Hwang Woo-suk, el veterinario que engañó al mundo con una clonación humana
Hwang Woo-suk, en su laboratorio de Seúl antes de descubrirse su engaño - REUTERS

Hwang Woo-suk, el veterinario que engañó al mundo con una clonación humana

Pasó de ser un héroe mundial, avalado por la revista «Science», al protagonista de uno de los mayores fraudes de la historia de la ciencia, en pocos meses... y tras ser condenado, montó una empresa para clonar mascotas

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

«Apóstol coreano de la clonación», «héroe nacional», «pionero científico», «logro de proporciones históricas», «padre de la clonación terapéutica», «ídolo de la ciencia laica»… con todas estas expresiones definían hace ahora siete años al protagonista de uno de los mayores fraudes de la historia de la ciencia: el profesor Hwang Woo-suk. Y no era para menos, porque este prestigioso investigador surcoreano, licenciado en veterinaria, asombraba al mundo con el anuncio de haber conseguido clonar, por primera vez en la historia, células madre de origen humano. Y todo ello con el respaldo de la revista «Science», que publicaba su investigación como buena.

AP
AP

Su anunció causó una gran conmoción en el mundo entero, repercutiendo no sólo en el ámbito de la ciencia, sino también en el de la bioética, la moral, el derecho, la religión y, a través de los medios de comunicación, en la sociedad, que veía una luz para la posible curación de enfermedades como el alzhéimer, el párkinson o la diabetes.

En los dos años que duró su gloria, Woo-suk se convirtió en una especie de leyenda viva, admirada por el pueblo y promocionada por un Gobierno que vio en él a un niño pobre, de origen rural, que había conseguido alcanzar la gloria mundial en algo tan complejo como la investigación genética. Se crearon clubes de admiradores en toda Corea del Sur, webs con nombres como «Yo amo a HWS» y la prensa y la televisión seguían sus pasos y elevaban a la categoría de cita célebre cualquier comentario que hiciera.

De héroe a villano

No era para menos. En apenas un año y medio, desde febrero de 2004 a octubre de 2005, Hwang Woo-suk, que poseía una ambición desmedida, había anunciado un embrión clonado, poco después la clonación de las células madre de origen humano y poco después, por si había alguna duda, presentaba a «Snuppy», el primer perro clónico del planeta.

REUTERS
REUTERS

Todo ello hizo que el Gobierno le otorgara fondos para sus investigaciones de millones de dólares y que creó el primer banco mundial de células madre, con él a la cabeza. Pero su gloria no duró mucho más… tres meses después de aquello, en enero de 2006, se descubría que toda su investigación «histórica» había sido un fraude.

En diciembre de 2005, prestigioso director del Hospital Mizmedi, Roh Sung-il, aseguró en la cadena de televisión KBS y en la MBC que Hwang había utilizado células madre falsas para su famosa investigación. Agregó que por lo menos uno de sus jóvenes colaboradores había sido obligado a participar a sabiendas en semejante engaño y que él mismo había oído a Hwang exclamar: «¡Ya no hay células madre!».

«No hay duda de que lo logramos»

Hwang –que fue incluso ingresado en el hospital durante una semana para recuperarse del estrés emocional originado por la polémica– reaccionó rápidamente convocando una rueda de prensa, en la que defendió la autenticidad de su trabajo y acusando a Roh de mentir por despecho: «No hay duda de que logramos producir 11 células madre de embriones humanos clonados de un paciente, y de que poseemos la tecnología para crearlas de nuevo», aseguró, y pidió a «Science» que retirara el artículo con el excusa de que la revista había cometido varios errores en las fotografías que acompañaban a los resultados del experimento.

ap
ap

La conmoción fue tan grande que el primer ministro Li Hae-chan convocó una reunión de emergencia, después de la cual un portavoz informó de que «el Gobierno de Corea del Sur ha decidido que las investigaciones del doctor Hwang Woo-suk deben ser verificadas por un comité científico. Cuando se reconozcan sus conclusiones e tomarán las medidas que correspondan».

La estafa no tardó en salir a la luz. Un comité de científicos, algunos de la misma universidad de Woo-suk, encontraron serias deficiencias en los procedimientos llevados a cabo por Hwang, pruebas simuladas y datos fraudulentos en los supuestos resultados exitosos. Y los análisis realizados por tres laboratorios independientes lo confirmaron: la mayoría del material genético utilizado en las clonaciones de 2004 y 2005 no coincidían con el ADN del supuesto donante.

«Un engaño a la comunidad científica»

El comité concluyó que las imágenes y datos que registraban esa clonación eran ficticios y su presidente, el profesor Miung Hi-Chung, declaró que Woo-suk era responsable de «un acto que no era otra cosa que un engaño a la comunidad científica, y por extensión al público en general».

AP
AP

El hasta entonces prestigioso científico fue expulsado de la Universidad de Seúl (UNS) y su laboratorio se clausuró. Más tarde fue acusado de apropiación indebida de fondos públicos y privados, unos 6,4 millones de dólares –que gastó, entre otras cosas, en un coche de lujo para su esposa– y violación de la ley sobre bioética.

En el juicio, a Hwang Woo-suk no se le ocurrió otra cosa que asegurar que no se había llevado ningún fondo, sino que la mayor parte la había destinado a intentar clonar un mamut ya extinguido por encargo de la mafia.

El engaño histórico afectó también a la Universidad de Seúl, al creciente prestigio de la ciencia surcoreana y a las pretensiones del gobierno de convertir Corea del Sur en el país puntero en la investigación biomédica sobre células madre. Pero Hwang Woo-suk encontró una salida a su desprestigio: montó una empresa de clonación de mascotas. En fin, ni hay mal que por bien no (le) venga…