Snowden temía acabar en una cárcel de Hong Kong
El rostro de Snowden aparece en varias televisiones en un comercio de Moscú - reuters

Snowden temía acabar en una cárcel de Hong Kong

Un intermediario le prometió al topo luz verde para salir del enclave chino

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Mientras prosigue el misterio sobre el paradero de Edward Snowden, el topo de la CIA que ha destapado las masivas redes de espionaje de Estados Unidos, afloran algunos detalles sobre su huida de Hong Kong. Aunque Snowden salió sin problemas de la antigua colonia británica, que desoyó la orden de arresto enviada desde Washington alegando defectos de forma, no encontró en este enclave dependiente de China el apoyo que esperaba.

Así lo confirmó ayer el diputado Albert Ho, uno de los tres abogados que se habían ofrecido a defenderle, en una entrevista con la agencia France Presse. Incluso antes de que el Departamento de Justicia norteamericano presentara cargos contra él por robar y desvelar secretos oficiales, Snowden empezó a comprender los riesgos a los que se enfrentaba si era capturado y tenía que luchar legalmente contra su extradición desde una celda. Un proceso que iba a durar varios meses y que, a tenor de Ho, «habría sido intolerable para él» porque le habría privado de su ordenador y de internet para seguir filtrando los secretos de la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).

Con ese temor, la opción de marcharse de Hong Kong comenzó a cobrar forma el martes de la semana pasada, cuando los tres abogados se reunieron por primera vez con Snowden en el apartamento de un amigo. Allí se estaba cobijando tras dejar el día 10 el lujoso Hotel Mira, en el que había pasado escondido tres semanas. Aprovechando la cercanía de su cumpleaños, celebraron una cena a base de pizza, alitas de pollo, salchichas y Pepsi-Cola. Por seguridad, dejaron sus teléfonos móviles en el frigorífico para que no fueran rastreados, ya que Snowden había cambiado de escondrijo un par de veces, siempre de noche y de forma discreta.

«Vino a Hong Kong solo. Se sentía desamparado y acudió a organizaciones defensoras de los derechos humanos que conocen abogados», explicó Albert Ho a AFP.

Deseando librarse de él

Después de aquella velada, un misterioso intermediario que el abogado no quiso identificar contactó con Snowden y le advirtió de que el Gobierno de Hong Kong no podía ayudarle si se abría una causa en los tribunales, pero que no impediría que abandonara la ciudad. Las dudas que pudiera albergar se despejaron cuando EE.UU. anunció el viernes los cargos contra él. El domingo, Snowden tomó un vuelo a Moscú con la ayuda de la red Wikileaks y la vista gorda, cuando no complicidad, de Hong Kong y China, que estaban deseando librarse de él pero niegan, como ha criticado la Casa Blanca, que dejaran huir a un fugitivo porque no sabían que su pasaporte estaba revocado y la orden de arresto no incluía ni su número ni su nombre completo.