Un momento solemne en el desfile militar - JAIME GARCÍA

Las diez anécdotas del peor desfile para Zapatero

Las ausencias, como la bandera de Venezuela, y las presencias, como la de Montilla, en la Fiesta de la Hispanidad marcaron un acto militar en el que los abucheos al presidente del Gobierno ganaron la batalla

MADRID Actualizado:

El desfile militar de la Fiesta Nacional se convirtió ayer, como viene repitiéndose desde 2005, en una exhibición del malestar generalizado contra José Luis Rodríguez Zapatero quien, ya resignado, presenciaba cómo los abucheos conformaban la banda sonora de un acto que, si bien más breve y austero debido al recorte presupuestario, no estuvo exento de un palco en el que muchos velaban armas contra el jefe del Ejecutivo a pesar de la seriedad de la ceremonia.

Desde Gallardón abroncando a Zapatero o la trifulca de Esperanza Aguirre con la mujer del presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, pasando por los continuos «fuera, fuera» y «dimisión», contribuyeron a crear el clima de malestar que envolvió todo el desfile, incluso durante los momentos más solemnes, como el homenaje a los militares muertos por España durante el último año.

1. Los abucheos imperecederos cada 12 de octubre de 2005: Como ha publicado ABC, el Rey y el Príncipe de Asturias aprovecharon las conversaciones informales para lamentar y reprochar los reiterados abucheos, pitidos y lemas contra el presidente del Gobierno lanzados por algunos sectores de público en el Paseo de la Castellana. Durante un encuentro con los periodistas, Don Juan Carlos reconoció que no le habían gustado nada los abucheos a Zapatero. Su opinión fue suscrita por Don Felipe, quien lamentó que los pitos se hayan convertido en «algo recurrente» y recordó que no sólo se han producido con este Gobierno, sino también con otros anteriores.

reuters
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2. «Crispación hasta en el palco»: Ha sido el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla quien, una vez más, sin pelos en la lengua, ha reconocido que en el acto celebrado ayer en Madrid hubo «una crispación como no he visto nunca antes» y que incluso «se notaba en el palco de autoridades». Y no sólo contra Zapatero. Según cuenta Revilla, cuando él y su mujer se disponían a saludar al Rey, alguien dijo sobre él: «Cómo está el mundo; mira ése, que sólo es famoso por ir en taxi y llevar anchoas». Pero la tensión salpicó también a la esposa de Revilla, quien tuvo su roce con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. «Aurora se limitó a señalar que era impresentable que se silbara mientras se homenajeaba a los familiares de los soldados fallecidos, y Aguirre dijo algo sobre la libertad de expresión», ha señalado el presidente cántabro. Hoy, la esposa aludida, Aurora Díaz, ha salido al paso del encontronazo protagonizado ayer. «Esperanza es una metete y anda todo el día con la antena puesta a ver donde hay lío». «Yo con Esperanza Aguirre no hablo, no hablo porque es una mujer que no me gusta, no me gusta su manera de ser, hablando alto siempre, haciéndose notar, y me parece a mí un poco faltona cuando habla», ha dicho Díaz en declaraciones a Europa Press. No obstante, pese al desacuerdo, la esposa del sinpar Revilla ha rebajado este hecho a una mera «anécdota».

3. Chávez se hace notar en plena tensión por las declaraciones de etarras que apuntan a Cubillas: El mandatario bolvariano se hace notar y retira la bandera de Venezuela del desfile. Tampoco asistió al acto y a la recepción con el Rey el embajador venezolano, Isaías Rodríguez, en la palestra las últimas semanas tras asegurar que los etarras Aristain y Besance habían confesado «bajo amenazas» que habían sido adiestrados por Arturo Cubillas bajo el paraguas del Gobierno de Chávez. Las excusas de Venezuela, asegurando que el abanderado «estaba indispuesto» y el embajador venezolano fuera de España, iban acompañadas de una nota en la que Rodríguez tranquilizaba diciendo que las relaciones con España «nunca han sido tan excelentes como en este momento». Comunicado que, no obstante, llegó por la tarde y originó durante toda la mañana el cruce de opiniones e hipótesis sobre la ausencia de la bandera en el desfile. «Mi opinión me la reservo», decía el Rey Don Juan Carlos, evitando entrar en «líos diplomáticos».

