Incendio Gran Canaria

El incendio de Gran Canaria ya ha devorado 10.000 hectáreas y ha obligado a evacuar a unas 10.000 personas

El fuego del incendio de Gran Canaria está en el Parque Natural de Tamadaba, una de las joyas medioambientales de las islas y de gran riqueza ecológica

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Las Palmas de Gran Canaria Actualizado: Guardar
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Habría bastado una chispa para que Gran Canaria volviera a arder como la yesca. Las condiciones meteorológicas eran perfectas para que el fuego volviera a la isla. Temperaturas rozando los 40 grados, menos de un 30 por ciento de humedad y rachas de viento de más de 50 kilómetros por hora. Con estas condiciones parecía casi imposible contener el incendio de Gran Canaria que comenzó el sábado y continúa descontrolado. Es el tercer fuego en menos de una semana, en un territorio devastado por las llamas. La situación no mejorará mañana, donde el termómetro no tiene previsto dar tregua a las islas Canarias y podría tardar hasta tres días en poder ser controlado.

Las llamas del incendio de Gran Canaria, de hasta 50 metros, han arrasado ya 10.000 hectáreas y han llegado al Parque Natural de Pinar de Tamadaba, un paraje de alto valor ecológico declarado reserva de la biosfera. El botánico David Bramwell explicó que si el fuego llega al corazón del parque natural la zona tardará en rehabilitarse «doce o trece años».

Ni los medios aéreos desplazados desde la Península ni los servicios de extinción ni la Unidad de Emergencias del Ejército han logrado hasta el momento frenar su avance. El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, reconoció este domingo la incapacidad para estabilizarlo antes de que entrara en el parque natural, aunque lo prioritario fue en todo momento no poner en peligro vidas humanas. «Será muy difícil que no llegue al pinar de Tamadaba y eso nos afecta anímicamente», dijo el presidente insular. Torres aseguró que el fuego del incendio de Gran Canarai avanzaba imparable «al estar fuera de capacidad de extinción».

Difícil acceso

La llegada de las llamas al parque coincidió con el envío de otros tres hidroaviones de Defensa que se sumarán a la decena de medios aéreos que trabajan en el lugar y a los entre 600 y 700 profesionales que luchan por turnos contra el fuego desde tierra.

Además de las altas temperaturas y el viento complica la extinción la orografía del terreno. Hay barrancos muy estrechos, de difícil acceso, que conducen y extienden el fuego. En la zona afectada por el fuego hay muchos árboles, cuyas copas se están quemando, lo que hace difícil controlarlo, ha destacado Torres.

El Gobierno canario ha evacuado a unas 9.000 personas de casi 50 núcleos poblacionales. Los últimos en ser desalojados esta madrugada han sido los vecinos de los barrios de El Valle y El Risco, de Agaete, y El Carrizal, de Tejeda. A esta cifra habría que sumar parte de la población de Valleseco, municipio de 3.784 habitantes, cuyo casco urbano tuvo que ser desalojado anoche. A unas cuarenta personas que permanecen en el caso de Antenara, en la cumbre, se les ha ordenado refugiarse en el centro cultural del pueblo porque en este momento es muy peligroso salir de la localidad debido a la progresión de las llamas.

«Es una situación tremendamente complicada», ha dicho Torres, quien ha subrayado que el objetivo es preservar ante todo la seguridad de las personas. Es un incendio «muy virulento», «no está contenido, ni mucho menos estabilizado ni controlado» y ya ha producido «un desastre» medioambiental, confesó el presidente de Canarias.

El incendio de Gran Canaria con dos flancos activos

El fuego mantiene dos flancos activos, pero es la cabecera del fuego la más agresiva y la que se dirige hacia el Parque Natural de Tamadaba, adonde ayer ya había llegado una lengua de fuego en la zona de los barrios de Las Cuevas y Coruña, en Artenara.

Para atender a los evacuados, la Delegación del Gobierno en Canarias ha solicitado a Cruz Roja que traslade entre 400 y 600 camas a Gran Canaria para que puedan ser utilizadas por los vecinos desalojados. Los evacuados por el incendio están siendo alojados, por el momento, en polideportivos como los de San Mateo y Moya.

La Delegación del Gobierno en Canarias ha pedido que se active el convenio que regula la colaboración para este tipo de emergencias entre el Ministerio del Interior y la Cruz Roja.

Las autoridades policiales evacuaron a la población, llamando a los vecinos con vehículos con megafonía. «Era un infierno», explicaba a ABC Juan Mendoza, de Barranco Hondo, en Gáldar. Afirmó que «nos vamos para Telde, en este infierno no se puede estar». Antonio Gil aseguraba que «jamás en mi vida había visto un incendio de este nivel y dos veces seguidas».

La Guardia Civil también ayudó a propietarios de animales de labranza a proteger su ganado para evitar su muerte por el humo. Las dimensiones del humo están complicando la extinción desde el aire. El piloto de hidroaviones Javier Gimeno explicó que los hidroaviones cargan en el Puerto de Las Palmas y echan el agua en la cumbre para que los medios de tierra puedan llegar. La maniobra de carga en el mar es muy delicada. «Requiere precisión y concentración. Estamos hablando de meter un avión en un medio extraño como es el agua y hay embarcaciones de recreo que nos ponen en una situación muy comprometida».

¿Intencionado?

Gran Canaria no descarta que el fuego haya sido provocado, aunque no haya pruebas oficiales, según reconoció el presidente grancanario, Antonio Morales. Es el tercero en una semana. El primero, que fue controlado el jueves, arrasó 1.500 hectáreas. Otro en Cazadores, de 130 hectáreas.