Estado actual del vestíbulo de Cercanías situado bajo la playa de vías del tren en la estación de Chamartín
Estado actual del vestíbulo de Cercanías situado bajo la playa de vías del tren en la estación de Chamartín - ADIF

Fomento recuperará el «vestíbulo fantasma» de la estación de Chamartín

Este espacio de 1.700 metros cuadrados, que lleva más de 30 años cerrado y sin uso, se encuentra bajo la playa de vías de líneas de Cercanías

MADRIDActualizado:

El antiguo vestíbulo de la estación de Chamartín situado bajo su playa de vías, que ocupa una superficie de 94 metros de largo por 18 de ancho, y fue clausurado hace más de 30 años, volverá a abrirse al público gracias a las obras que Fomento acaba de licitar y que llevará adelante el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif. La obra beneficiará a 120.000 usuarios. En su conjunto, las obras supondrán una inversión de 128,35 millones de euros, de los que parte se destinarán a recuperar este «vestíbulo fantasma».

La estación de trenes de Chamartín se construyó desde su origen con este vestíbulo de Cercanías. De hecho, aparece descrito en una publicación técnica del CSIC de noviembre de 1976, nada más finalizarse la obra: estaba a cota –8, con acceso directo por escaleras a varios de los andenes, en uno de los subterráneos que existían bajo la playa de vías.

Esos túneles se pensaron primero para el servicio de la propia estación pero terminaron siendo parte del paso subterráneo para vehículos entre el este y el oeste, el famoso túnel de Pío XII, que en 2007 se amplió con un nuevo túnel sur que pasa junto a la zona que ahora se quiere recuperar.

Desde Adif explican que el vestíbulo que ahora se va a rescatar se construyó paralelamente a la estación actual, y entró en servicio en junio de 1977. Tenía accesos directos tanto a los andenes como al exterior de la estación, y disponía de servicio de venta de billetes y puesto de información al viajero, un bar y un estanco. Estuvo funcionando hasta mediados de los 80, pero desde entonces quedó clausurado y sin uso.

Ahora, entre las obras que Fomento ha licitado para la estación, y que incluyen remodelación de vías y andenes que la dotarán de mayor capacidad y velocidad de circulación, se incluye la recuperación de este «vestíbulo fantasma» tras décadas inutilizado.

Conexión al Metro

Se trata, explican los técnicos de Adif, de aprovechar las infraestructuras que ya existen para reformar y adecuar este gran espacio –de 94 metros de largo por 18 de ancho– situado bajo la cabecera norte de la estación. Esto permitirá liberar parte del tráfico peatonal que ahora discurre por el paso bajo vías, y abrir una nueva conexión entre Metro y Cercanías. Los viajeros tendrán más facilidad para sus movimientos, ya que se incluirán escaleras mecánicas y ascensores.

Además, el vestíbulo tendrá una conexión directa con la estación de Metro de Chamartín, con tornos de entrada. En esa zona –que llaman «prevestíbulo»–, habrá espacios destinados a Renfe, oficinas y cuartos técnicos. Se aprovechará un lucernario existente para dotar a esta parte de luz natural, y justo debajo del mismo se situarán los tornos de entrada.

El resto de la superficie, de planta rectangular, contarán con escaleras mecánicas en el lado sur y ascensores de estructura de cristal y escaleras fijas en el norte. La circulación de viajeros se producirá por una pastilla que, bajo las vías, transcurrirá perpendicular a ellas. En paralelo a ella habrá otros usos: áreas comerciales o zonas de espera.

Cada uno de los accesos a los andenes estará indicado con señales que se situarán sobre elementos voladizos, de manera que sobresalgan de los frentes del vestíbulo y resulten claras a los usuarios.

Los nuevos accesos desde el vestíbulo van a obligar además a modificar las marquesinas actuales, que serán sustituidas por otras de lamas metálicas blancas. La separación entre lamas permitirá el paso de luz natural. Todas estas obras se llevarán a cabo a la vez que las demás pensadas para la estación de Chamartín: cambios en la configuración de las vías para que los trenes puedan circular a mayor velocidad, mejorando la capacidad de la estación y favoreciendo a unas 700 circulaciones de trenes en días laborables.

50 meses de obras

Una vez que se haya adjudicado el concurso, la ejecución de todo el proyecto tiene una duración prevista de 50 meses. Los trabajos van a permitir dar respuesta al crecimiento previsto en la demanda. Por un lado, la de alta velocidad, cuyo número de viajeros se incrementará notablemente cuando se abra el nuevo túnel Atocha-Chamartín. Y por otro, también podrá atenderse más adecuadamente a los usuarios de Cercanías, cuya cifra está previsto que crezca gracias a los nuevos desarrollos urbanísticos del norte de Madrid y, especialmente, a la llamada «Operación Chamartín».

Por eso, el recuperado vestíbulo subterráneo permitirá ampliar el espacio con el que cuentan los viajeros, y facilitará el acceso a las vías 1 a 11 de la estación, a la vez que se abre un nuevo acceso directo con el Metro de Madrid.

Fomento intenta que parte de esta actuación sea financiada con fondos europeos, a través del mecanismo «Conectar Europa» (CEF), destinado a proyectos de interés común en los sectores del transporte, las telecomunicaciones y la energía.