Luís Villares, líder de En Marea, y Yolanda Díaz, candidata en Unidas-Podemos, juntos en diciembre de 2017
Luís Villares, líder de En Marea, y Yolanda Díaz, candidata en Unidas-Podemos, juntos en diciembre de 2017 - MIGUEL MUÑIZ
LA DESCOMPOSICIÓN DE EN MAREA

El populismo gallego se descompone en dos listas y deja a Podemos e IU sin socios

Anova no irá a las elecciones y se desliga de la coalición con Podemos e IU, que finalmente llevará el nombre de En Común-Unidas Podemos

Los resultados pueden hacer tambalear la portavocía parlamentaria de Villares

SantiagoActualizado:

Las elecciones del 28 de abril supondrán un punto de inflexión —si no la puntilla final— para la unidad del espacio político del rupturismo, el experimento de En Marea. El fracaso de las negociaciones mantenidas en las últimas semanas se precipitó ayer, y su resultado no es otro que la fractura de las formaciones que un día decidieron emprender el camino de la autodenominada —y hoy utópica— «unidad popular». Habrá, pues, dos listas y varios ausentes.

Por un lado, En Marea, la marca encabezada por Luís Villares, dejará de actuar por primera vez como carcasa de todos los partidos y se presentará en solitario y como organización propia. Y por otro, Podemos y Esquerda Unida consumará en Galicia, bajo el nombre de En Común-Unidas Podemos, el tándem que ya forma en casi toda España, después de que Anova decidiera en el último momento no concurrir a los comicios y descolgarse de una coalición «en común» que prácticamente se daba por hecha. Los alcaldes, por su parte, también se han desentendido del proceso.

En el último día de plazo para registrar coaliciones ante la Junta Electoral Central, la postura de Anova aceleró los acontecimientos. En un comunicado, los nacionalistas lamentaron que no se dan «las condiciones políticas necesarias» para crear «un frente amplio» no solo con Podemos y EU —sus aliados más estrechos— sino con En Marea e incluso con el BNG, frente al que dieron portazo en 2012 siguiendo la estela de Xosé Manuel Beiras.

En la nota, Anova explicó que esas «condiciones» pasaban por garantizar la «imprescindible coralidad» del rupturismo, circunstancia que según ha podido conocer este diario, en efecto, no logró encontrar un encaje. Uno de los principales escollos tuvo que ver con la confección de las listas al Congreso. Con los puestos de salida prácticamente tasados, y con el añadido de que Antón Gómez-Reino (Podemos) se había reservado la cabeza de lista por La Coruña, las fricciones llegaron por Pontevedra. Anova ambicionó el número 1 pero sus socios lo rechazaron a sabiendas de que ése precisamente podría ser el destino de Yolanda Díaz, de Esquerda Unida, pero muy cercana a Pablo Iglesias en Madrid, circunscripción por el que la política ferrolana ha asegurado a su entorno que no concurrirá bajo ningún concepto.

La alternativa ofrecida a cambio tampoco sedujo al partido de Antón Sánchez. Podemos propuso la candidatura de Beiras al Senado para aprovechar su tirón electoral y equilibrar la balanza de la visibilidad —dada la dificultad de que Miguel Anxo Fernán-Vello revalidara el escaño por Lugo— pero la idea levantó algunas ampollas y Anova cerró de inmediato esa posibilidad condenando el «ruido mediático» generado en torno a las conversaciones.

A todo ello hay que sumar otro ingrediente adverso para los nacionalistas: el frente abierto en Orense, donde su asamblea se declaró «soberana» y se posicionó, en contra del criterio de la dirección, a favor de los candidatos de EnMarea.

Mientras, en Podemos y Esquerda Unida ya tienen casi cerrados los nombres que completarán sus listas el 28-A. Con Gómez Reino en La Coruña y Díaz previsiblemente por Pontevedra, todas las miradas apuntan a que Ledicia Piñeiro, exedil de Orense en Común, será la elegida para liderar la candudatura en Orense. En Lugo, la salida de Anova complica la continuidad de Fernán-Vello, y deja en el aire las opciones.

Villares niega la ruptura

Las reubicación de todos los actores en las últimas horas ha dejado algunas reacciones, como la de Luís Villares, que ayer salió a la palestra a quitar hierro a la descomposición de lo que en 2015 y 2016 era una confluencia de todas las fuerzas. Para el portavoz parlamentario y líder, de En Marea, no existe «tal ruptura». «Lo que hay, simplemente, es el abandono por parte de unos pocos de un espacio común abierto», recoge Efe. Villares, por otro lado, defendió que a las primarias de En Marea estaban abiertas a cualquier sensibilidad y que la candidatura que de ellas resultó, «está compuesta por personas que proceden de 17 mareas municipales diferentes y de los todos los espacios políticos que forman En Marea».

No obstante, si el éxito electoral de En Marea en 2016 fue fruto de una paternidad compartida, este fiasco que abre la puerta a su descomposición a corto plazo no parece tener responsables claros, ya que las distintas partes se cruzan reproches, una vez más. Desde el sector crítico de Podemos y EU se atribuye a Villares el fracaso de no concurrir bajo una única marca electoral. «No hubo acuerdo posible porque él no quiso», indicaron fuentes de ese entorno a este periódico, «inicialmente llegó a proponer una coalición imposible con En Marea, Podemos y EU que dejaba fuera a Anova, y se le hizo entender que no era posible». Pero no hubo margen para reconducir la situación. A la vista de la imposibilidad del acuerdo, los tres partidos «le ofrecimos a Villares un divorcio pactado» que evitara una quiebra ruidosa del espacio rupturista «pero no ha querido».

Así, estas fuentes ven harto improbable un escenario en el que En Marea, Podemos y EU pactasen una hipotética lista de consenso bajo una de las marcas que concurran a las elecciones, descartada la coalición. Los críticos recelan sin rubor de los integrantes de las candidaturas de En Marea por su bajo perfil político. «Villares estuvo ofreciendo a varias personas de renombre encabezar las listas y todas le dijeron que no», aseguran. Este sector cree que la fortaleza del espacio de Unidos Podemos —aunque en Galicia tendrá otra denominación que está pendiente de aprobar— será superior a la de la marca En Marea, a la que no obstante le reconocen cierta implantación en el territorio.

Los problemas para Villares no han hecho más que empezar, ya que desde Podemos y EU se considera que la ruptura de la unidad debe tener consecuencias en el grupo parlamentario, donde el juez en excedencia ejerce de portavoz. «No es una vendetta, es pura racionalidad», apuntan. Sus días en el cargo podrían estar contados cuando pasen las elecciones.