El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, aclamado por el congresod el PP
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, aclamado por el congresod el PP - EFE
CONGRESO DEL PP

El PPdeG canta victoria y clama por la unidad: «Como sabemos en Galicia, no sobra nadie»

Alfonso Rueda y Diego Calvo se integran en la nueva ejecutiva de Pablo Casado, junto a la orensana Ana Vázquez

Feijóo destaca la «pasión» y la renovación que encarna el ganador, y demanda un esfuerzo por la integración

MadridActualizado:

La apuesta del Partido Popular de Galicia era la ganadora. El núcleo de dirigentes que había ungido a Pablo Casado como su baza para presidir el PP pudo saborear este sábado el resultado salido de las urnas. Al final, hasta los pronósticos que manejaba la dirección autonómica se quedaron cortos. No hubo diferencia de «300 votos» entre el diputado y Soraya Sáenz de Santamaría, sino de 450; y el peso decisivo de los populares gallegos en la victoria del vicesecretario tendrá premio. El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y el líder provincial de la formación en La Coruña, Diego Calvo, se sentarán en la ejecutiva encargada de hacer la transición del «marianismo» a una nueva era.

El congreso de Madrid volvió a poner de relieve la íntima conexión de Galicia con el destino de los populares. Porque es allí donde está instalado su feudo (la única mayoría absoluta en una autonomía), porque, a lo largo de su historia, gallegos fueron dos de sus cuatro líderes (Manuel Fraga y Mariano Rajoy); y porque su presente y su futuro no pueden ser comprendidos sin el peso interno del PPdeG, cuya delegación fue la cuarta más numerosa en el cónclave y cuyo líder, Alberto Núñez Feijóo, volvió a descubrirse como un polo de atracción mediática. Apenas fue necesario escuchar la ovación del auditorio puesto en pie y los elogios de Pablo Casado en su discurso para medir su tirón: «Qué suerte tenéis los gallegos!», proclamó el nuevo líder popular. «Se nota, se siente, Galicia está presente», corearon los compromisarios en el momento de retratarse con Rajoy para la foto de familia.

A lo largo de todo el proceso Feijóo desempeñó un papel de actor no alineado. Para «no influenciar» a los suyos, ni se posicionó en favor de Santamaría ni de Casado, aunque en buena medida ya habían hecho suya la opción del vicesecretario. Solo aprovechó el foco para agradecer los servicios prestados a Rajoy y para reivindicar que el «gran problema» de su sucesión se resolvió con «libertad». Y después, llegaron los parabienes al ganador, a su «pasión» y a su espíritu de «renovación«.

Para el presidente autonómico, ahora corresponde al nuevo PP --y también al equipo de Soraya Sáenz de Santamaría-- hacer un ejercicio de integración, empezando por recoger el guante lanzado por Casado para ocupar los puestos vacantes de su lista. «Un acierto», lo calificó Feijóo, que otra vez tuvo que fajarse en explicar a la prensa nacional los porqués de su continuidad en la Xunta.

Unidad, ilusión, lealtad

Finalizado el recuento, los populares gallegos se adscribieron todos al discurso de la unidad. Incluso entre aquellos más beneficiados por el triunfo de Casado se destilaba la urgencia de que «todas las heridas, si es que las hay, queden absolutamente cerradas», como valoró Rueda. «Como sabemos en Galicia, a nosotros no nos sobra nadie», coincidió Calvo.

La satisfacción, sin embargo, era muy difícil de esconder. El vicepresidente autonómico destacó la «ilusión« que el discurso de Casado insufló entre los delegados y la «oportunidad» que su éxito supone para impulsar al PP. A juicio de Calvo, venció «la mejor opción en estos momentos».

Uno y otro tendrán asiento, junto a los miembros natos, en el Comité Ejecutivo de Génova. Estarán acompañados por otra gallega, la diputada orensana, Ana Vázquez, erigida en aliada de Casado en una provincia, la dominada por Baltar, que había declarado su alianza con Santamaría. En su charla ante los medios, la parlamentaria aprovechó para templar gaitas y agradecer al barón la cuota de «libertad» que le había cedido para pronunciarse.

Además de la ejecutiva, también habrá fichajes gallegos para otro de los órganos rectores: la Junta Directiva. Serán el portavoz municipal en Santiago, Agustín Hernández, la referente municipal en Vigo, Elena Muñoz, el secretario general del partido en la ciudad, Javier Dorado, y el diputado lucense en el Congreso, Jaime de Olano.

El congreso era la prueba de fuego para un PP acostumbrado a los liderazgos indiscutidos y los relevos por aclamación. «Al PP de España le viene muy bien un baño de democracia interna para renovarnos, para reconectar con la mayoria social y para resituarnos socialmente», reflexionó el número dos del partido en Galicia, Miguel Tellado.

Con Casado como «motor» de un tiempo a estrenar, Tellado promete «la misma lealtad que con Rajoy». Al fin, y al cabo, finalizó, «contribuimos al proyecto nacional en la medida en que al PPdeG le va bien».