La exposición reúne 67 pinturas, 21 de ellas goyas «de primer nivel», según ha explicado la comisaria Manuela Mena
La exposición reúne 67 pinturas, 21 de ellas goyas «de primer nivel», según ha explicado la comisaria Manuela Mena - Fabián Simón
Arte

El Prado y La Caixa se unen para explorar al Goya más íntimo con sus cartas y sus cuadros

«Goya y la corte ilustrada» se estrena en Caixafórum Zaragoza, desde donde en enero partirá al Bellas Artes de Bilbao

ZaragozaActualizado:

Una exploración a la intimidad de Goya, a sus inquietudes, su personalidad, su pensamiento. Es la novedosa apuesta expositiva tejida entre la Fundación La Caixa y el Museo del Prado, con la colaboración de otros museos y colecciones privadas, entre los que se cuentan el Museo de Zaragoza y el de Bellas Artes de Bilbao.

La muestra «Goya y la corte ilustrada» se acaba de estrenan en Zaragoza. Permanecerá en el Caixaforum de la capital aragonesa hasta el 21 de enero, momento en el que partirá para instalarse en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Está comisariada por la experta en Goya y jefa de Conservación de Pintura del siglo XVIII del Museo del Prado, Manuela Mena, junto a la especialista Gudrun Maurer, conservadora del equipo de Mena en El Prado.

La exposición analiza, en una doble perspectiva del artista -la pública y la íntima-, esa etapa crucial en la vida y en la obra del genio de Fuendetodos que supuso su estancia en la Corte. La muestra ofrece un recorrido visual por algunas de las más excepcionales pinturas de Goya, pero es -sobre todo- una propuesta al diálogo entre su pensamiento, su profundidad humana, su cotidianeidad incluso, y cómo todo eso se tradujo a su obra pictórica. Y todo eso, a su vez, confrontándolo y poniéndolo en contexto con piezas de otros artistos de su tiempo, como lo fueron Mariano Maella, José del Castillo, Luis Paret o Lorenzo Tiepolo.

«Goya y la corte ilustrada» es, así, una sugerente propuesta al visitante para «que se vea a Goya como un conjunto, un artista supremo y un ser humano seguramente lleno de desastres, de vacilaciones, de inqueitudes...», ha explicado Manuela Mena. La materia prima para esa prospección en la profundidad humana de Goya lo constituye la larga relación epistolar que mantuvo con el zaragozano Martín Zapater. Ambos estuvieron unidos por una profunda amistad que se había forjado en la infancia, en sus años escolares, y que se prolongó sin interrupción durante toda la vida, hasta la muerte de Zapater, «que sumió a Goya en un vacío enorme».

El origen: 1775

La exposición arranca en 1775, cuando un joven Francisco de Goya parte a Madrid. Tenía 28 años y poco antes se había casado con Josefa Bayeu. Ese punto de arranque de la muestra no solo es pictórico sino -en línea con el sentido de prospección humana de la exposición- también epistolar. El punto de origen es arropado por una de las siete cartas que Goya escribió a su amigo Martín Zapater, que ayudan a comprender sus inquietudes, su compleja y culta personalidad, pero también el lado cotidiano y mundano de esa profunda amistad de la infancia que no dejó perder pese a su marcha a Madrid.

La exposición la componen 84 obras: 67 pinturas -21 de ellas de Goya-; objetos representativos de la época y de la vida de Goya, miniaturas y estampas; y trece cartas, siete de ellas enviadas por Goya a Martín Zapater. Las 21 pinturas de Goya que incluye la muestra son piezas «de primer nivel», según ha destacado Mena.

Sus cartas, una nueva vía de investigación

Manuela Mena ha subrayado el gran potencial que ofrece ese legado epistolar para «abrir nuevos caminos» a la investigación en torno a Goya y su obra, a entender más y mejor esa «obsesión por los seres humanos» que impregna toda la obra del genio de Fuendetodos y que hunde sus raíces en la personalidad forjada en sus años de la infancia.

«El estudio de la persona da la capacidad para entender su arte, sus aficiones, sus iqnuietudes, sus miedos», ha explicado Mena, quien ha indicado que esto se plasma con nitidez en ese legado epistolar de Goya. De ahí -subraya- el valor de estas cartas, que encierran certeras pistas sobre «la imaginación y la sensualidad de Goya».

Y, junto a ello, la exposición es también un repaso «dialogado» a una parte sustancial de la producción pictórica de Goya en su crucial etapa cortesana. Un repaso «dialogado» con las obras de otras figuras de su tiempo e interpretativamente aderezada por sus cartas personales.

Entre los cuadros de Goya que se exponen en esta muestra destacan obras célebres como «La Gallina ciega», que sale por segunda vez del Museo del Prado para una exposición temporal -hasta ahora solo había salido para integrar una muestra en Viena-. Otra pieza célebre es la pintura de Carlos III cazador. Junto a ellas aparecen otras obras singulares, como algunas adquiridas muy recientemente por el Museo del Prado y otras incluso inéditas, según ha explicado la directora general adjunta de la Fundación La Caixa, Elisa Durán.

En lo pictórico, Mena ha explicado que esta exposición permite «ver la impresionante técnica de Goya en relación con los demás artistas de su tiempo, esa pincelada precisa y casi filosófica de Goya».

Las obras que componen esta exposición han sido aportadas mayoritariamente por el Museo del Prado, junto a otras piezas del Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo de Zaragoza, el Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, la Fundación Colección Ibercaja y la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, además de algunas obras procedentes de colecciones privadas.