«Mi opinión me la reservo», dijo el Rey Don Juan Carlos sobre la ausencia de la bandera

4. «Verás la que se va a liar»: Ante la ausencia del comunicado, ni los miembros del Gobierno sabían de la supuesta indisposición del abanderado de Venezuela. De hecho, ninguno de los asistentes se dio cuenta en ese momento, tal y como ha asegurado Zapatero a Ep. Así, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, alertaba a Rubalcaba de lo que podría suponer el paso de la bandera: «Ya verás tú la que se puede armar», alertó. 5. Rubalcaba, vocero de Zapatero: El propio Rubalcaba fue quien comentó, en los habituales corrillos durante el acto posterior al desfile en el Palacio Real que el jefe del Ejecutivo ni siquiera se había percatado de la falta de una de las banderas con las que se conmemoraba el bicentenario de la independencia de Iberoamérica.

J. GARCÍA
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6. «Tirón de orejas» de Gallardón a Zapatero: El alcalde de Madrid decidió aprovechar los minutos previos al acto para «abroncar» al presidente del Gobierno por la negativa del Ejecutivo central a conceder autorización para refinanciar la deuda municipal, como la que tiene contraída el Ayuntamiento madrileño. Con Aguirre como testigo, Gallardón intentó convencer al jefe del Ejecutivo para que cambiara de opinión, a lo que este pidió respeto institucional para, posteriormente, ser «salvado por la campana» con la llegada de Sus Majestades los Reyes.

7. La extrema derecha se «adueña» del desfile: Así justificaba el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, los constantes abucheos a Zapatero durante el acto. Es «duro» que la «extrema derecha se apropie» de la Fiesta, recalcó, unas declaraciones que han levantado controversia al testimoniar, muchos de los presentes, que entre las personas que vituperaban al dirigente leonés había muchos particulares no pertenecientes a ninguna corriente extrema o con una ideología determinada.

efe
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8. Más abucheos, menos espectadores: A pesar del eco que han protagonizado algunas de las peculiaridades del desfile de 2010, como los abucheos a Zapatero, el caminar de los militares por la Castellana de Madrid no tuvo gran audiencia en su retransmisión en directo por Televisión Española. La parada de la Fiesta de la Hispanidad tuvo un menor tirón televisivo que en los últimos años, con 2.472.000 espectadores y un 35,7% de cuota de pantalla. El especial informativo ofrecido ayer por La 1 fue el programa más visto de su franja, pero pierde 10,1 puntos de cuota y casi 500.000 seguidores respecto a la edición del 2009, que congregó a 2.987.000 frente al aparato y obtuvo un 45,8% de «share». 9. El matiz de la presidenta de Madrid: Criticadas también han sido las palabras de Esperanza Aguirre remitiendo a la «libertad de expresión» de la que hicieron uso los manifestantes contra Zapatero, que hoy mismo ha matizado. Aguirre ha considerado que los políticos están expuestos a este tipo de protestas espontáneas (va dentro del sueldo, que se diría en román paladín), máxime en tiempos de desempleo y descontento generalizado, aunque ha perfilado que quizás los abucheos llegaron en un momento «inadecuado». Recordemos que los gritos más sonados de «Zapatero, dimisión» surgieron cuando el Rey, acompañado por los familiares y guardias civiles fallecidos en acto de servicio durante el último año, depositaba una corona de laurel en homenaje a los caídos. 10. Montilla acude a un «genocidio» y el barón rebelde pasa inadvertido: El presidente catalán José Montilla, que había faltado a la parada militar del Día de la Hispanidad de 2009, llegó a Madrid en época preelectoral y sembró también la discordia. Para algunos, su presencia obedecía a «razones electorales», intentado a la desesperada captar el voto más españolista para la saca del PSC. ERC, socio del gobierno tripartito en Cataluña, aprovechó la coyuntura para criticar que el presidente de la Generalitat cocelebre un «genocidio». Preguntado hoy por esta cuestión, Montilla ha relativizado los abucheos al jefe del Ejecutivo y las críticas a su asistencia, y ha restado importancia a los «augures»de los desplomes en las encuestas, en alusión a José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha. Curiosamente, la anécdota que todos esperaban contar, el encuentro poco cordial de Barreda con Zapatero tras la «catástrofe electoral» pronosticada por el «portavoz de los renegados» con el dirigente leonés no se produjo, al menos ante las cámaras y micrófonos. La foto se captó, pero destacó el buen tono entre ambos. Quizás, para otro desfile.