¿Qué es lo que tiene Berlusconi?
Silvio Berlusconi, segunda fuerza más votada - efe

¿Qué es lo que tiene Berlusconi?

Escándalos de corrupción, problemas con la justicia no cambian eso de que «Berlusconi es Italia»

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«Los italianos son imbéciles», sentenció el Premio Príncipe de Asturias, Giovani Sartori en una entrevista concedida a ABC.

Así de contundente fue el famoso politólogo para explicar que el pueblo italiano haya decidido dar a Silvio Berlusconi el 29,18% de las papeletas electorales en el Congreso, aupándolo como segunda fuerza política del país.

Nada importa que «Il Cavaliere» esté siendo investigado por financiación ilegal en su partido, sea perseguido por prostitución de menores y abuso de poder o que la Fiscalía le acuse ahora de crear una red de prostitución. Berlusconi sigue ejerciendo un poder inexplicable sobre el electorado italiano. O al menos sobre una parte importante de él.

Un modelo de conducta

«De algún modo Berlusconi es lo que muchos italianos ansían ser. Es rico, poderoso y tiene éxito (entre comillas) con las mujeres. Sus electores le ven como un ganador», opina Riccardo Rossella, uno de los muchos italianos que temen por lo que pueda suceder en su país.

A esto se suma la picaresca italiana: «En un país que carece en gran medida de sentido de la legalidad, es fácil perdonar a Berlusconi por sus delitos», juzga este estudiante, recordando aquello de que «Berlusconi es Italia», añade este politólogo.

Algo parecido apuntaba el columnista y exdirector de «La Stampa» Marcelo Sorgi al corresponsal en Roma de ABC: «La propaganda de Berlusconi es eficaz. Sus votantes todavía tienen una especial relación con él, le consideran una especie de gurú», argumentaba para explicar el fenómeno Berlusconi.

Una ley electoral envenenada

La idiosincrasia italiana puede explicar esta tendencia del voto, pero no es la única responsable. Fue el propio Silvio Berlusconi quien moldeó a su gusto una nueva y compleja fórmula electoral en el año 2005, para evitar una probable derrota frente a la coalición de centroizquierda de Prodi.

Una ley electoral, que multiplica las mayorías. «La absoluta mayoría de los italianos nunca ha votado a Berlusconi», explica Gianfranco Pasquino, profesor de la Universidad de Bolonia. «Como mucho recibió entre el 35% y el 38% de los votos y entre 2008 y 2013 ha perdido 6,3 millones de electores. El único éxito de Berlusconi es haber resucitado a un partido moribundo», considera el politólogo.

A esa realidad se suma una izquierda porosa y fragmentada, que no ofrece la garantía de una mayoría estable bajo la forma de una coalición. «Hay un grupo de electores que nunca votarían a una coalición», explica Pasquino. El motivo es que los diferentes sentires políticos hacen que no sea eficaz gobernarlas, independientemente de su ideología», expone el académico.

El poder de los medios

Italia es junto con Alemania y Japón uno de los países más envejecidos del mundo, con más de un 20% de sus ciudadanos por encima de los 65 años.

Además, solo un 54% de las familias italianas utiliza internet. Sus medios de influencia son en este orden la televisión, los periódicos y la radio. Teniendo en cuenta que «Il Cavaliere» es ante todo un magnate de los medios, es difícil que la jugada le salga mal.

Fue gracias a una campaña centrada en la televisión como Silvio Berlusconi consiguió volver al ruedo político, acortando distancias en los sondeos con la izquierda de Bersani.

En cualquier caso sigue habiendo un poder que Berlusconi no controla: el judicial. El próximo viernes, la Fiscalía de Milán presentará ante los tribunales una petición de condena contra Berlusconi y su partido (el Pueblo de la Libertad).

Y hoy un tribunal de la misma ciudad le ha condenado a un año de cárcel al expresidente del Gobierno italiano Silvio Berlusconi por el llamado caso Unipol, la publicación de manera ilícita de escuchas telefónicas en el diario «Il Giornale», propiedad de su hermano Paolo.

El tiempo corre en contra de «Il Cavaliere», que deberá apresurarse para encontrar un aliado de cara al próximo 15 de marzo, día en que se inician las negociaciones para formar Gobierno.