Uno de los momentos del montaje durante el estreno en el Liceu
Uno de los momentos del montaje durante el estreno en el Liceu - ANTONI BOFILL
Ópera

Un onírico «Holandés»

La producción de Stölzl es una interesante propuesta de teatro actual con varios planos de lectura

BARCELONAActualizado:

Una mujer en el podio del Liceu. Un gran avance que se agradece en aras de la paridad, aunque en los ámbitos del arte lo único que importa es la calidad. Y Oksana Lyniv, la maestra ucraniana asistente en Múnich, aportó lo suyo a este regreso del «Holandés errante» al escenario liceísta con una lectura teatral y contrastada, de controlada acción de conjunto y que luchó por subrayar el lirismo sin llegar, sin embargo, a cargar las tintas como para que su debut fuera un bombazo. Las trompas, eso sí, no tuvieron su mejor noche.

Y de una conservera a una biblioteca: el ultimo «Holandés» liceísta (Àlex Rigola) sucedía en una fábrica de pescado y esta vez en la biblioteca de una casa acomodada. La producción de Philipp Stölzl es una interesante propuesta de teatro actual con varios planos de lectura, cargada de imágenes de gran belleza plástica.

Su punto de vista, desde la mirada de una Senta lectora, soñadora y perturbada, convence y sabe suplir con buenas ideas sus principales inconvenientes: el primero, y más importante, es que en ocasiones los protagonistas tienen que cantar a varios metros de la boca del escenario, una distancia considerable si no se tiene en cuenta la acústica del Liceu, pero este montaje lo corrige con un techo que, además, decora. No se soluciona, en todo caso, el empaste que debe haber en un dúo si sus dos intérpretes se mueven en planos distantes. Sobre las incoherencias con el libreto, es mejor correr un tupido velo, ya que es el precio a pagar por la adaptación de una obra decimonónica para ser vista por ojos del siglo XXI.

Vocalmente se contó con un experto en el repertorio wagneriano: Albert Dohmen, todo experiencia y sabiduría cómo Holandés, quien desveló las aristas más sensibles del personaje. Attila Jun interpretó un Daland imponente y concentrado a pesar de esos sonidos duros de afinación. Elena Popovskaya dibujó una Senta de carácter, poderosos medios y gran fortaleza física; una pena esos fallos de emisión en momentos clave. Itxaro Mentxaka estuvo impecable como Mary y muy adecuado Mikeldi Atxalandabaso como Timonel, con un canto sensible y bien proyectado. Timothy Richards, por último, ofreció un Erik de voz al límite, todo tensión.

«El holandés errante»

R. Wagner. Intérpretes: A.Dohmen, E. Popovskaya, A. Jun, T. Richards, I. Mentxaka, M. Atxalandabaso. O. S. y Coro del G. T. del Liceu. Dirección: O. Lyniv. Dir. escena: P. Stölzl. Lugar: Liceu, Barcelona. Fecha: 02-05-17