Eusa y Jorge, a su salida este jueves del Ayuntamiento de A Lama como marido y mujer
Eusa y Jorge, a su salida este jueves del Ayuntamiento de A Lama como marido y mujer - EFE
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Los Bonnie & Clyde gallegos ya son marido y mujer

Eusa Lorenzo y Jorge Fontán cumplen condena en A Lama por un reguero de golpes en Vigo vinculados a sus drogodependencias. Ayer, por unas horas, abandonaron la cárcel para darse el sí quiero

SantiagoActualizado:

Su coche nupcial fueron sendos turismos de la Guardia Civil, su tarta de boda se comió de forma apresurada en un salón de la casa consistorial de A Lama y a continuación volvieron a ser escoltados por la Benemérita para reintegrase a tiempo a la disciplina penitenciaria y compartir la comida habitual con el resto de reclusos de sus módulos. Un vis a vis de varias horas autorizado para la tarde fue su mayor regalo de bodas, pero Jorge Fontán y Eusa Lorenzo, los Bonnie & Clyde gallegos, ya son marido y mujer.

Ambos, detenidos en 2017 tras un reguero de atracos y golpes practicados en la ciudad de Vigo, cumplen condena desde hace algo más de un año en módulos independientes de la prisión del municipio pontevedrés de A Lama. Afrontan más de cinco años de prisión por atracar a taxistas en Vigo, robar en un supermercado cervezas y chocolatinas y agredir a dos agentes de Policía.

Habían intentado casarse antes, pero la decisión del centro penitenciario de trasladar a Eusa a otra prisión por su mal comportamiento frenó su deseo. Finalmente, ella pudo quedarse en A Lama y la semana pasada llegó la ansiada autorización, con el correspondiente permiso puntual de salida para formalizar el enlace. Cuando bajaron del coche sólo dos allegados les esperaban en el Ayuntamiento, Dolores Fontán, hermana del contrayente, y un joven allegado de la familia.

Fue Dolores la que quiso contextualizar la historia de la pareja. Las condenas que cumplen son justas, «incluso si fuesen más altas», dijo, pero la espiral de delincuencia en la que la pareja incurrió —«delinquiendo casi a diario», según ella misma precisó— no puede entenderse al margen de dos vidas fuertemente marcadas por la droga. Su hermano, de 45 años, empezó su adicción a los 14 años, y ya nunca más salió. Su cuñada, de 35, también vivió una vida «muy, muy triste», con una madre que la abandonó y a cargo de un padre al que siempre vio «con las jeringuillas».

Este jueves, ambos hicieron un paréntesis. Eusa pidió a su cuñada una liga roja. Jorge, una pajarita. Dolores llevó también la tarta, un ramo de flores para la novia y una americana para su hermano. El enlace no cambiará su situación ni acarreará ningún beneficio penitenciario para los reclusos, si bien, ambos esperan que marque un punto de inflexión hacia una nueva vida. Aseguran estar «ilusionados» y con ganas de «formar una familia», aunque conscientes de las dificultades: «Nos hubiese gustado que las circunstancias fuesen otras», mantienen.