Hallan en un descampado de El Prat el posible cadáver de Janet Jumillas

El presunto asesino fue cazado tirando a un contenedor una bolsa con las gafas de la víctima y dos mochos llenos de sangre

Janet Jumillas es la joven encontrada sin vida hace unos días en El Prat

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Los Mossos d’Esquadra han encontrado la tarde de este martes un cadáver de mujer. Todo apunta, a falta del resultado definitivo de la autopsia, a que es el cuerpo de Janet Jumillas, la joven de 39 años de Viladecans (Barcelona) que desapareció el 13 de marzo tras acudir a hacer unas gestiones a una oficina de Hacienda de Cornellà de Llobregat (Barcelona).

El 7 de mayo, el supuesto autor del crimen, un vecino de la localidad, fue detenido tras hallarse en su casa restos biológicos de la víctima y otros indicios incriminatorios. También fue arrestado un vecino de El Prat de Llobregat (Barcelona), que quedó en libertad pero imputado por supuesto encubrimiento. No fue hasta hoy martes que los agentes han dado con el paradero de lo que parece ser el cuerpo de víctima, del que hasta ahora no había rastro, según fuentes de la investigación.

El hallazgo del cuerpo, que ha avanzado «La Vanguardia», se ha producido en un descampado de El Prat. Agentes de la Policía Científica y de la Unidad Central de Desaparecidos de la policía catalana han trabajado durante toda la tarde en el escenario de hallazgo. El cuerpo estaba enterrado en un agujero, en un estado de gran deterioro y tapado con una manta. Fue encontrado por operarios que trabajaban en la zona.

Jumillas desapareció el 13 de marzo. Explicó aquel día a sus familiares que iba a la oficina de la Agencia Tributaria de Cornellà; aparcó su coche en las inmediaciones y nunca más se supo de ella. Esa misma mañana, la joven envió un mensaje de voz a un sobrino suyo, diciéndole que ya había acabado sus gestiones en Hacienda, y que en media hora llegaría a Viladecans. Nunca regresó a dicho municipio. Esa fue la última vez que Janet Jumillas se comunicó con su familia.

Las pesquisas de los Mossos les condujeron, ya desde un principio, hacia Aitor G., un vecino de Cornellà, que vive de alquiler muy cerca de donde Jumillas había aparcado su coche. La víctima acudió a su casa, por motivos que se desconocen, y allí fue supuestamente asesinada. Las diligencias autorizadas por el juez pudieron identificar a las personas con quien Jumillas se había comunicado durante aquellas últimas horas. Una de estas personas era Aitor G. Y éste, su declaración en sede policial, cayó en continuas «contradicciones y falsedades», según recoge el auto con el que finalmente el juez le acabó enviando a prisión tras ser detenido.

En el registro de su vivienda, los investigadores hallaron numerosos indicios que apuntan a la responsabilidad de Aitor G. en el crimen. Los Mossos encontraron sangre humana, tanto en las paredes como en el suelo, que apuntan a que el asesinato lo cometió en la misma vivienda. Además, los agentes comprobaron también que el piso estaba recién pintado, presumiblemente para tratar de ocultar pruebas. Pero hay más. Y es que, tal y como recoge el juzgado de Cornellà que lo envió a prisión, los investigadores sorprendieron a Aitor G. tirando en un contenedor unas bolsas de basura con pruebas del crimen. Dentro de las bolsas estaban, por ejemplo, unas gafas rotas, que el comercio donde fueron compradas confirmó que eran de Jumillas. También había una cuerda con cabello y dos mochos de fregona empapados en sangre, que las pruebas toxicológicas practicadas a posteriori confirmaron como restos de la víctima.