Las gradas del Calderón, ayer, sin varias de las banquetas
Las gradas del Calderón, ayer, sin varias de las banquetas - ABC

El Vicente Calderón entrega sus butacas: «Me llevo 20 años de recuerdos»

El estadio se derruirá el próximo verano, ya que el club aún no ha pedido la licencia pertinente

MadridActualizado:

Los goles de Simeone y Kiko al Albacete en una tarde radiante de 1996; el descenso a los infiernos, retratado en una patética lluvia de huevos allá por el mes de mayo de 2000; el ansiado regreso a Primera (o casi, pues hubo que esperar hasta el día siguiente) dos años después; el emotivo homenaje a Luis Aragonés tras su muerte a principios de 2014; o la útima gran despedida -chaparrón de Champions mediante-, acaecida la primavera pasada. Momentos, todos, que el Vicente Calderón ha ido grabando en la memoria sempiterna de los colchoneros. Ayer, el vetusto coliseo rojiblanco comenzó a entregar sus recuerdos en forma de banquetas. Pequeños tesoros de plástico que los aficionados recogerán hasta el 25 de julio, en lo que supone el primer paso para el desmantelamiento de un estadio que será derruido el próximo verano.

Según confirmaron fuentes municipales a este periódico, el club aún no ha pedido la licencia de derribo, por lo que la piqueta no entrará este año al Calderón. En diciembre, el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, señaló que en caso de que no se tramitara el permiso a tiempo, el «grueso de los trabajos» de demolición se aplazarían hasta el verano de 2019. El motivo de esperar hasta la llegada de la siguiente época estival es generar una menor afección al tráfico y a los centros educativos del entorno. Esta disyuntiva se suma, además, al hecho de que la institución madrileña tendrá oficinas en uso hasta finales de año.

Mientras eso llega, alrededor de mil aficionados acudieron ayer hasta el espacio de atención al socio para recoger su preciado trofeo. La liturgia se repetirá de lunes a viernes -de 12 a 20 horas- y los sábados por la mañana. «Se entregarán cerca de 22.000 butacas, de las cuales, 2.400 serán enviadas por servicio de mensajería», confirmó un portavoz del club. Empaquetadas en cajas negras -diseñadas con un emotivo mensaje-, las butacas se acompañan con un certificado de identificación que los abonados no dudaron en mostrar. «Me saqué el carné justo el año después del doblete», recordaba María Eugenia Álvarez, quien, acompañada de su sobrina pequeña, no pudo ocultar sus emociones: «Se me han empezado a saltar las lagrimas pensando en que lo van a tirar. Me llevo 20 años de recuerdos».

Pese a que la modernidad del Wanda Metropolitano es más que evidente, dentro de la parroquia rojiblanca son muchos los fieles que todavía prefieren el bullicio de la ribera del Manzanares. «Nos gusta más el Calderón, pero está claro que todo tiene un proceso. No es lo mismo un lugar con 50 años de historia que otro con solo uno», advertía Luciano Ramírez. Su yerno, Ricardo, que vivió en directo la etapa más negra del Atlético («Me hice socio justo en el descenso»), añadía orgulloso que «los momentos vividos» allí dentro «compensan cualquier cosa».

En palabras de los primeros receptores, el destino de los asientos será, cuando menos, variado. «Haré unas sillas para mis nietas», relataba un veterano seguidor. Otros, como Sergio Blázquez, buscarán con cariño un lugar privilegiado de su casa. «No lo vendo por nada del mundo», relataba, sin creer aún del todo que dentro de un año dejarán de ver el estadio a su paso por la M-30. Casi todos coinciden en señalar el último partido como el día más simbólico del Calderón; aunque algunos, guardarán para siempre aquel 4-0 que una tarde de 2015 se llevó en la maleta el Real Madrid.