Mendia (i), junto a Urkullu y Ortuzar
Mendia (i), junto a Urkullu y Ortuzar - EFE

El PSE registra su voto particular al nuevo estatuto para evitar «escenarios de ruptura» como en Cataluña

Idoia Mendia asegura que «es posible un nuevo estatuto que no sea de nacionalistas o de no nacionalistas»

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El PSE ha registrado este jueves en el Parlamento Vasco un voto particular a las bases de reforma del Estatuto de Gernika, en el que apuesta por «ampliar el pacto de convivencia» en una sociedad de personas «libres e iguales» con pluralidad de «sentimientos e identidades», según ha explicado su secretaria general, Idoia Mendia, que ha asegurado que «es posible un nuevo estatuto que no sea de nacionalistas o de no nacionalistas».

En una rueda de prensa en Bilbao, que ha ofrecido junto al portavoz socialista en el Parlamento Vasco, José Antonio Pastor, Mendia ha anunciado que el PSE ha presentado esta mañana este voto particular para que el grupo de expertos que se encargará de redactar el texto articulado del nuevo estatuto tenga en cuenta que «hay más opciones» que las bases acordadas por PNV y EH Bildu en el marco de la Ponencia de Autogobierno del Parlamento Vasco.

La dirigente socialista ha reiterado su convencimiento de que «estamos ante una oportunidad para modernizar las herramientas a nuestro alcance que permitan mejorar la vida de la ciudadanía y profundizar en la vocación de cohesión social de nuestra comunidad». «Esa intención es ampliamente compartida por los grupos, con posibilidades incluso de unanimidad en muchos aspectos, y no se ha tenido en cuenta ni el espíritu ni en la letra de las bases que una mayoría ha acordado», ha censurado.

En este sentido, ha apuntado que se ha optado por «sumar mayorías de las distintas sensibilidades nacionalistas que ni siquiera alcanzan el rango de cualificadas que se exige en otros textos de este tipo» y, además, ha advertido de que sus propuestas «desbordan las capacidades que son atribuibles al Parlamento» desde «una interpretación unilateral» de las disposiciones constitucionales.

Mendia ha recordado que los trabajos de la Ponencia parten del mandato parlamentario «claro» de acometer una reforma del Estatuto de Euskadi –la única comunidad que no ha actualizado su régimen autonómico– «respetando el ordenamiento jurídico». En función de ese acuerdo parlamentario de 2017, según recoge en su voto particular, el PSE «pretende promover un texto articulado que sea viable, útil, de consensos más amplios que el Estatuto en vigor y que respete el ordenamiento jurídico vigente».

Su objetivo, explica, es que «las bases reconozcan como punto de partida el pacto de convivencia del 79» y ampliar ese acuerdo a «las sensibilidades políticas que no participaron» de él y a las nuevas generaciones, «incorporando además nuevos derechos sociales no contemplados entonces».

Por el contrario, ha lamentado Mendia, en las bases que se han acordado se ha pretendido «buscar una síntesis nacionalista en lugar de una síntesis de consensos amplios» desde «el minuto uno» y desde «el Preámbulo», que «rebasa la legalidad» y que plantea que «aprobemos un texto en el que los vascos le decimos al resto de los españoles que se nos ha ocurrido que España pasa a ser un país confederal».

El PSE defiende la inclusión de un Preámbulo en el nuevo estatuto que «solemnice el proyecto de comunidad política que se pretende articular, con los aspectos que singularizan el autogobierno de Euskadi y su encaje legal y constitucional en el proyecto compartido con España y Europa».

«Que desde el frontispicio del nuevo pacto se reconociera la pluralidad de identidades y sentimientos que existen en la sociedad vasca, constituida por mujeres y hombres en pie de igualdad. Que se subrayara el valor del acuerdo político del Estatuto en vigor que ha sobrevivido incluso al embate terrorista, sobre la memoria de las víctimas, con vocación europeísta», ha explicado Mendia.

