Fotografía de archivo fechada el 3 de enero de 2009 que muestra a un operario de Gazprom en la estación de gas de Sudzha, en la región de Kursk (Rusia)
Fotografía de archivo fechada el 3 de enero de 2009 que muestra a un operario de Gazprom en la estación de gas de Sudzha, en la región de Kursk (Rusia) - efe

Rusia cortará mañana el gas a Ucrania si no paga por adelantado

Alemania y Francia advierten a Putin que un ataque a Maríupol pondría en peligro los acuerdos de Minsk

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El gigante energético ruso Gazprom advirtió ayer a la compañía ucraniana Naftogaz de que en dos días podría ser suspendido el suministro de gas a Ucrania, si no abona por adelantado el pago correspondiente a marzo. El presidente de Gazprom, Alexéi Miller, informó a la prensa que no han recibido todavía el dinero de Kiev y advirtió que «esto crea riesgos para el tránsito a Europa» del hidrocarburo.

Naftogaz se defiende diciendo que en su última transferencia pagó por 114 millones de metros cúbicos cuando recibió solamente 47 millones. Kiev acusa a la compañía rusa de haber desviado el gas a las regiones rebeldes de Donetsk y Lugansk.

Esto endurece aún más un conflicto que no parece tener tregua. En una entrevista concedida a Vladímir Soloviov, uno de los periodistas rusos leales al Kremlin que con mayor dureza fustiga a las autoridades de Kiev, el presidente ruso advirtió que una guerra entre su país y Ucrania sería «un escenario apocalíptico». No explicó la razón de esa referencia al fin del mundo, pero señaló como muy poco probable que suceda.

Escenario apocalíptico

«Pienso que ese escenario apocalíptico difícilmente es posible y tengo la esperanza de que nunca se llegará a ello», respondió Putin a la pregunta de Soloviov sobre si algún día los rusos se despertarán con la noticia de que ha estallado la guerra con el país vecino. No obstante, el primer mandatario ruso aseguró que existen «intentos de atizar un conflicto entre Rusia y Ucrania, algo que, según su opinión, es realmente «grave».

Putin rechazó las acusaciones de que Rusia está interviniendo militarmente en el este de Ucrania. A su juicio, «es un intento menos humillante de justificar la actual derrota» que están sufriendo las fuerzas ucranianas.

En cuanto a los acuerdos de paz de Minsk, alcanzados con la participación de Francia y Alemania el pasado día 12, el presidente ruso hizo hincapié en la necesidad de que se respeten al pie de la letra. «Si los acuerdos de Minsk se cumplen, estoy seguro de que la situación se normalizará paulatinamente», manifestó. Sin embargo, el jefe del Kremlin no pronunció ni una palabra sobre la flagrante violación del mismo que supuso la toma de Debáltsevo por parte de los separatistas la semana pasada y los ataques que están llevando a cabo en la inmediaciones del puerto de Mariúpol contra las posiciones del Ejército de Kiev.

Reunión en París

Paralelamente a estas declaraciones, los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Laurent Fabius; Alemania, Frank-Walter Steinmeier; y Ucrania, Pavlo Klimkine, se reunieron ayer en París desde donde lanzaron una nueva «advertencia solemne» a Putin, «exigiendo un cumplimiento estricto de los acuerdos de Minsk para la paz en el este de Ucrania». Por parte alemana, Steinmeier insistió en que «un ataque contra Mariúpol cambiaría completamente la base de los acuerdos de Minks, desembocando en una nueva situación».

Muchos observadores comentan, por su parte, en que, en verdad, Mariúpol es ya un objetivo «al alcance de los rebeldes prorrusos». Por su parte, el ministro ucraniano lamentó que sus colegas alemán y francés no condenasen «con más firmeza» la entrada de las tropas prorrusas en Debaltsevo.

Anfitrión de la reunión, Fabius subrayó la «determinación común» a la hora de «exigir» el refuerzo de la misión de observación de la OSCE, cuya influencia en la marcha de los acontecimientos se ha confirmado, por ahora, insignificante. Consciente de tal evidencia, el ministro francés de Asuntos exteriores exigió la extensión del mandato de la OSCE «con personal, equipos y financiación suplementaria».