Sara Hernández, secretaria general del PSOE-M
Sara Hernández, secretaria general del PSOE-M - ERNESTO AGUDO

La renuncia de Sara Hernández tensiona las primarias en el PSOE-M

Llegar a la segunda votación es esencial para los candidatos más renovadores

MADRID Actualizado: Guardar
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La retirada de Sara Hernández, actual secretaria general del PSOE-M, de la carrera de las primarias en esta formación, que ella misma hizo oficial sobre las cuatro de la tarde, ha sido vista por alguno de sus hasta ahora rivales como un ejemplo de la «vieja política» de «mesa camilla» que tan habitual ha sido entre los socialistas madrileños a lo largo de las últimas décadas. Desde la dirección federal del PSOE se le agradeció la retirada y el trabajo realizado, y el partido se comprometió a «seguir contando en el futuro» con ella.

Hernández argumentó su paso atrás en la necesidad de «unidad» en el partido, y también en las «similitudes» entre su proyecto y el del candidato que a priori parte como favorito, José Manuel Franco, a quien ahora dará su apoyo la actual secretaria general de los socialistas madrileños. El acuerdo entre ambos pasa porque el actual secretario de organización del PSOE-M, Enrique Rico, se incorpore a la nueva ejecutiva regional de Franco, si este gana.

Hernández, que a partir de ahora se centrará en la Alcaldía de Getafe, que ocupa desde 2015, quiere que el proceso de primarias se conozca por sus proyectos, y no por sus personalismos. Y aseguró que nadie le ha empujado, en la Ejecutiva nacional, hacia esta salida.

«Alcaldesa de referencia»

Desde la dirección federal, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, le agradeció su labor y también valoraron su «propósito de contribuir a la victoria socialista en las próximas elecciones autonómicas y municipales en Madrid». En un comunicado, Ábalos reconoció su papel como «alcaldesa de referencia» para los socialistas, y aseguró que el proyecto de Pedro Sánchez «seguirá contando en el futuro» con ella.

Sobre el efecto que tiene su retirada en el proceso de primarias, los candidatos tienen distintas opiniones. José Manuel Franco prefirió no valorarlo. Sí lo hicieron algunos otros. Juan Lobato, el más joven de entre los que optan a la secretaría general del PSOE madrileño, cree que Hernández ha abandonado la competición porque «ha evaluado que tenía poco respaldo».

Criticó que se haya reproducido el «modelo clásico del PSM de los últimos 20 años, un acuerdo entre gente que ha ocupado puestos para seguir ocupándolos». Un modelo, denuncia, muy distinto del suyo, que «planteamos no repartir poder, sino hacer política: no más mesas camillas, que han funcionado mal en los últimos años».

Destacó que Franco no haya querido acompañar a Sara Hernández en su despedida, lo que interpreta en clave política: «No creo que le venga muy bien que se visualice que se reparten los puestos». Entiende que la mayor parte de los apoyos de Hernández se habían decantado por otros candidatos: «Los más pegados al aparato se habían alineado con Franco, y los más dinámicos y de base, con nuestro equipo».

En algunas de las críticas coincide con el también candidato Enrique del Olmo, militante de base y líder de la corriente crítica Gana Madrid. «Me ha sorprendido la retirada de Sara Hernández; la veía con un proyecto con cambios orgánicos que estaba bien». Pero la «batalla desigual» que se avecinaba, piensa, tal vez la desanimó.

«Cierre a la antigua»

Su paso atrás tendrá influencia en el proceso de primarias: Del Olmo cree que «se está intentando que se produzca la victoria en primera vuelta, con un cierre a la antigua, con el modelo de mesa camilla y reparto de puestos». Pero «hemos estado 25 años con el mismo mecanismo, y no funciona». En su opinión, lo mejor sería abrir el partido al debate, porque «cuando se habla de integración, nadie se integra, cada familia consigue una cuota y ya está». La participación, sin embargo, «haría el proceso más abierto».

Estima que él mismo y Lobato podrían llegar a la segunda vuelta. De momento, ahora la tarea de todos es conseguir los avales -un 2 por ciento mínimo y un 4 por ciento máximo de la militancia- antes del mediodía del 17 de septiembre. Después, se iniciará la campaña y las votaciones: el 30 de septiembre la primera y, si nadie consigue un 50% de los votos, el 7 de octubre la segunda.