El grupo de siete presos cubanos desterrados por el régimen castrista - JAIME GARCÍA
LOS DESTERRADOS DEL CASTRISMO

Llegan a España los primeros presos cubanos como «la avanzadilla del cambio»

Siete disidentes del «Grupo de los 75» llegan a Madrid visiblemente emocionados y haciendo el signo de la victoria

MADRID Actualizado:

Máxima expectación en el aeropuerto de Madrid-Barajas para recibir a los siete presos de conciencia cubanos liberados, tras la intermediación de la Iglesia Católica y el Gobierno de España con el régimen castrista. Después de un largo viaje, los disidentes comparecieron a las 14.30 h ante los medios de comunicación nacionales e internacionales agolpados en una sala de la T-4 habilitada para la ocasión. Los presos, visiblemente cansados, se mostraron pletóricos ante las cámaras.

Todos irrumpieron ante los focos sosteniendo el símbolo de la victoria durante largo rato, calificando su salida de prisión como «el comienzo de una nueva etapa para Cuba y los cubanos». Acompañados por el secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, los presos leyeron un manifiesto cuya exposición corrió a cargo del periodista Julio César Gálvez en el que destacó, en nombre de todos, la lucha de «los 45 hermanos aún encarcelados tras las detenciones de marzo de 2003, demás presos políticos y aquellos que se resisten a abandonar la isla».

Gálvez calificó este gesto como una «apertura» que ha sido posible «gracias a la lucha de miles de cubanos para la paz y la democracia», ejemplificando estos hechos con figuras como Orlando Zapata, fallecido tras una huelga de hambre de 83 días; Guillermo Fariñas, que se mantuvo en huelga durante 135 días; las Damas de Blanco y los cubanos en el exilio. La representación de estos dos últimos grupos corrió a cargo de Blanca Reyes, dama de blanco exiliada, y la escritora cubana Zoe Valdés.

Los disidentes Ricardo González Alfonso, Léster González, Omar Ruiz, Antonio Villarreal, Julio César Gálvez, José Luis García Paneque y Pablo Pacheco llegaron a España en dos vuelos diferentes acompañados de 33 familiares. Todos ellos fueron recibidos por un grupo de asistencia psicológica de la Cruz Roja y trasladados a un hotel de Madrid hasta que encuentren una ubicación definitiva. Aún se desconoce si los disidentes elegirán España como residencia habitual o partirán a algún otro país de Europa.

No se sienten «manipulados»

Zoe Valdés, muy emocionada, quiso preguntar a los disidentes durante la rueda de prensa si tenían conocimiento de la nueva condición de «inmigrantes» -no como «refugiados políticos», señala Valdés- que el Gobierno de España les ha otorgado a través de estas negociaciones, pero el secretario de Estado retiró la palabra al disidente Ricardo González Alfonso, empujando a todos ellos a no continuar con el turno de preguntas.

El mensaje que sí trasladaron fue claro: «Una palabra recorre a Cuba, y es la palabra cambio, que comienza con la palabra libertad». Los presos de conciencia declararon que tienen «fe y esperanza» en este proceso, y también expresaron no sentirse «manipulados», ya que «en todas las negociaciones unos ceden de un lado y otros ceden de otro».

Entre fuertes medidas de seguridad, la prensa no fue autorizada a hablar con los familiares, así como tampoco pudo recabar las impresiones particulares de los disidentes que sí agradecieron al Gobierno español «su condición de acompañante en este diálogo» y destacaron que «se abre un camino que puede ser el comienzo de un cambio para el país»

El grupo que hoy aterrizó en España forma parte del «Grupo de los 75» presos de conciencia arrestados por el régimen de Fidel Castro en la llamada «Primavera Negra de 2003», acusados de conspirar contra el Estado de Cuba y confabularse con Estados Unidos para derrocar al régimen comunista.

La imagen que hoy se ha producido en el aeropuerto de Barajas, según fuentes del Ministerior de Asuntos Exteriores, podría repetirse al final de esta semana con la llegada de otro grupo de disidentes a España. El castrismo se ha comprometido a liberar a 52 presos de conciencia en un plazo de cuatro meses.