Estado de deformación en el que le quedó la nariz a la paciente tras la intervención
Estado de deformación en el que le quedó la nariz a la paciente tras la intervención

Le amputan parte de la nariz por error al acudir a hacerse una operación estética

El cirujano debe indemnizar a la paciente con 100.000 euros por mala praxis

MADRIDActualizado:

Hace cuatro años Badiaa Zahri, de 44, acudió a una clínica estética para hacerse una rinoplastia. Tras mucho investigar, decidió someterse a la operación para combatir su complejo: trabajaba cara el público y consideraba que su aspecto físico era mejorable. Por la intervención pagó 5.000 euros. Pero no salió como esperaba. Tras despertarse de quirófano, tuvo que llevar una semana una escayola en la nariz, algo habitual en este tipo de intervenciones. Sin ver el resultado, la mujer, de nacionalidad española pero origen marroquí, notaba que algo había salido mal.

Una semana después, volvió a la clínica. Su sorpresa –o el desastre– fue mayúsucula al verse. Estalló en llantos. Había quedado completamente deformada ya que, por error, durante la intervención, consistente en una rinoplastia cerrada, le amputaron parte de la nariz. Le realizaron una retroacción de tejidos que, como consecuencia, se habían resecado. Badiaa tenía socavones y cicatrices por toda la nariz. Cuando fue a la revisión no podía ni respirar por el orificio derecho, tal y como ha avanzado El Mundo.

La mujer decidió denunciar al cirujano. Para ello se puso en contacto con Lex Abogacía, un despacho experto en negligencias médicas. «El tratamiento que le aplicaron fue el adecuado, era con el que iba a obtener mejor resultado», explica Adrián Carriedo, abogado de la víctima. La línea de defensa de T. L., el doctor que la operó, fue en todo momento que la cicatriz estaba provocada por la citada escayola.

La nariz de Badiaa, tras el resultado de la operación
La nariz de Badiaa, tras el resultado de la operación

T. L., tal y como declaró él mismo en sede judicial, no tiene su título de cirujano, obtenido en la universidad de La Habana, convalidado en España, aunque sí está aceptado por el Colegio de Médicos de Madrid.

«Los peritos declararon, sin ninguna duda, que se produjo por la mala técnica quirúrgica», dice Carriedo al otro lado de la línea telefónica. El juzgado de Primera Instancia número 44 de Madrid ha estimado íntegramente, tras cuatro años de litigios, la demanda presentada por Badiaa. Obliga, de esta forma, a que el médico y la compañía aseguradora indemnicen a la víctima con 69.880 euros, más la imposición de los intereses del artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro. En total, más de 100.000 euros.

«Atendiendo a los informes periciales y en consonancia con las fotografías aportadas sobre el estado de la paciente antes y después de someterse a la intervención, efectivamente la técnica quirúrgica empleada era la indicada, pero fue mal ejecutada, resecando más tejidos de los necesarios», recoge la sentencia a la que ha tenido acceso ABC. «Como consecuencia de esta mala praxis, se han obtenido los resultados ajenos a los objetivos perseguidos, causando una serie de lesiones tanto físicas (insuficiencia ventilatoria derecha) como psíquicas (un trastorno de adaptación con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido), además de un importante perjuicio estético (nariz recortada, asimétrica, con cicatrices y gibas)», finaliza. El magistrado no duda en tildar lo ocurrido, tras escuchar a los peritos, de «prácticamente, una amputación nasal».

Badiaa antes de la intervención
Badiaa antes de la intervención

«Intentamos llegar a un acuerdo de indemnización con la compañía aseguradora, que no quiso alcanzarlo. La condena sirve ahora para impedir que incurran en mora en el pago de siniestros», comenta Carriedo. «Debían haber pagado mucho antes. El procedimiento de cuatro años ha sido para nuestra cliente un calvario», asegura el abogado.

La clínica en la que Badiaa se realizó la intervención, muy conocida en Madrid y situada al lado del Retiro, no ha sido denunciada por la vícima. Desde el centro médico afirman que están analizando lo ocurrido para ver qué decisión tomar. «Se le practicó una rinoplastia primara y el resultado de la cirugía fue la retroacción de los tejidos. Este es un riesgo que la paciente conocía antes de entrar al quirófano y sobre el que debe firmar un consentimiento», indican fuentes de la clínica. Según ellos, al ver el resultado el cirujano le ofreció una serie de alternativas para corregirlo, pero la paciente, tras perder la confianza, no quiso someterse a ellas.

La única solución que tiene Badiaa ahora es someterse, de nuevo, a más operaciones para hacer una reconstrucción mediante injertos. Un proceso largo y doloroso que no le garantiza el éxito.