EL OASIS CATALÁN

El nuevo nacionalismo catalán

El «nuevo» nacionalismo además de seguir instalado en la queja permanente, frecuenta el populismo y ha convertido el enfrentamiento en su modus vivendi y operandi

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En las elecciones autonómicas de hace casi un año, frente al nacionalismo tradicional de CiU y ERC, emergió un «nuevo» nacionalismo que, además de la independencia, se proponía regenerar la vida política. Visto lo visto —Joan Carretero, Joan Laporta, Alfons López Tena o Uriel Bertran—, cabe concluir que vamos de mal en peor. El «nuevo» nacionalismo —de hecho, se trata de un nacionalismo primitivo—, además de seguir instalado en la queja permanente, frecuenta el populismo y ha convertido el enfrentamiento en su modus vivendi y operandi llegando, incluso, a burlarse del Parlament proponiendo determinados trámites formales que sólo buscan la paralización del mismo. Su modo de hacer: solicitan una votación por apartados —que luego eluden— para colapsar y ridiculizar el Parlament. Y todo ello en un tono despectivo.

Dejando a un lado las amistades peligrosas —esa búsqueda desesperada de Bildu para aumentar el peso en el Congreso después de las elecciones del 20-N: los muchachos de ERC hacen exactamente lo mismo—, ese nacionalismo se distingue por el personalismo, el afán de poder, el amiguismo, la falta de democracia interna y las luchas intestinas que suelen acabar con fugas, purgas y alguna escisión. ¿Regeneración de la vida política? ¡Menuda broma! Así las cosas, no resulta extraño que militantes y simpatizantes de dicho «nuevo» nacionalismo muestren su descontento. Al respecto, cabe citar el manifiesto titulado «Ara o mai» (2010) en el que los signatarios piden que las organizaciones independentistas catalanas «se dejen estar de problemas personales, de protagonismos, de luchas de poder» en beneficio de «una candidatura única para conseguir la independencia». Lo cierto es que el independentismo no sólo no se ha unido, sino que se ha fragmentado y reproduce los peores tics de los partidos políticos tradicionales. Y lo hace practicando un despotismo modelo Antiguo Régimen. ¿Se imaginan ustedes que esos señores llegaran a gobernar en Cataluña? Una pesadilla.