Las fotos arrebatadas, la orden de Luca de Tena y un editorial pidiendo «calma»: así contó ABC el 23-F

La periodista Pilar Urbano narró una experiencia que «desearía no haber tenido que contar jamás». En la redacción la orden del director fue clara: «Si toman ABC, que nos quiten de la mancheta»

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A las 18:22 horas del 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles armados con subfusiles irrumpieron en el Congreso de los Diputados cuando se enfectuaba la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo. El grupo estaba encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero, cuyo grito resuena hasta hoy en el hemiciclo: « ¡Quieto todo el mundo!» (Sic). En ese momento el vicepresidente del Gobierno, el teniente general Gutiérrez Mellado, se levantó de su sillón y ordenó al teniente coronel que le entregase el arma. Era el oficial de mayor graduación allí, pero Tejero forcejeó con él y respondió a la orden con un disparo al techo que fue seguido por unas ráfagas de los subfusiles de los asaltantes. El anciano general permaneció indiferente al sonido de las armas.

A pocas horas del cierre de la primera edición, la noticia cayó con sorpresa e incluso miedo en la redacción de ABC en la calle Serrano. Los teléfonos no dejaban de sonar por todos los rincones, la mayoría eran llamadas de los lectores pidiendo más información. Muchos periodistas y colaboradores acudieron allí sin ser convocados. Nadie podía considerarse ajeno ante aquel golpe contra la Democracia, que también tenía a los medios de comunicación como objetivo. Las instalaciones de Prado del Rey fueron ocupadas por varios destacamentos de la Brunete alrededor de dos horas, en las que Televisión Española alteró su programación y Radio Nacional emitió marchas militares.

La dirección de ABC se temió algo parecido. Al igual que Gutiérrez Mellado, el director del periódico, Guillermo Luca de Tena, no se inquietó por el estruendo de las balas. «Paco, si vienen los militares a incautarse del periódico, que nadie ofrezca resistencia. Pero, por encima de todo, exige que nuestros nombres sean eliminados de la mancheta», afirmó Guillermo Luca de Tena al entonces subdirector del diario, Francisco Giménez-Alemán, como narró en el especial que ABC preparó en 2011 recordando los 30 años del fallido golpe.

La crónica de los periodistas encañonados

Desde el interior del hemiciclo varios redactores presenciaban la histórica escena. En un cierto momento, un guardia civil se acercó al lugar en el que se encontraba un redactor de ABC, y le dijo: «Ya puede sentarse. Aquí no pasa nada». El periodista le preguntó de qué se trataba todo aquello, y el guardia civil respondió de forma escueta: «Se lo puede imaginar, ¿no?». A las nueve de las noche los pocos periodistas que todavía se encontraban en la Tribuna de Prensa fueron invitados a abandonar el edificio.

La periodista Pilar Urbano fue una de las que quedó atrapada en el epicentro del golpe cuando se disponía a telefonear a ABC para anunciar que el nuevo presidente celebraría en breve una rueda de prensa. Ella misma narró una experiencia que «desearía no haber tenido que contar jamás», en las páginas del diario: «Entro en la cabina. Desde aquí puedo ver mi alrededor; y al fondo, en el monitor de TV, lo que está ocurriendo en el hemiciclo. Suenan disparos y una ráfaga larga de metralleta. La gente ha enmudecido y solo se oyen las voces apresuradas y nerviosas de los guardias civiles: “¡Al suelo! ¡Todo el mundo al suelo!”. Cae a mi lado un cascote del techo. Marco el teléfono de ABC. Un guardia civil me conmina a colgar y a tumbarme. Le digo que no: “Tengo que escribir todo lo que aquí está pasando... soy periodista”. Reacciona a los pocos segundo, sin dejar de encañonarme: “Escriba, pero no se mueva... Y cuente todo, ¡que se sepa bien! Sí es usted objetiva tendrá que decir que no ha habido un solo muerto, ni un herido, ni una violación...”».

