Rajoy juró con una mano en la Biblia y otra en la Constitución

Horas después volvió a Palacio para informar primero al Rey sobre sus ministros

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS
Actualizado:

MADRID

Mariano Rajoy se convirtió ayer en el sexto presidente del Gobierno de la democracia después de jurar su cargo en el Palacio de La Zarzuela ante Sus Majestades los Reyes con la mano izquierda sobre la Biblia y la derecha sobre la Constitución. Rajoy juró ante la misma cruz dorada con la que lo hicieron Leopoldo Calvo-Sotelo y José María Aznar y ante la que prometieron Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. En tiempos de Adolfo Suárez, el último presidente del Gobierno que juró de rodillas, se utilizó otra cruz mucho más grande.

Rajoy llegó a La Zarzuela en el mismo vehículo oficial que utilizaba su predecesor y cuando entró en el Salón de Audiencias ya se encontraban en su interior los Reyes y los presidentes del Congreso, Jesús Posada; del Senado, Pío García Escudero; del Tribunal Constitucional, Pascual Sala, y del Tribunal Supremo y CGPJ, Carlos Dívar. Igual que hicieron Suárez en 1981, Calvo-Sotelo en 1982, González en 1996 y Aznar en 2004, Rodríguez Zapatero asistió a la jura de su sucesor y lo hizo muy sonriente, se diría que aliviado por la llegada del relevo.

Como notario mayor del Reino ejerció el ministro de Justicia en funciones, Francisco Caamaño, acompañado por la directora general de los Registros y del Notariado, María Ángeles Alcalá. Rajoy, que acudió acompañado por su jefe de Gabinete, Jorge Moragas, eligió para la ceremonia un traje azul marino, camisa blanca y corbata de topos; un estilo tradicional con un solo toque de modernidad: el reloj «Kronos» azul con correa de silicona (unos 70 euros), que asomaba por el puño durante el juramento.

Cuando el jefe de Protocolo de la Casa del Rey, Cándido Creis, terminó de leer el real decreto con el nombramiento del nuevo presidente del Gobierno, Rajoy saludó a los Reyes con una inclinación de cabeza y tomó la palabra: «Juro cumplir fielmente con las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno, con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros».

Tras la breve ceremonia, el Rey fue el primero en felicitar al nuevo presidente. Don Juan Carlos posó para las fotos y se quedó conversando a solas con Rajoy. El nuevo presidente regresó horas después a Zarzuela para comunicar al Rey los nombres de sus ministros. Tal y como anunció, Don Juan Carlos fue el primero en conocerlos.