La Sanidad catalana se subleva contra el «tijeretazo»
Protesta de los médicos ate del departamento de salud de la Generalitat - i. baucells

La Sanidad catalana se subleva contra el «tijeretazo»

Médicos y enfermeras colapsan Barcelona y exigen la dimisión del consejero Boi Ruiz

BARCELONA Actualizado:

Indignados por las acusaciones del consejero de Salud, Boi Ruiz, y sumamente preocupados por el posible impacto de las medidas planteadas por los gestores de los hospitales, médicos y enfermeras de toda Cataluña se echaron ayer a la calle para protestar contra el «tijeretazo» sanitario. Esparcieron tijeras como protesta simbólica ante la sede de Salud, colapsaron las principales vías de entrada a la capital catalana y pidieron al unísono la dimisión del consejero por su «deplorable» gestión de la crisis. Fue solo un «aperitivo» de la protesta unitaria del sector público convocada para hoy.

Los manifestantes exigieron un «borrón y cuenta nueva» en el planteamiento de los ajustes y reclamaron más participación a la hora de perfilarlos. Denunciaron también que algunos centros como el Hospital Clínic, el Vall d'Hebron o el de Bellvitge ya los aplican antes de ser aprobados por la Generalitat. Consideran que en los planes diseñados por los gestores de los hospitales «han primado las cifras respecto a los criterios médicos» y piden a Salud que «busque el dinero que necesita ahorrar en otra parte».

Las movilizaciones «antitijeretazo» colapsaron las principales vías de acceso a la capital catalana causando en algunas áreas retenciones de hasta 20 kilómetros, según informaron fuentes del Servicio Catalán del Tránsito (SCT). Trabajadores de los hospitales de Bellvitge, del Mar y del Vall d'Hebron cortaron las Rondas de Dalt y Litoral ataviados con batas blancas y pancartas con lemas como: «La sanidad ni es un negocio, es un derecho». También por la manaña, unos doscientos facultativos convocados por el sindicato Médicos de Cataluña (MC) esparcieron un centenar de tijeras ante las dependencias de Salud y exigieron la dimisión del consejero. Pocas horas después, las acciones se extendieron al centro de la capital catalana donde miles de profesionales convocados por la plataforma «Indignados» también usaron la calle como altavoz para sus reivindicaciones.

«Han traspasado el límite»

El consejero Boi Ruiz no tardó en reaccionar al pulso de los sindicatos y afirmó que «sus protestas han traspasado el límite». En un intento de calmar los ánimos, Ruiz hizo un llamamiento «a la responsabilidad y a la tranquilidad de todos» e insistió en su tesis de que la información que se está generando «no se responde con la realidad», ya que «el Gobierno catalán no está tomando ninguna medida». Hizo también hincapié en que «pese a los ajustes necesarios no se cerrará ni un sólo quirófano de urgencias y se atenderán los casos graves».

El titular de Salud avanzó, asimismo, que expedientará a aquellos centros que apliquen los ajustes sin haber sido supervisados y acusó a algunos hospitales de encubrir sus «errores» de organización con los recortes. Se refirió en concreto al paciente del Hospital Joan XXIII de Tarragona que quedó sin operar, según dijo, «no por los recortes sino por un error de programación».

La Generalitat pide a los trabajadores sanitarios que «no echen más leña al fuego», aunque el sector no está dispuesto a enterrar el hacha de guerra y pide «hechos» que constaten «el parón del plan de recortes». Mientras eso no suceda y en espera de que la próxima semana el consejero avance qué medidas de las planteadas por los hospitales son viables para hacer efectivo el recorte de los 1.000 millones, las acciones de presión seguirán caldeando el ambiente. Hoy, los trabajadores del sector público culminarán sus protestas con una manifestación unitaria en el corazón de Barcelona. No están dispuestos a dar ni un día de tregua al consejero.