Josep Bou, este viernes en Barcelona
Josep Bou, este viernes en Barcelona - INÉS BAUCELLS

Josep Bou: «A Barcelona le iría bien un gobierno de PP, Cs y Vox»

El «alcaldable» del PP en la capital catalana pretende revitalizar la economía de la ciudad con nuevas empresas y empleo y cree que recuperará votos de Ciudadanos

BarcelonaActualizado:

Josep Bou (Vic, 1955) cogió el reto de ser el candidato del PP en Barcelona, aún sin tener el carnet de partido y sabiendo del legado que le dejará su predecesor, Alberto Fernández, en el conssitorio desde 2003. La situación a la que ha llegado la capital catalana le llevó a finales de año a aceptar la propuesta de Pablo Casado «para ayudar» a la ciudad. Reconoce que no tiene ningún interés en hacer política, sino en poner su experiencia al frente de su negocio panadero para empezar a reactivar económicamente una ciudad dañada por el procés.

—¿Cómo afectarán el 28-A a las municipales?

-A Barcelona le irá bien si conseguimos un gobierno fuerte con Cs y Vox en España que vaya sin complejos y que pueda encarar el grave problema del nacionalismo en Cataluña.

-¿El hecho de que Manuel Valls rechace a Vox les puede ayudar?

-Yo me presento por un partido moderado de centro-derecha y él va con una plataforma. Ciudadanos no existe como tal, ni su logo ni sus colores. Su política tendría que ser como la que quiero hacer yo: sobre Barcelona y por Barcelona, no a nivel nacional.

-Todos los partidos usan esa carta….

-Yo no tengo ningún interés en hacerlo. Yo deseo que PP, Cs y Vox se entiendan y Valls ha hablado de poner un cordón sanitario a Vox. Estoy totalmente en contra: tendremos la obligación de entendernos si queremos que el populismo desaparezca del Ayuntamiento y que tampoco entre el separatismo.

-¿El debate sobre Barcelona puede separarse del soberanismo?

-Tendría que poderse porque creo profundamente en normalizar las cosas y eso es lo que precisamente hace falta en Barcelona y en Cataluña. Sin embargo, las del 26-M serán más que unas elecciones municipales: Ernest Maragall quiere que Barcelona sea la punta de lanza del independentismo y Torra, la capital de la república catalana. Muchos votarán en clave del separatismo pero, al final, Barcelona lo que necesita es una buena gestión. Se puede hablar del procés pero también de inseguridad, vivienda, movilidad, empresa y trabajo… En todos estos temas, Colau ha suspendido.

-¿La alcaldesa acaba mandato con mucho trabajo por hacer?

-Ahora mismo Barcelona es la capital de provincia con más delincuencia y con impuestos más altos. Colau no ha escuchado ni a comerciantes, restauradores, hoteleros, ni empresarios. Por encima de todo, ha politizado el Ayuntamiento y ha hecho una política sectaria: ha colocado un lazo amarillo, cuando en Barcelona quizás solo el 5% llevan lazos, y ha convertido el Ayuntamiento en una agencia de colocación y ha dado subvenciones a las asociaciones que la hicieron llegar al Ayuntamiento, a las que sigue engordando. Además, ahora para abrir una tienda hacen falta 193 días de media. Yo prometo en menos de un mes poder abrirlas. Una promoción necesita nueve meses para tener los permisos de obras: esto tampoco puede ser. Tenemos que facilitar que el inversor nazca, que las empresas se desarrollen, que vengan nuevas startups, que los arrancar puedan empezar. Colau está en contra del crecimiento económico, de los uniformes, de todo lo que es progreso y no ha habido ni una manera para ayudar a crecer la ciudad: yo quiero una ciudad limpia, iluminada, segura pero si no somos capaces de dar trabajo y que en las casas entren sueldos porque es lo prioritario.

-¿Cuáles serán sus prioridades?

-Hay que enfocar la campaña a los problemas reales, focalizarlos, buscar soluciones y contar con los vecinos. Como empresario, sé cómo hacer crecer a Barcelona con bienestar social, crecimiento económico y creación de trabajo. Igual por eso soy algo diferente al resto. Colau no ha hecho ni una medida para ayudar a crecer la ciudad. Por ejemplo, administrando mal llegó a acumular dos millones de superávit. Por eso podemos rebajar impuestos. Eso, y hacer buenas políticas de empresa.

—Entonces, ¿es fácil reactivar la economía de Barcelona?

