Elena Muñoz tras la conversación con ABC
Elena Muñoz tras la conversación con ABC
ENTREVISTA A ELENA MUÑOZ

«Hay que ser valiente para enfrentarse al régimen que quiere imponer Caballero»

La exconcelleira de Facenda asegura que dio el salto a Vigo «por elección, no por descarte». El 26-M su «objetivo es un PPfuerte» para «contrarrestar» a quien «cree que es el dueño de la ciudad»

VigoActualizado:

Son apenas las once de la mañana y Elena Muñoz (Madrid, 1971) ya ha despachado el primer acto electoral de la jornada, secundando a su jefe de filas, Alberto Núñez Feijóo, quien trufa su discurso de indirectas al alcalde de Vigo, Abel Caballero; le afea su política de «chascarrillos» y «caricaturas», sus modos de «hooligan». Horas después, en su mitin con Pedro Sánchez, Caballero se ufana de que una encuesta le otorga el 68% del voto por el 13% del PP. En las elecciones generales, el resultado fue 36-18. Antes de acudir a otro acto de campaña, la candidata popular a la alcaldía olívica se sienta a charlar con ABC en la terraza del Liceo Marítimo de Bouzas.

¿Siente que le ha tocado la patata más caliente?

Hay situaciones que son más fáciles, cuando el viento sopla a favor. El resultado de las generales lo que hace es que nos reafirmemos para seguir trabajando. En estas próximas elecciones del 26 de mayo Vigo se juega muchísimo. Se juega que se pierda o se gane democracia definitivamente en el Concello, o que caigamos en manos del amiguismo, el enchufismo y la red clientelar que ya existe a día de hoy y que a lo único que aspira este gobierno es a seguir ampliando.

¿Cuál sería un buen resultado para el PPen Vigo el 26-M?

Nuestro objetivo es garantizar la democracia, que haya un PP fuerte, que sea capaz de controlar la acción del gobierno, esa deriva antidemocrática, esa sensación de que hay una persona que cree que es del dueño de la ciudad y que lo que quiere es conservar el poder para seguir siendo el dueño de la ciudad. Y para no tener a nadie que le pare. La mayoría absoluta ha sido muy, muy dañina para la democracia en Vigo. Para contrarrestar eso hace falta un PP fuerte que pueda plantarle cara.

¿Es optimista?

Siempre soy optimista. Soy una persona que siempre ve el vaso medio lleno. Tengo ilusión, tengo ganas de trabajar, y cuando tienes ilusión y ganas de trabajar, y el convencimiento de que estás trabajando por tu ciudad, por tus vecinos, que los llevas en el corazón y son parte importante de ti, desde luego no hay nada que te pueda parar.

¿Medirse a Caballero es un inconveniente o un reto?

Es un reto. Tenemos que luchar detrás de mucha publicidad y propaganda, y de muchas distracciones para que no se hable de lo verdaderamente importante. Vigo está perdiendo peso industrial y peso empresarial. Estamos perdiendo población mientras en otros concellos del área metropolitana la están ganando.

Caballero se siente imbatible...

Quiere dar esa sensación porque quiere que el electorado no vaya a votar, que piense que no sirve para nada. Es una estrategia clarísima para desmotivar al votante del PP.

¿Cómo se combate a un populista?

Cuando estás convencida de que estás defendiendo la verdad frente a la mentira. Hay una persona que no quiere que veamos los verdaderos problemas. Es una estrategia calculada. Nosotros no queremos que Vigo sea la segunda ciudad de Galicia con mayor paro, la que menos destina a política social de todo su presupuesto, en la que más se tarda en tramitar una Renta de Integración Social, en la que cierran comercios día sí y día también porque están ahogados por los impuestos; en la que más se tarda en dar una licencia para abrir un negocio, más de 300 días. Vigo es la primera ciudad de Galicia por su empresa, por su actividad económica, no por lo que ahora estamos dando la vuelta a España. Yo quiero dar la vuelta a España porque se hable de nuestro gran puerto, de nuestro sector de la automoción, de nuestro sector pesquero, no por numeritos ni por representaciones, caricaturas que están en todos los programas amarillos.

En la anterior visita de Sánchez, el alcalde afirmó que había sido el mejor presidente para Vigo.

Una vez más, palabras vacías. Es una realidad que, desde que Pedro Sánchez está en el Gobierno, no solamente no hemos conseguido nada, sino que hemos ido para atrás. Antes de llegar el señor Sánchez al gobierno estábamos a punto de conseguir que el peaje de Redondela fuera gratuito. Seguimos pagándolo y no tenemos ninguna noticia de que vaya a cambiar. Íbamos a tener una autovía Vigo-Porriño para eliminar siniestralidad y mejor las comunicaciones; a día de hoy, no sabemos. Se estaba estudiando la conversión en tramo urbano de la AP-9 a su paso por Teis. Nada se sabe de eso. Se va a cerrar la sede del ISFAS en Vigo, causando un daño a 4.000 familias, sobre todo personas jubiladas. No tenemos nada que agradecerle al señor Sánchez. Tampoco teníamos nada que agradecerle al presidente Zapatero. El alcalde de Vigo exige mucho cuando gobierna el PP y resulta que, cuando gobierna su partido, se calla y se le olvida exigir con la misma intensidad esas actuaciones que ahora están en el aire. Igual que está en el aire el AVE por Cerdedo, el AVE a Madrid que ahora nos fían más allá del año 2030.

