Feijóo y Casado, hace un año en Cotobade
Feijóo y Casado, hace un año en Cotobade - MIGUEL MUÑIZ
INICIO DEL CURSO POLÍTICO

El enrarecido encuentro entre Pablo Casado y Núñez Feijóo

Ambos dirigentes se vuelven a ver este sábado las caras tras un verano de disensiones

SANTIAGOActualizado:

Hace un año, en el ya tradicional acto de inicio de curso político en Galicia bajo los carballos de San Xusto, en Cotobade, el PPdeG desplegó su alfombra para dar la bienvenida a Pablo Casado, recién elegido como presidente nacional del partido. Era la primera vez que compartiría un escenario junto a Alberto Núñez Feijóo, el barón gallego, uno de los que había facilitado su elección en el congreso de la sucesión a Mariano Rajoy, dando plenos poderes a la militancia para votar en libertad. En mayo, después de la hecatombe sin precedentes en las elecciones generales del 26-A, el PPdeG y Feijóo volvieron a arropar a Casado en un acto con más de 5.000 militantes. Galicia quería visibilizar su lealtad con la dirección nacional del partido, a las duras y a las maduras. Pero este ha sido un verano de desencuentros, algunos francamente evitables.

Quizás el más estéril fue la ausencia inicial de Casado en el acto de este sábado, de un especial simbolismo para el PPdeG, descafeinado además por el propio líder nacional al haber adelantado un inicio del curso político la semana pasada en su tierra. Con Rajoy esto no era así. Un requiebro en las agendas permitió a Casado aparecer este sábado —se le esperaba la semana próxima—, pero lo que emerge es que pese a todo, Galicia sigue sin ser prioritaria para el presidente del PP.

Galicia no suma

El segundo desencuentro, igualmente absurdo, fue el debate acerca de si en la Comunidad se necesitaba la coalición «Galicia Suma», dado que Génova estaba registrando las distintas marcas y abría la puerta a Ciudadanos a que se incorporara a ella en los distintos territorios. El PPdeG primero lanzó mensajes a través de voces de segunda fila asegurando que esa fórmula no era necesaria para un partido que en las autonómicas no ha bajado nunca del 40% en los últimos tiempos. Dada la persistencia de Génova, se vieron obligados a reforzar la respuesta el vicepresidente Alfonso Rueda y el secretario general Miguel Tellado. Lectura directa: que se respete la autonomía del PP gallego para gestionar sus asuntos, que mal no le va.

El tercero tiene que ver con el mar de fondo que recorre el PPdeG desde la debacle de las generales, y no es otro que la distancia de posicionamiento político que Casado quiere para el partido a nivel nacional, ubicado en la derecha y con rostros que den un debate ideológico claro —véase la portavoz parlamentaria Cayetana Álvarez de Toledo, lejana a las simpatías de Núñez Feijóo, algo que se advierte recíproco—. Por el contrario, el barón regional insiste en la necesidad de un partido de centro, moderado y que mira más al PSOE que a Vox en la disputa del electorado indeciso. Su apelación a la moderación, que parecía atendida durante la campaña de municipales, se esfumó tras el 28-M al considerar Casado que su estrategia había triunfado, al lograr la alcaldía de Madrid y el gobierno de la Comunidad, entre otras plazas relevantes.

Por supuesto, el PPdeG no ha realizado una sola declaración de crítica a Génova, dentro de la línea marcada por Feijóo de evitar conflictos y que estos trasciendan, como sucedió en la última etapa de Manuel Fraga. Las diferencias se expresan en privado, y el barón gallego tiene a gala hacerlo directamente con su jefe de filas. Este sábado volverán a compartir escenario en Cotobade, y los mensajes de uno y otro serán analizados al detalle en busca de puntos de fricción. Probablemente no se exhibirán, lo que no significará que no existan.