—Es importante favorecer la empresa y el trabajador, que son la base económica de toda nación. Esta es una de las causas por las que estoy con el PP. Para mi, como empresario, será un caballo de batalla administrar el Ayuntamiento Barcelona como una empresa: no gastaremos más de lo que ingresaremos y, como conseguiremos un beneficio enorme, empezaremos a bajar los impuestos, sobre todo el IBI. Es muy importante que el Ayuntamiento sea más pequeño y más fuerte, no tan elefantiásico ni con un gobierno que meta la mano en todos los sitios. Y hay que dejar hacer a la iniciativa privada, dentro de unas pautas, no como ha hecho Colau.

-Usted prometió 60.000 empresas en cuatro años. ¿Cómo las hacemos?

-15.000 al año, sean grandes factorías, empresas, autónomos o startups. Pero no solo éstas son importantes: hay 5.348 empresas que han sido expulsadas de Cataluña por el procés. Soy el único candidato capaz de entenderlos por mi trayectoria empresarial y conseguir que regresen, eso sí con seguridad jurídica y dando licencias más rápido.

-Su brigada especial policial con paracaidistas también llama la atención...

-Se ha hecho broma con esto y es un tema muy serio. Barcelona es la primera ciudad en el ranking de delincuencia y durante el mandato de Colau ha subido un 26,6%. Lo primero que hay que hacer es rearmar moral y técnicamente a la Guardia Urbana, que no ha sido apoyada por el gobierno de Colau. Hacen falta prácticamente mil agentes más y propongo una unidad de apoyo a la policía de proximidad, como la USP que Colau desmanteló, con 500 hombres. Solo con su presencia pasiva ya frenarían a los delincuentes y además irían con armas largas, vehículos específicos y estarían bien preparados. Yo no querría vaciar la Brigada Móvil pero ellos vendrían encantados porque están aburridos de la politización que hay en los Mossos d’Esquadra y aquí serían profesionales de la policía y nada más. Entre sus funciones estaría el orden público o el control a las manifestaciones. Yo no las prohibiré nunca pero no puede ser que veinte o cincuenta personas corten la avenida Meridiana o la Ronda de Dalt. Con los narcopisos, habría desalojos al momento. Al final, la gente, nacionalista o no, quiere orden, tranquilidad.

-¿Qué relación debe tener el Ayuntamiento con la Generalitat?

-La Generalitat no ama a Barcelona porque no es suya. Está quebrada y deben unos 1.800 millones al Ayuntamiento porque se ha dedicado a gastar en el procés. Algún día sabremos el dinero que se ha destinado y con el que casi llegaron a dar la vuelta de la historia en Europa. Por suerte se ha podido explicar la verdad: que en Cataluña no hay ningún tipo de represión, que podemos hablar catalán y castellano y que tenemos uno de los mejores PIB de España.

-Manuel Valls aparece, el exsocialista Ernest Maragall va con ERC, usted es independiente... Algunos dudan de la nueva política...

-Yo hablo por el PP. Casado ha hecho una catarsis y ha refundado el PP y creo que soy un ejemplo de su apuesta por la buena gestión más allá de la política. Cayetana Álvarez de Toledo, otra cara nueva, es espectacular. Eso no ha pasado en otros partidos. En Cs también lo han intentado, pero creo que se han equivocado con Valls, que esconde sus siglas y va con una plataforma que ha integrado gente que estaba de acuerdo con el derecho a decidir, como el entorno de Lliures. Él creía hacer una plataforma transversal pero unos y otros le están perjudicando. Creo que muchos de las bases de Ciudadanos me votarán porque yo no digo que soy de izquierdas ni socialista ni tampoco voy diciendo que soy de derechas. Soy un empresario con una opción moderada de de centro-derecha y como Valls ha ido hacia la izquierda estoy ocupando el espacio que queda vacío...

-¿Y si aparece Vox?

-Querían intentarlo pero creo que se han frenado. Voluntaria o involuntariamente, soy un valladar para ellos: tengo un mensaje muy claro y una estrategia diferente a la suya. No me pueden dar lecciones de ser español, porque soy y me siento catalán pero también español por todos los lados. El PP es capaz de agrandar mucho más la base que Vox. Tenemos que permitir que en este partido quepa mucha gente, eso sí teniendo claro que al nacionalismo ni agua, que hay que escuchar a Cataluña más que nunca y que la unidad de España es sagrada. Con esto de base, los partidos que abrazamos la Constitución tarde o temprano nos tendremos que entender para intentar llegar al Ayuntamiento de Barcelona. No nos queda otra.