Canarias y la Penínsla en el mapa de 1439 de Gabriel Vallseca en el Museo Marítimo de Barcelona
Canarias y la Penínsla en el mapa de 1439 de Gabriel Vallseca en el Museo Marítimo de Barcelona - ABC

Los contactos diplomáticos de los canarios con el Vaticano en 1434

Pedro Chimboyo, líder insular, visitó Roma en 1434 y logró del Papa en la la Santa Sede permiso para que los canarios transitasen libremente por Europa

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La influencia de los canarios en Europa no es nueva. El Papa Eugenio IV atendió en 1434 a Pedro Chimboyo, que era jefe de una tribu prodedente de La Gomera, de acuerdo con los archivos históricos religiosos de la época. ¿Cómo pudo llegar un canario a tener acceso a la agenda del Santo Padre en aquella época? Empatía con los portugueses.

El dirigente político canario fue atendido por el Papa, que le dio permiso para él y su entorno de confianza carta de naturaleza para transitar libremente por Europa. El Vaticano siempre ha estado de lado de los antiguos canarios. Cuando barcos piratas argelinos atacaban a las islas y hacían esclavos a los canarios, Roma pagaba para su rescate y dejarlos en libertad. En Roma sería bautizado, donde pudo adoptar el nombre e Pedro.

El acuerdo entre el Papa con el isleño también tenía una contrapartida. Debía ayudar a que el cristianismo se asentara, en la medida de la capacidad que podría tener el dirigente de La Gomera, en el resto de Canarias. Cosa que aceptó. En Roma explicaría al Santo Padre cómo eran las islas, su tierra de origen y las cosas que hacían los portugueses por aquellos dominios insulares.

La presencia de Chimboyo en el Vaticano fue producto de la influencia portuguesa en Roma, unos genios a la hora de hacer esclavos a los antiguos canarios para mandarlos a trabajar en el negocio agrario de Madeira y Azores, islas que querían hacerlas productivas en su proceso de anexión. La visita del canario reforzaría la idea de Eugenio IV de que las islas debían ser ocupadas por Castilla.

Portugueses

Pedro Chimboyo procedería de Vallehermoso o Hermigua y, desde estas humildes aldeas, no tendría que ayudar a que los portugueses controlasen las islas Canarias. Nunca lo lograron. Porque Eugenio IV dio luz verde a la presencia portuguesa en África; pero Canarias era un asunto de Castilla.

Los portugueses llegaron a La Gomera para asaltarla al igual que se hizo en La Palma. Los portugueses, entonces, eran odiados por los antiguos canarios porque presentaban unos comportamientos sanguinarios con los isleños. Arrasaban con todo lo que se encontraban por delante. Ni el ganado sobrevivía, de acuerdo con las crónicas de la época.

Enrique el Navegante, al tener información de los métodos de sus tropas portuguesas en las islas, puso orden. Ordenaría paralizar las faltas de respeto y que se pusieran en libertad a todos los canarios con ropa y en perfectas condiciones que habían sido desplazados de forma forzosa. La orden era que regresase cada isleño a su isla. Pero el Papa ya tenía decidido que le daría el apoyo a Castilla.

Fases

Enrique el Navegante fue promotor de varias expediciones en Canarias así como en África occidental. En las islas ayudó a construir algunos recintos religiosos. Pérez Embid, en «Los descubrimientos en el Atlántico y la rivalidad castellano-portuguesa hasta el Tratado de Tordesillas», señala que la presencia portuguesa en las islas, en una primera etapa, «abarcaría la primera mitad del siglo XV, protagonizada por expediciones aisladas como la de los genoveses Ugolino y Guido Vivaldi o Lancelloto Mallocello, quien dará nombre a la isla canaria de Lanzarote, donde arribó en 1312».

La segunda fase sería enla segunda mitad del siglo XV, cuando arrancan «las primeras fricciones entre Castilla y Portugal a causa de los derechos de ocupación sobre las Canarias». Y, la tercera, «desde 1415, con la toma de Ceuta por parte de Portugal, hasta el descubrimiento de América en 1492, donde la rivalidad política entre Portugal y Castilla causada por la expansión marítima alcanzó sus cotas más elevadas».