, con abucheos al primer ministro, Manuel Valls, en el acto más simbólico.

Más de 40.000 personas han acudido este lunes al Paseo de los Ingleses de Niza, donde Mohamed Lahouaiej-Bouhlel arrolló el 14 de julio a decenas de personas con un camión. Murieron 84 personas y otras 200 resultaron heridas.

«Dimisión, dimisión»

Valls y la ministra de Sanidad, Marisol Touraine, han representado al Ejecutivo en este acto y han tenido que escuchar silbidos y peticiones de «dimisión, dimisión» de quienes culpan al Gobierno de la ola de ataques sufridos por el país en los últimos meses. También se han escuchado gritos de «asesinos».

El presidente de Francia, François Hollande, ha guardado silencio en la sede del Ministerio del Interior, junto al titular de esta cartera, Bernard Cazeneuve, y representantes de las fuerzas de seguridad. En la capital también se ha interrumpido el servicio de metro y trenes como señal de duelo.

Los actos se han repetido en otras ciudades de Francia, así como en las principales instituciones de la UE, con sendos minutos de silencio en el Tribunal de Justicia de Luxemburgo y al inicio de la sesión del consejo de ministros de Exteriores en Bruselas.

Silbidos «indignos» en la ceremonia

Por su parte, el primer ministro de Francia, Manuel Valls, calificó este lunes de «indignos» los silbidos e insultos que recibió en el homenaje nacional en Niza a las víctimas del ataque del pasado jueves, que atribuyó a «la actitud poco espontánea de una minoría».

«Los silbidos y los insultos son indignos en una ceremonia de recogimiento y de homenaje a las víctimas», declaró el jefe del Ejecutivo francés a la edición digital del diario local «Nice Matin».

Valls agregó que asume y comprende «la desesperación y las dudas de las familias, los allegados y de todos aquellos traumatizados porque asistieron al recorrido asesino del camión» que dejó «niños muertos y familias desgarradas por la barbarie».

«Mi lugar era estar entre los nicenses. Pero tiene que haber dignidad» tanto entre «los responsables políticos» como entre «todos los ciudadanos», lanzó el primer ministro.

Valls insistió en que es momento de preservar la unidad nacional y no crear «división y odio». «Esa imagen no es la de Niza, ni la de Francia», concluyó.