La Asamblea Nacional ratifica a Xi Jinping como presidente de China
El nuevo presidente chino, Xi Jinping (derecha) saluda a su predecesor, Hu Jintao (izquierda)

La Asamblea Nacional ratifica a Xi Jinping como presidente de China

Tras su designación como secretario del Partido Comunista en noviembre, el autoritario régimen de Pekín culmina el relevo de poder

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Era la crónica de un nombramiento anunciado desde el pasado mes de noviembre, cuando fue designado secretario general del Partido Comunista de China y sucesor del presidente Hu Jintao. La Asamblea Nacional Popular, el Parlamento orgánico del autoritario régimen de Pekín, ha culminado este jueves el relevo de poder al ratificar a Xi Jinping como nuevo presidente de China. Con 2.952 votos a favor, tres abstenciones y uno en contra, de algún diputado que seguramente se habrá equivocado al pulsar el botón, la elección no podía ser más simbólica. A sus 59 años, Xi Jinping se hace así con el único cargo que le quedaba por ocupar. Junto a la Secretaría General del Partido, también dirige la Comisión Militar Central, que son los dos órganos donde realmente se toman las decisiones importantes en este país.

Por 2.839 votos contra 80, la Asamblea también ha “elegido” como vicepresidente a Li Yuanchao, un reformista liberal y estrecho aliado del ya expresidente Hu Jintao. Rompiendo una norma no escrita en el régimen chino, Li Yuanchao no forma parte del Comité Permanente del «Politburó» y su nombramiento podría ser una concesión al equipo saliente.

Nacido hace 59 años en Pekín, a Xi Jinping se le conoce como uno de los «principitos» del régimen porque su padre, Xi Zhongxun, luchó junto a Mao Zedong en la guerra civil (1945-49) y llegó a ocupar altos cargos en el nuevo Estado comunista. Sin embargo, pronto descubrió que el poder también puede ser muy peligroso en China porque su progenitor fue purgado durante la “Revolución Cultural” (1966-76) y él acabó trabajando en el campo en la provincia agrícola de Shaanxi cuando era sólo un adolescente. «Lo que sufrió en aquella época le hará ser más cauto. Sabe cómo funciona el sistema y que el poder puede perderse de un día para otro en China», advierte a ABC desde Taiwán el profesor David Huang, exviceministro del Consejo de Asuntos con China continental y miembro de la Academia Sínica.

Tras licenciarse en Ingeniería Química por la prestigiosa Universidad de Tsinghua en 1979, cuando Deng Xiaoping empezaba a abrir el país al capitalismo, su padre aprovechó que había sido rehabilitado para ayudarle a escalar posiciones en el régimen. Con la consigna del desarrollo económico, contribuyó a la industrialización de las provincias costeras de Fujian y Zhejiang, que albergan buena parte de las cadenas de montaje de la “fábrica global” junto a Cantón (Guangdong). Gracias a sus éxitos, reemplazó en 2006 a Chen Liangyu, el influyente secretario local de Shanghái defenestrado por corrupción. A partir de ahí, su ascenso fue meteórico y en octubre de 2007 entró en el todopoderoso Comité Permanente del Politburó. Un año después, pasó una crucial prueba de fuego al encargarse con éxito de la organización y seguridad de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Casado en segundas nupcias con Peng Liyuan, una famosa cantante que pertenece al Ejército, tiene una hija, Xi Mingze, que estudia en Harvard bajo un nombre falso. Curiosamente, allí se licenció el año pasado Bo Guagua, el hijo de Bo Xilai, el popular dirigente defenestrado por corrupción cuya esposa asesinó al socio británico que les ayudaba a evadir su fortuna. Debido a la lucha de poder que este caso ha desatado entre las distintas facciones del Partido Comunista, la familia de Xi Jinping también se ha visto salpicada en los últimos meses por la sospecha, sobre todo cuando «Bloomberg» reveló en junio que su fortuna ascendía a más de 300 millones de euros. Otro ejemplo más de que, en China, el poder político y económico van de la mano y es imposible hacer negocios sin «guanxi» (contactos) con las autoridades o sus parientes.

Intentando ganarse a una sociedad cada vez más desigual, Xi Jinping está liderando una campaña por la austeridad y contra la corrupción. “Es más próximo a la gente y más emotivo que Hu Jintao, que era demasiado rígido y no expresaba ningún sentimiento”, explica David Huang. Aunque este experto cree que “Xi Jinping tiene un estilo propio”, aclara que “su liderazgo será colectivo y tendrá que consultar sus decisiones con los otros seis miembros del Comité Permanente, entre los que hay cinco aliados del expresidente Jiang Zemin. Por ese motivo, le resultará difícil emprender reformas económicas y políticas, al menos durante los dos primeros años”.