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Así puedes poner en forma tu suelo pélvico

Hay ejercicios como las abdominales hiperpresivas (las tradicionales) que pueden dañar aún más esta zona

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El suelo pélvico es una de las dolencias más comunes que sufren las mujeres, especialmente después de haber tenido hijos. Antes de llegar a la cirugía en los casos más graves, se pueden hacer muchas cosas para solucionar este problema. Una mujer de entre 30 y 50 años no debería resignarse a convivir con esta dolencia porque un suelo pélvico dañado, que la mayor parte de las veces causa pérdidas de orina, puede corregirse con un tratamiento adecuado.

Sara Cañamero es una matrona con muchos años de experiencia a sus espaldas. Directora del centro Maternatal y también profesora en el centro de preparación al parto Más Natural, está constantemente trabajando con mujeres para trabajar este problema.

«Como mujer, como madre y como profesional aún sigo en shock cuando recuerdo un famoso anuncio protagonizado por la actriz María Adánez (treinta y pocos años, delgada, sin hijos…) en el que le decía a un grupo de señoras maduras que no hacía ejercicio por las pérdidas de orina, que ella también las padecía pero que su vida no se paraba ya que usaba una famosa compresa que neutralizaba el olor», cuenta la matrona. «Lo que me alarma no es que esta mujer, como muchas, tenga incontinencia o problemas de suelo pélvico, sino que se vea como algo fisiológico al que la mujer se tenga que resignar y poner parches». Cañamero insiste en que «no es normal tener incontinencia, ni en el embarazo ni después (postparto o menopausia), no es normal sentir dolor o molestias durante el coito, no es normal sentir peso en la vagina, no es normal sentir dolor en el periné. Y, por supuestísimo, no es un daño colateral de la maternidad con el que debas conformarte»

Qué es el suelo pélvico

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la pelvis en su parte inferior, muchos hablan de él como si fuera una hamaca o puente colgante. En el caso de la mujer está «agujereado» por tres partes: meato urinario, vagina y ano, con lo que es muy susceptible a lesionarse.

La función de este grupo muscular es clara: sistema de sostén de diferentes órganos (vejiga, útero y recto) y, en el caso de la embarazada, del bebé. Funciona como cierre para que no se escapen la orina, los gases y las heces. Y se considera complementario en diferentes funciones sexuales, reproductivas, digestivas y de eliminación.

Cuando un suelo pélvico debilitado no es capaz de cumplir con sus funciones se manifiesta con los siguientes síntomas:

Incontinencia de orina, gases o heces.

• Sensación de dolor o malestar vaginal.

• Entrada de aire en la vagina.

Sensación de peso o aparición de masas en la vagina (prolapsos de vejiga, útero o recto).

• Amplitud vaginal.

Coitalgia (dolor durante las relaciones sexuales con penetración)

Estreñimiento.

Dolor de espalda (sobre todo en la parte baja, la zona lumbar)

Tomar conciencia

La matrona se muestra optimista a pesar del panorama: «Afortunadamente las mujeres estamos cada vez más concienciadas de la importancia de la rehabilitación del suelo pélvico, aunque en la prevención no estemos muy puestas aún, ya que muchas veces es en el embarazo cuando por primera se escucha que es fundamental trabajarlo en dos sentidos (la elasticidad del periné para evitar desgarros en el parto y el tono para evitar que se debilite).

Pero desde niñas debemos concienciarnos de que existe esa parte de nuestro cuerpo que para muchas sigue siendo tabú: es fundamental enseñar a las niñas que no es bueno aguantar mucho las ganas de orinar, y tampoco ir al baño por si acaso obligándonos a orinar ya que podemos agravar el problema. No son buenas para el suelo pélvico las abdominales hiperpresivas (las clásicas que todas hemos hecho en educación física o en el gimnasio); es fundamental que conozcamos nuestra anatomía, donde está la vagina, el meato urinario, el clítoris, el esfínter anal... Aprender a contraerlos a trabajar con ellos desde bien jóvenes.

Acabar con los mitos

• El suelo pélvico es cosa de mujeres. No es cierto ya que los hombres también lo tienen y deben trabajarlo. Algunos problemas de eyaculación precoz derivan de una disfunción a este nivel.

• Si estamos en la menopausia ya no tengo solución, lo único que puedo hacer es ponerme una compresa para seguir con mi día a día. Otra falacia, siempre hay tiempo de trabajar y conseguir mejoría en el suelo pélvico.

• Con los ejercicios de Kegel voy a mejorar. Pues sí y no, los Kegel (ejercicios de contracción voluntaria de la musculatura perineal) corrigen determinadas faltas de tono de aproximadamente el 20% de la musculatura del periné. Con lo que depende de la causa será efectivos o no.

• Los ejercicios de suelo pélvico son fáciles de hacer, contraer y soltar y poco más. Pues es necesario que personal sanitario cualificado monitorice la correcta realización de éstos, ya que es muy frecuente que las mujeres contraigan grandes músculos como glúteos, abdomen, aductores… que son antagonistas del suelo pélvico.

Factores de riesgo

• Embarazo.

• Parto vaginal: expulsivo largo, bebés grandes, instrumentales, episiotomías, parto en litotomía (posición ginecológica), pujos en apnea y dirigidos hacia el periné posterior.

• Estreñimiento crónico.

• Tos crónica, alergia.

• Obesidad.

• Levantar peso con regularidad, bien en el gimnasio o por trabajo.

• Practicar abdominales clásicos, hiperpresivos.

• Práctica de deporte de alto impacto sobre el suelo pélvico: correr, saltar…

• Menopausia.

• Alguna cirugía ginecológica.

• Diástasis de rectos abdominales.

• Sedentarismo.

Tratamiento

Ejercicios de Kegel: ejercicios de contracción voluntaria de los músculos del suelo pélvico, sólo de los superficiales.

Bolas chinas: Una o dos bolas unidas por un cordel. Cada bola lleva dentro otra más pequeña que al caminar, correr o realizar actividades de la vida diaria produce vibraciones. Trabaja la musculatura más profunda, masajea la vagina aumentando el riego sanguíneo y la lubricación (se comienza con poco tiempo, unos 15 minutos y vamos aumentando poco a poco. Como todo músculo hace falta constancia y entrenarlo paulatinamente).

• Conos vaginales: como su nombre indica son conos con un peso ascendente (se comienza por el de menos peso y se entrena hasta llegar a mayores pesos cada vez). Al introducirlos en la vagina se produce una contracción suave de suelo pélvico, para evitar que el cono descienda.

• Masaje perineal: Objetivo dar elasticidad al suelo pélvico durante el embarazo para evitar desgarro y episiotomías innecesarias.

• Electroestimulación: Aplicación de una corriente eléctrica no dolorosa, para conseguir una contracción de un músculo determinado.

• Coito: las relaciones sexuales completas y satisfactorias masajean y activan la circulación del suelo pélvico.

• Orgasmo: se consigue la contracción de la musculatura profunda más fuerte que existe.

Para Sara Cañamero «es fundamental hablar de los elementos que forman el coreo centro/núcleo ya que el suelo pélvico no puede funcionar de manera correcta sin una coordinación con el resto de los elementos: transverso abdominal, diafragma y multífidos. Con lo que acude a un centro especializado para que te orienten bien».

El mejor tratamiento pasa por la prevención en primer lugar y un diagnóstico precoz y certero en segundo lugar, para poder guiar a la mujer hacia el mejor tratamiento para su caso concreto. La matrona es la sanitaria indicada para este tipo de dolencias.

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