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El colegio del futuro separa por nota

Los expertos apuestan por establecer vías de formación alternativas enfocadas a los buenos estudiantes

madrid Actualizado:

Año tras otro, nuestros alumnos fracasan estrepitosamente en los resultados del Informe PISA, con unos resultados que nos colocan a la cola del resto de países desarrollados de nuestro entorno. De hecho, después del pequeño repunte en el ranking de 2009, frente al 2006, y en espera de los resultados de 2012, el camino que ha de recorrer la Educación Obligatoria en España para alcanzar niveles de éxito académico similares a los de los países desarrollados se antoja largo.

Pero, ¿qué es lo que no funciona? «Que tenemos una educación basada en el igualitarismo extremo», apunta sin tapujos Alfonso Rojas Quintana, profesor de Historia del Instituto San Mateo (Madrid), primero en poner en marcha el Bachillerato de Excelencia de la Comunidad de Madrid. «El sistema actual iguala por abajo, y únicamente se fija en alumnos con dificultades, y eso da lugar a un desfase curricular —corrobora Enrique Gutiérrez, director del Instituto Prado de Santo Domingo (Alcorcón, Madrid)—. No se atiende la demanda de ciertos colectivos con necesidad de un mayor rendimiento, que acaban siendo sancionados, e incluso fracasando en sus estudios».

«La enseñanza por integración o "comprensiva" se ha demostrado que es un fracaso didácto y pedagógico. No solo en España, sino en todas partes», determina Horacio Silvestre, director del IES San Mateo. Su propuesta de centro del futuro es clara: «Sería aquel donde se estableciesen varias vías o cauces para ofrecer a cada grupo su necesidad de formación, pero no solo por lo bajo, sino también por lo alto». En el resto de Europa, explica Silvestre, lo tienen claro. «La orientación escolar no depende de lo que desee el padre, sino de lo que decide el sistema. En Alemania, por ejemplo, si eres buen estudiante, tienes salida hacia el mundo universitario, pero si no alcanzas un determinado nivel, tienes otras opciones, que te derivan hacia la Formación Profesional. El sistema educativo finlandés elige a los mejores profesores, y lleva a cabo una educación casi personalizada e individualizada del alumno. ¿Por que aquí a parte de los IES con Bachillerato para la Excelencia y de alguna otra experiencia no se hace nada parecido?».

En opinión de Luis Manuel Martínez, director del máster de Dirección de Centros Educativos en la Universidad Rey Juan Carlos, habría que empezar porque los profesionales y las autoridades educativas se abriesen a la estrategia que mejor favorezca el progreso personal y social de todos. «Separar a los alumnos de forma que se beneficie a unos y se perjudique a otros es intolerable. Del mismo que juntarlos de forma que unos salgan perjudicados también me parece inadmisible. Pienso que juntar o separar debe estar al servicio de la igualdad de oportunidades y del mayor éxito de todos, atendiendo a las condiciones y al entorno».

Sin embargo, a juicio del presidente de la Concapa, Luis Carbonel, «segregar a los alumnos en función de sus calificaciones con la excusa de conseguir el éxito escolar no sería bueno ni para la socialización, ni para el desarrollo integral de las diferentes personalidades» aunque otra cosa sería, matiza, «plantearse si aquellos alumnos que no alcanzan el nivel mínimo exigible en un curso deben continuar o no con el resto de sus compañeros durante el siguiente año escolar. En este caso, el sentido común aconseja que aquellos alumnos que no han adquirido una base suficiente para entender los conceptos que recibirán al año siguiente, vuelvan a repetir curso, siempre que la opinión del claustro —que debe estudiar pormenorizadamente cada caso— sea en este sentido y que, además, deberá ser compartida por la familia».

Pero tanto el director del IES San Mateo, como el de Prado de Santo Domingo, insisten: «La legislación actual es muy permisiva, y no tiene sentido pasar de curso con suspensos». En este último instituto, se ha llegado a dar el caso de alumnos que ni siquiera se presentan en septiembre, porque saben que van a pasar de curso igual. «Esto ha calado tan hondo, que es muy difícil decirle a los propios alumnos que tienen que adquirir el gusto por el conocimiento. Lo que yo llamaría "curiosidad científica", que prácticamente ha desaparecido. Y eso implica esfuerzo».

El papel del profesorado

«La idea del esfuerzo, del estudio, se ha ido perdiendo, hasta prácticamente un punto en el que no existen. Antes si querías obtener una beca, al menos tenías que sacar un cinco, ahora ni eso», se lamenta este docente. Por eso, según Rojas, «necesitamos urgentemente leyes educativas que primen el esfuerzo del estudiante». Y no solo en el estudiante, también en el profesorado. «Somos parte fundamental de los resultados. Está demostrado, cuando se elige a los mejores, con más compromiso, y más capacidad de innovar, se obtienen también mejores expedientes. Hay que hacer autocrítica», denuncia Gutiérrez.

¿Cuestión de dinero, entonces? Para el director del instituto IES Prado de Santo Domingo, el dinero no puede ser una excusa cuando de educación se trata. «Recortes, ajustes... no todo es cuestión de dinero. El factor humano importa. Hemos tenido vacas gordas y los resultados no eran mejores. Nuestras cifras llevan muchos años entre el 28% y el 30% del fracaso escolar».

Las distintas leyes

La raíz del problema habría que buscarla, a juicio de Gutiérrez, en que la educación «está muy politizada». «Educar es conducir, y el sistema que tenemos ahora no tiene ni exámenes, ni filtros. Primero fue la LODE, que apostaba por no hacer deberes en casa, después la infausta LOGSE, con su igualitarismo extremo por abajo, luego la Ley de Calidad de Pilar del Castillo, derogada por decreto por el primer Gobierno de Zapatero... La educación ha sido siempre utilizada como arma arrojadiza por los políticos», resume Silvestre. «Con la educación no deberíamos jugar, porque es el futuro del país. Cuando educas, mejoras los conocimientos, pero también los valores, el comportamiento, y el ambiente de toda la sociedad», concluye.

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