Ximo Puig, Mónica Oltra y Vicent Marzà, en las Cortes Valencianas en una imagen de archivo
Ximo Puig, Mónica Oltra y Vicent Marzà, en las Cortes Valencianas en una imagen de archivo - ROBER SOLSONA
Política

El PSPV esperará al 26-M para comprobar en qué posición queda Oltra de cara a las negociaciones

Compromís mantiene la necesidad de esperar a las elecciones municipales mientras su vida interna puede condicionar el reparto de poder

VALENCIAActualizado:

Compromís no tiene prisa en cerrar un pacto global de gobierno en las instituciones valencianas con el PSPV y Podemos-Esquerra Unida. Lo dejaron claro desde un primer momento pese a que los socialistas pretendían acelerarlo en ámbitos como la presidencia de la Generalitat o la de las Cortes Valencianas. Y lo han seguido dejando claro cuando sus socios les han pedido que reconocieran públicamente ya a Ximo Puig como jefe del Consell.

La cuestión resultaba básica en un sentido. Las elecciones municipales que se celebran el próximo 26 de mayo dejarán un nuevo escenario en Ayuntamientos y Diputaciones. Otros dos lugares sobre los que deberán negociar las tres fuerzas de izquierdas en ese acuerdo conjunto. Y lo que ocurra afecta de lleno a la vida interna de los partidos, en muchas ocasiones más complicada que armonizar con formaciones distintas.

En Compromís la situación es delicada. Aunque han conseguido consolidar una parte importante del voto, han perdido apoyos y el PSPV ha logrado aumentar la diferencia respecto a ellos de manera considerable. Las expectativas hace cuatro años eran de crecimiento, incluso llegando a pensar que podrían conseguir situarse al frente de la Generalitat. Cosa que no se ha cumplido. La coalición espera mejorar los resultados en los comicios municipales y, tras ellos, comenzar una negociación nada sencilla.

Especialmente desde el Bloc entienden que lo obtenido el 28 de abril no fue nada satisfactorio. Y es esta pata mayoritaria de la coalición -formada también por Iniciativa y Verds- la que puede tratar de presionar más para reclamar su espacio. La figura de Mónica Oltra, incuestionable antaño ante su evidente perfil de liderazgo, parece que ya no lo está tanto. Y en una formación con un carácter dado a los movimientos -pese a esa convivencia provechosa-, hay quien augura que las placas tectónicas podrían comenzar a desplazarse. En el Bloc, una generación de jóvenes, entre los que destaca el hasta ahora conseller de Educación Vicent Marzà, parece pedir paso y peso. Máxime cuando han formado parte de la gestión durante cuatro años.

Oltra, sin embargo, también juega sus cartas. Y una de las principales es Podemos, con quien ha venido manteniendo una sintonía constante y a los cuales trata de atraer como aliados. Muestra de ello es la reunión que mantuvo con su candidato a la Generalitat, Rubén Martínez Dalmau, el pasado miércoles, después de haberlo hecho previamente con Ximo Puig.

El peso en Compromís

En medio de este escenario, las municipales pueden suponer una nueva lectura en clave interna para la coalición. Y las inmediatas negociaciones para el Ejecutivo autonómico estarán condicionadas por según qué patas salgan reforzadas. En ese diseño, Oltra podría aspirar a que Inicitiva controle más departamentos que el Bloc, por lo que habrá que esperar para comprobar hasta dónde estarían estos últimos dispuestos a batallar.

Mientras todo se resuelve, el PSPV aguarda. Lo hace puesto que de ello dependerán, aparte de los equilibrios en el Consell, puestos como la presidencia de las Cortes Valencianas o cómo decidan en Compromís la interlocución en las comisiones negociadoras que se crearán para cerrar los acuerdos.

Los socialistas asumen que no reconocerán públicamente a Puig como presidente hasta cerrar el nuevo pacto de Gobierno -las peticiones al respecto ya se han rebajado- y que la Mesa de las Cortes -que se constituyen la próxima semana- tendrá que ser provisional pese a no agradarles la idea. Pero, a la vez, anticipan que no están dispuestos a aumentar el número de consellerias (todo apunta a que serán doce en lugar de las diez de la pasada legislatura) para dar cabida a los equilibrios internos de sus socios. Los cuales no sólo afectan a Compromís, sino también a Podemos, coaligado con Esquerra Unida.