Del mismo modo, ha apelado a destacar, en este preámbulo, «las singularidades ya admitidas y desarrolladas legalmente: derechos históricos contenidos en las disposiciones adicionales de la Constitución y el Estatuto, el Concierto Económico, el euskera como idioma cooficial o el derecho civil».

La secretaria general del PSE ha subrayado que su partido apuesta por un proyecto «de derechos sociales», en los que «podemos vernos representados todos», y «no de derechos nacionales», que es «federal, no confederal» y que se circunscribe «a donde se puede aplicar, que es, Bizkaia y Gipuzkoa». «Quienes quieran otra cosa sobre Navarra que lo propongan allí, que es donde gobiernan, aunque eso les suponga perder el poder», ha instado.

El PSE critica que el acuerdo de bases «lo primero que cita en el título preliminar es precisamente la consolidación del derecho a decidir y se confrontan peligrosamente el principio democrático y el de legalidad, dando prioridad sin matices a la voluntad mayoritaria con independencia de lo que establezcan las reglas pactadas».

Según ha remarcado su secretaria general, el grupo de expertos que se encargue de elaborar el texto debe tener en cuenta que «la pluralidad únicamente se puede preservar por unas normas pactadas que no pueden ser sustituidas sólo por una mayoría, porque apelar sólo a la mayoría deja sin garantías cualquier procedimiento en adelante». «Es una cuestión nuclear en cualquier pacto de convivencia entre las distintas formas de sentirse, y así debe serlo en el Estatuto», recoge en su voto particular.

Mendia ha censurado que, además, «la mayoría nacionalista introduce en esta fase de las bases una idea absolutamente peligrosa como es la distinción entre ciudadanía y nacionalidad» y ha advertido de que, «por mucho que se pretenda edulcorar esta cuestión», supone que «va a haber ciudadanos de primera y de segunda», lo que considera «inadmisible».

Por otro lado, ha destacado que, «desde su particular y unilateral interpretación de la actualización de los derechos históricos, en las bases se propone un fondo de poder interminable para asumir competencias y poderes a la carta que se desarrollan en el resto del articulado».

De nacionalistas y no nacionalistas

En esta línea, el voto particular del PSE se centra en el Preámbulo y el Título Preliminar porque, en palabras de Idoia Mendia, «todo lo demás deriva de esos dos apartados».

El PSE plantea propuestas para «ensanchar derechos de las personas» y adaptar las competencias «a la realidad social» y tener en cuenta asuntos como la inmigración, la promoción de igualdad, la demografía, las nuevas tecnologías o el cambio climático.

También recoge planteamientos distribuir las competencias entre los poderes públicos vascos en sus distintos niveles institucionales para «mejorar el autogobiero hacia dentro», y reordenar las relaciones internas entre instituciones «para ganar en eficiencia y eficacia en la prestación de servicios públicos y garantía de derechos».

Según ha remarcado Mendia, el PSE apuesta por «conseguir un nuevo pacto de convivencia en una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales, con pluralidad de sentimientos e identidades». «Es posible un nuevo Estatuto que no sea de nacionalistas o de no nacionalistas, sino que sea de todos y todas», ha confiado.

Por su parte, el PSE tiene «vocación de buscar los puntos que nos unen, por donde discurre el carril central de la ciudadanía vasca, que está contenta con el autogobierno que tienen o desearía profundizar un poco más, y desde luego lo que no quiere es ir a un escenario de ruptura» como el de Cataluña.

Mendia ha asegurado que no existe «ninguna incomodidad» por la postura que mantiene el PNV, su socio en el Gobierno Vasco, en esta materia porque las discrepancias ya se «negociaron» en el acuerdo de Gobierno. La dirigente socialista ha eludido pronunciarse sobre si cree que los jeltzales mantendrán en el tiempo esa posición. «De momento han hecho una apuesta, EH Bildu ha comprado como su mínimo el guión de máximos del PNV y parece que ambos están muy satisfechos», ha indicado.