Soldados estadounidenses junto a un sistema de misiles Patriot en una base militar en Gaziantep, sureste de Turquía
Soldados estadounidenses junto a un sistema de misiles Patriot en una base militar en Gaziantep, sureste de Turquía

¿Por qué Alemania y EE.UU. han decidido retirar los misiles Patriot de Turquía?

La versión oficial de la OTAN contrasta con la extraoficial de fuentes del Pentágono

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La OTAN ha justificado la decisión de Estados Unidos y Alemania de retirar sus baterías de misiles Patriot de Turquía en 2016 por la amenaza «baja» de ataques desde Siria y ha evitado polemizar sobre si la decisión en realidad se debe al malestar de los aliados por los ataques de Turquía contra los kurdos del PKK en lugar de centrarse en la lucha contra el Estado Islámico en la región.

«Respetamos plenamente esta decisión nacional que han tomado los Gobiernos alemán y estadounidense, que entendemos ha sido motivada por la amenaza reducida de (ataques con) misiles desde Siria y la necesidad de modernización crítica (de los sistemas)», ha explicado a Europa Press una fuente de la OTAN, que ha evitado confirmar si la retirada de los Patriot se da en respuesta a la actitud de Ankara, que ha centrado sus operaciones contra las fuerzas kurdas, que combaten al Estado Islámico.

Tanto el Gobierno de Washington como el de Berlín «han informado a la OTAN de sus decisiones», ha precisado la fuente, que ha destacado la «contribución importante» de ambos países para «ayudar a proteger la población y el territorio de Turquía de amenazas de misiles balísticos desde Siria» con el despliegue de dos baterías de misiles Patriot cada uno.

«Aunque la amenaza actual que plantean los misiles sirios para Turquía se evalúa como baja, el riesgo de que misiles lanzados contra las fuerzas de la oposición (sirias) dentro de Siria puedan caer en Turquía persiste», ha explicado la fuente de la OTAN.

Un anzuelo

La otra versión, la no oficial, procedente de varios oficiales del Pentágono que han puesto de manifiesto su indignación con el Gobierno del presidente Recep Tayip Erdogan, que en solo cuestión de meses ha roto un frágil alto el fuego de dos años con el PKK que había puesto fin a 30 años de matanzas y más de 40.000 muertos, y ha puesto en peligro la operación en Irak (donde se concentran buena parte de las milicias kurdas) contra Estado Islámico.

«Está claro que lo de Estado Islámico ha sido el anzuelo», apuntaron estas fuentes al 'Wall Street Journal'. «Querían hacer un movimiento contra el PKK, pero necesitaban el anzuelo», lamentaron.

Lo que parece atemorizar a Turquía es el papel de peso que están adquiriendo los kurdos gracias a ser los únicos que verdaderamente están haciendo frente, a través de la milicia kurda Unidad de Protección Popular (YPG), a Estado Islámico. Un esfuerzo que ha sido reconocido por los Estados Unidos. Hay quien ve en estos servicios prestados por la milicia del YPG la intención de legitimar un estado kurdo en territorio sirio o iraquí, lo que pone muy nervioso a Erdogan.

Los kurdos, en el Parlamento turco

A esto se suma que el presidente turco ha tenido que ver cómo en los últimos meses esta minoría, a través del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), ha logrado legitimidad en la urnas, logrando en las pasadas elecciones del mes de junio casi el 13% de los votos, lo que le ha permitido sentarse en el Parlamento turco, convirtiéndose en la cuarta fuerza política del país.

A día de hoy, Turquía no ha actuado directamente contra Estado Islámico a la espera de concretar con EEUU el manual de acción conjunta contra los yihadistas. Simplemente se ha limitado a permitir el despegue de aviones de combate de EEUU la base aérea de Incirlik, cerca de la frontera con Siria, para atacar a Estado Islámico allí, pero sí ha realizado varios ataques contra posiciones del PKK. «Luchamos contra los terroristas, no contra los turcos», se justificaba hace unos días en una entrevista con ABC el embajador de Turquía en España, Ömer Önhon.

Washington lamenta los ataques desencadenados por Turquía contra posiciones del PKK en Irak, que debilitan la moral de milicias kurdas quienes, a juicio de EEUU, están siendo el instrumento más efectivo para combatir a los terroristas que lidera Abu Bakr al Bagdadi.

Por otra parte, Turquía ha sido acusada en numerosas ocasiones de facilitar el acceso a Siria de cientos de mercenarios o simpatizantes yihadistas internacionales; acusaciones que Ankara ha rechazado categóricamente.