En un momento dado, Pilar Urbano se atrevió a pedir información directamente al teniente coronel Tejero:

–¿Puede decirme qué es esto?

–Ya lo ve. La Guardia Civil.

–Pero, ¿al mando de quién?

–La Guardia Civil...

–Pero, ¿quién le manda?

Y Tejero alzó la voz, nervioso: «Le he dicho que ya lo ve: es la Guardia Civil».

El fotógrafo de ABC perdió su material

Como veterano periódico monárquico, ABC tomó la delantera en muchas informaciones. Después de varios intentos, Guillermo Luca de Tena conversó brevemente con Sabino Fernández Campo, al que transmitió «la posición de ABC a favor de la Constitución» y le reiteró su lealtad a la Corona. Cerca de las diez de la noche, el propio Francisco Giménez-Alemán pudo hablar con el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Laína. Durante esa noche Laína presidió la Comisión de Secretarios de Estado y Subsecretarios que se creó por decisión del Rey mientras el Gobierno estaba secuestrado en el Parlamento. De hecho, fue presidente del Gobierno en funciones.

En paralelo a estas conversaciones, ABC preparó a la carrera una edición especial sabiendo que su gran virtud, la calidad técnica de sus fotografías, iba a ser un hándicap frente a otros periódicos. La técnica de impresión del huecograbado requerían un mínimo de dos horas de elaboración desde que se entregaban las originales en el taller. Esto significaba que ABC empezó a elaborar su primera edición solo cuando las fotografías de EFE llegaron al taller. La historia de las fotografías que prendieron el periódico de aquella noche forma parte del fotoperiodismo español.

Los fotógrafos de los medios ocupaban las dos escaleras destinadas a ellos durante la sesión en la que se votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, si bien el único medio que tenía fotógrafos en los dos lados del hemiciclo era la agencia EFE, con Manuel Pérez Barriopedro a un lado (que ganó el World Press Photo de 1981) y Manuel Hernández de León al otro. Cuando los guardia civiles exigieron a los fotógrafos que entregaran sus equipos, el primero consiguió sacar un carrete escondiéndolo en un zapato, y el segundo lo sacó guardado en los calzoncillos. Sobre estas fotografías trabajó ABC incluso antes de saber lo que estaba pasando en el interior del Congreso. A las tres de la mañana el periódico ya estaba en las rotativas.

El fotógrafo de ABC Teodoro Naranjo se encontraba en la parte derecha, justo encima de la entrada. Él también hizo fotos, con un ángulo poco conocido de la toma. Por desgracia no pudo ocultar las fotografías a tiempo y debió conformarse con recoger al día siguiente sus carretes. Las instantáneas sirven para rebatir la leyenda que defiende que solo existen las fotos que sacaron los fotógrafos de EFE, y que las del resto fueron confiscadas por el CESID. No es cierto. Naranjo publicó al día siguiente tres fotos en el periódico del 25 de febrero.

«Calma. Queremos repetir esta palabra»

En la edición de aquella noche, los protagonistas fueron las fotos de EFE y, sobre todo, el editorial de ABC a favor de la Constitución y de la Democracia:

«A la hora en que se escribe este editorial España entera lleva seis horas viviendo en la angustia. Los viejos fantasmas, que parecían alejados definitivamente de nuestro horizonte nacional, han vuelto a visitarnos. Y aun cuando en estos momentos el gravísimo suceso aparece localizado y reducido a un grupo de desequilibrados, sigue el país entero colgado de sus radios y televisores para conocer el desenlace de algo que aún podría concluir en un drama espantoso...»

La premisa era clara: «Calma. Queremos repetir esta palabra porque es la que más necesita España hoy. Nada podría ser hoy más dañino que el que grupos de cualquier ideología intentasen tomar la calle por la fuerza, con lo que terminarían haciendo el juego a los revoltosos. Cualquier paso que no pase hoy por el orden y la serenidad nos acerca a una guerra. Solo la fe en la autoridad y en la Constitución puede sacarnos sin demasiado dolor de este drama».