También calla ante los casos de corrupción. Acabamos de conocer que se adjudicaron contratos «a dedo».

Están pasando cosas gravísimas. Es gravísimo que condenen a cinco años de cárcel a un funcionario municipal, y lo dice una sentencia, por haber enchufado a la cuñada de la primera teniente de alcalde y ahora presidenta de la Diputación, la señora Silva. Es gravísimo que a ese funcionario no se le haya apartado del servicio de forma inmediata. Sigue manejando el dinero de los vigueses, sigue tomando decisiones, y además ha estado utilizando eso para adjudicar a una empresa, en la que está vinculado un familiar suyo, contratos del Ayuntamiento.

Sin que haya consecuencias.

Supondría en cualquier otro Ayuntamiento de España la cabeza de la primera teniente de alcalde y del alcalde, que no podrían aguantar la presión de ese uso corrupto de una institución municipal. Aquí parece que no pasa nada, que no hay obligación de dar explicaciones. Y aún por encima se recurre a lo de siempre, al matonismo político de la amenaza. Amenazándome a mí con una demanda por decir lo que está diciendo un juez en una sentencia judicial. Por cierto: todavía estoy esperando esa demanda de la señora Silva que tanto ha publicitado.

¿Hasta dónde sospechan que alcanza el «enchufismo» que denuncian?

Hemos pedido la relación de contratados por todas las concesionarias municipales y nos la han negado. A esa red clientelar hay que ponerle freno, hay que abrir las puertas y las ventanas del Concello y que entre aire fresco, y que haya una renovación de actitudes y de forma de hacer política.

Una renovación que propone con 250 medidas. No son pocas.

No son pocas. Podían ser muchas más, porque Vigo tiene muchas necesidades. En primer lugar, no podemos seguir pagando los impuestos más altos de Galicia. Hemos propuesto una reforma fiscal y una bajada de impuestos que no tiene precedentes en la historia de Vigo. Hemos propuesto que se baje un 25% el Impuesto de Bienes Inmuebles. Eso supone un ahorro para cada vigués de más de 100 euros de media en su recibo del IBI. Una bajada del 25% del Impuesto de Circulación. Una bajada del 35% del Impuesto de Actividades Económicas, para que las empresas dejen de marcharse de Vigo. Y una eliminación de un impuesto que es profundamente injusto, que es el Impuesto de Plusvalía. Licencias exprés, en un mes dar una licencia para la apertura de un negocio. Microcréditos para los emprendedores, para los autónomos.

Una de sus prioridades es impulsar un Plan General de urbanismo

Un Plan General realista, no de anuncios publicitarios, como el que nos anunció el señor Caballero. Las 6.000 viviendas protegidas; se han hecho cero viviendas protegidas. No va a haber Plan General en Vigo mientras Abel Caballero sea alcalde. Es una realidad, no le interesa. Lleva tres años y medio sin mover un solo papel. Lo que tenemos que hacer es un plan que elimine PERIs, que haya mucho más suelo urbano con licencia directa para activar, y que sea un urbanismo que se base en la cooperación entre la Administración pública y las empresas privadas.

Además, ayudas al comercio.

Los comercios cierran en Vigo porque tienen muchos problemas. Las humanizaciones han eliminado más de 4.000 plazas de aparcamiento en estos últimos años. Tenemos que crear esas plazas. Ayudar también eliminando la tasa de basura.

Aboga por una política social real.

Política social es tardar un mes en tramitar la renta de integración social, no seis meses. Es duplicar el número de trabajadores sociales, no ser la ciudad que menos trabajadores sociales tiene. Es crear un fondo de exclusión contra la pobreza. Estamos a favor de la verdadera política social, o de la verdadera política cultural, no la que desnaturaliza museos importantísimos, como ha pasado con el Museo de Arte Contemporáneo, sino la que potencia y apoya nuestra red de museos, la que propone crear nuevos museos, como el de la industria o el de la emigración.

En lo personal, ¿le ha valido la pena cambiar Facenda por el PP de Vigo?

Sin ninguna duda. Estoy aquí por elección, no por descarte. No estoy aquí porque haya perdido las elecciones y haya tenido que recalar en Vigo. No, estoy en Vigo porque quiero. Soy funcionaria del Cuerpo Superior de Inspectores de Finanzas. He sido conselleira y he dejado la Consellería para venir a trabajar por mis vecinos. Con un gran orgullo porque creo que en estos momentos, especialmente, cuando es muy difícil oponerse al régimen que nos quieren imponer, cuando hay que tener valentía para hacerlo, es más necesario que nunca que haya personas que den un paso al frente, aunque te insulten todos los días. Igual que me siento muy orgullosa del PP de Vigo, que también es un partido valiente. Tenemos un gran pasado, hemos hecho muchísimas cosas por esta ciudad, y queremos seguir haciéndolas. Y ahora nuestro papel es fundamental, es controlar el totalitarismo, que la democracia no se pierda definitivamente, porque haya una persona que lo quiere dominar todo, como si esta ciudad fuera suya. Estar ahí, levantar la voz, decir que Vigo es de los vigueses.