Ernest Maragall, candidato de ERC
Ernest Maragall, candidato de ERC - INÉS BAUCELLS

El independentismo, incapaz de concurrir unido en Barcelona

Hasta cinco candidatos con la «estelada» por divisa aspiran a relevar a Colau

BarcelonaActualizado:

El independentismo «procesista» sermonea a diario con su particular versión del concepto de «democracia» pero, a la hora de la verdad, desdeña los resultados de sus propias elecciones. Al menos es así en lo que a la capital catalana se refiere, donde solo asumen los resultados de los procesos de primarias internas cuando se ajustan a sus intereses. Ni Alfred Bosch será el cabeza de lista de Esquerra para los comicios municipales de mayo pese a haber ganado las primaras del partido –Oriol Junqueras impuso el nombre de Ernest Maragall–, ni tampoco Neus Munté parece que vaya a ser la candidata del PDECat. Una muestra del caos en el que se ha convertido el intento «indepe» por asaltar Barcelona, donde la pretensión de presentar una lista única se salda por ahora con hasta cinco candidauras con la «estelada» como divisa.

Y es que si el independentismo fantaseó alguna vez con proclamar la república catalana desde el balcón del Ayuntamiento como Lluís Companys en 1931 tras las municipales de ese año, ahora, en plena resaca por el fracaso de su desafío, el separatismo, desnortado, ha sido incapaz de articular una candidatura unitaria. Autodescartándose la CUP desde el minuto cero, Esquerra también ninguneó los intentos embaucadores de las filas postconvergentes.

A menos cinco meses para las elecciones, el centro-derecha secesionista, con cuatro nombres sobre la mesa, se parece más a aquel camarote de los Hermanos Marx que al anhelado frente único. Solo el nombre de Joaquim Forn parece que puede generar cierto consenso. Tiene además experiencia en el gobierno municipal, pues fue teniente del anterior alcalde, Xavier Trias. Pero lo cierto es que a día de hoy, sobre el papel, y a falta de comprobar si cristaliza la apuesta por el exconsejero encarcelado por su papel en el procés, son cuatro los nombres que baraja este espacio político. Además de los mencionados Forn y Munté –la única candidata a día de hoy oficialmente proclamada por el PDECat– se han puesto sobre la mesa las bazas del exconsejero Ferran Mascarell y del politólogo Jordi Graupera, éste último impulsado por la ANC.

Todo es un juego de intereses imposible de entender sin tener presentes los intentos de Carles Puigdemont de fagocitar al PDECat, amenazando a su partido con presentar una candidatura separada y bajo las siglas de la Crida Nacional per la República, el espacio político que él mismo ha creado. Reticente el partido a ser borrado por el fugado de Waterloo, Forn es quizás el único nombre con el que el PDECat aceptaría concurrir junto a la Crida. «¿Quién le va a decir que no a un “preso político”?», explicaban a este diario fuentes conocedoras de las negociaciones. Forn hace unas semanas se mostró dispuesto a aceptar si eso evita que su partido y la Crida vayan por separado.

Con un número uno para apelar al sentimentalismo del votante pero sin posibilidades reales de ser alcalde dada su situación procesal, la clave está en conocer al «número dos». Para ese puesto se baraja a la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, que debe decidir si emprende la incierta aventura barcelonesa y renuncian a su carrera al otro lado de plaza Sant Jaume.

El otro nombre en liza es Ferran Mascarell, uno de los impulsores precisamente de la Crida de Puigdemont y a quien en medios políticos se señala que acabará confluyendo en la lista de Forn. Cierra el elenco «indepe» el politólogo Graupera, que cuenta con el aval de la antaño fiel al PDECat ANC, algo que no ha sentado precisamente bien en el partido.