El Consejo de Gobierno mantuvo ayer un encuentro informal tras la toma de posesión de los diez consejeros
El Consejo de Gobierno mantuvo ayer un encuentro informal tras la toma de posesión de los diez consejeros - HERAS

Los diez de la «décima»

Con la toma de posesión de siete consejeros y tres consejeras toma forma el equipo del gobierno «bicolor» PP-Ciudadanos con el que echa a andar la X Legislatura

ValladolidActualizado:

Ocho juramentos y dos promesas para arrancar con el equipo que protagonizará la décima legislatura. Ya se sabe que en Ciudadanos son más dados a prometer que a jurar, aunque el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, «hizo doblete» y juró dos veces (como «vice» y como consejero) para compensar así la pequeña excepción de los dos compañeros «independientes» que llegaron de su mano: la consejera de Sanidad, Verónica Casado, y el responsable de la cartera de Cultura, Javier Ortega. Ni una sola extravagancia en la fórmula para tomar posesión de su cargo -se echó de menos las variopintas modalidades utilizadas en las Cortes-, con diez consejeros, entre los que los varones ganan por goleada (siete a tres). Tal vez por eso, la imagen fija del nuevo consejo de Gobierno resultó especialmente austera con tanto traje y corbata y dio mayor protagonismo a la única nota de color, la que puso la consejera de Familia, Isabel Blanco, que optó por un vestido rojo, a la elegancia de Verónica Casado y a la sobriedad de la consejera de Educación, Rocío Lucas.

Lo que sí hubo fueron muchas sonrisas en una mañana calurosa matizada por la enorme estructura colocada en la plaza central de la sede de la Junta y presidida por tres grandes escudos de Castilla y León. Entre los más felices, Jesús Julio Carnero, porque después de un mes tortuoso se ve, por fin, convertido en consejero. Le acompañó una buena delegación de diputados provinciales a los que les costó asumir su marcha obligada. «Sigo siendo presidente...del PP de Valladolid», llegó a comentar entre risas a quien casi le saluda como presidente de la institución provincial. Más contento aún se mostraba el exconsejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado que se reconoció «un hombre libre» después de entregar simbólicamente «los trastos a su sucesora, Verónica Casado, a quién ya le han llovido las críticas desde una sociedad de «colegas» en la profesión que no comparte su visión de la Sanidad.

Tampoco ocultó su satisfacción al dar el relevo la ex de Cultura, Josefa García Cirac, deseosa de volver a su actividad profesional. Su sucesor, Javier Ortega, se convirtió ayer en el primer consejero de Cultura que Ciudadanos tiene en España, lo que llevó a la secretaria de Relaciones Institucionales y responsable del Área de Cultura, Marta Rivera, a trasladarse desde Madrid. Durante uno de los habituales corrillos comentaba junto con la diputada de Cs, Soraya Mayo, la coincidencia de que ambas fuesen periodistas. Se echó de menos, eso sí, la presencia del secretario de Acción Institucional de la formación naranja, José María Espejo-Saavedra, cuya presencia es obligada desde hace varios meses en cualquier acto oficial que se precie y esté relacionado con el ejecutivo-legislativo de Castilla y León. La verdad es que su asistencia sí estaba prevista, aunque problemas de agenda de última hora no lo hicieron posible. Bien es verdad que dicha ausencia se compensó con un nutrido grupo de representantes de los de Rivera, que no ocultaban su dicha por haber conseguido tocar poder y formar parte del Gobierno de Castilla y León. Precisamente, el flamante vicepresidente, Francisco Igea, que ya dispone de su despacho en el Colegio de la Asunción (sede de la Junta), tuvo entre el público, además de a su esposa y a uno de sus hijos, a su madre, que no perdió detalle de cuanto tenía que ver con la ya número dos de la Junta de Castilla y León. Lo mismo que los más benjamines del lugar, los dos hijos de la consejera de Educación, Rocío Lucas, que tuvieron su cuota de protagonismo en el acto.

Destacaron especialmente los siete consejeros salientes (dos se mantienen en el ejecutivo) presentes en la toma de posesión -unos con más alegría que otros- aunque se echó en falta la presencia del míster, del expresidente Junta Vicente Herrera, que ya debe andar haciendo el Camino. La ruta hacia el despacho es la que pretendía enseñar la exconsejera Pilar del Olmo a los titulares de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, y de Empleo e Industria, Germán Barrios, a los que buscaba para hacer el traspaso de poderes aunque, como ella misma reconoció, «ya se lo saben». Por cierto que Barrios, tras jurar su cargo y colocarse junto al resto de consejeros, olvidó saludar a sus compañeros y fue el propio presidente, Alfonso Fernández Mañueco, el que le interceptó para ofrecerle su abrazo.

Porque pudo faltar cualquier cosa menos besos y enhorabuenas, los que recibieron los diez consejeros que estuvieron acompañados, sobre todo, por familiares, amigos y compañeros de partido. Nadie, eso sí, de las filas socialistas, con la única excepción del alcalde de Valladolid, Óscar Puente, cuya presencia tenía más que ver con el hecho de que Valladolid acoge el acto institucional. La Mesa de las Cortes, con su presidente, Luis Fuentes, a la cabeza; el presidente de Cecale, Juan Carlos Aparicio; el secretario autonómico de UGT, Faustino Temprano; la Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, Lourdes Rodríguez; los presidentes de las Diputaciones de Valladolid, Conrado Íscar, y Palencia, Ángeles Armisén....estuvieron también entre los invitados a un acto con el que echa a andar la X Legislatura.