José García Domínguez - Punto de Fuga

Elecciones en mayo

Tras la última exhibición de vuelo gallináceo con que el president acaba de enseñar la patita de su escasa vocación de mártir, lo razonable es esperar que la CUP le dé la puntilla repudio del Presupuesto mediante

José García Domínguez
Actualizado:

Ya lo puso por escrito Ortega en su día: la nada nadea. He ahí, sin ir más lejos, Puigdemont, ese estadista comarcal que acaba de esquivar el riesgo de que la dimensión histórica de su figura como gobernante, sin duda equiparable a la de un Churchill, un De Gaulle o un Adenauer, se viese ensombrecida por la mácula de haber encabezado las listas de lo que aún quede de Convergencia en la próxima primavera, instante procesal en el que se certificará su definitivo realojo en la más absoluta de las irrelevancias. El suicidio ritual de la derecha catalanista, un prodigio de enajenación colectiva solo equiparable al de los adeptos de la secta de aquel reverendo Jim Jones que corrieron a inmolarse en la Guyana, pasará, nadie lo dude, a los anales de la estupidez política. Por algo, ni siquiera ese efímero interino narcisista, el mismo que acaba de poner rumbo a Villadiego a la patera que debiera conducirnos a Ítaca, conceda ejercer de albacea testamentario en el funeral del “procés”.

Unas honras fúnebres disfrazadas de otras elecciones anticipadas, las enésimas, que con toda probabilidad se celebrarán a mediados de mayo. Y es que tras la última exhibición de vuelo gallináceo con que el president acaba de enseñar la patita de su escasa vocación de mártir, lo razonable es esperar que la CUP le dé la puntilla repudio del Presupuesto mediante. En principio, eso debería ocurrir el 9 de febrero, fecha para la que está prevista la votación del texto en el pleno. No obstante, el anunciado dictamen que PP, Ciudadanos y PSC reclamarán al Consell de Garanties Estatutàries está llamado a alargar un mes más, hasta el 9 de marzo, la agonía del Govern. Añádanse, en fin, los 54 días de parálisis institucional que exige la LOREG a partir del instante mismo de la disolución del Parlament y, tal como ya se ha indicado ahí arriba, nos iremos a mediados de mayo. A las urnas, pues, dentro de 5 meses. Y vuelta a empezar.

José García DomínguezJosé García Domínguez