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El Tribunal Supremo da vía libre para exhumar a Franco: no es necesaria la licencia de obras

Considera que la obra para levantar la losa no necesita licencia municipal al haber sido acordada por el Gobierno

El Gobierno baraja exhumar a Franco en la madrugada del 6 al 7 de octubre

Madrid Actualizado: Guardar
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El Tribunal Supremo ha despejado el principal escollo para exhumar los restos de Francisco Franco porque considera que la obra para levantar la losa no necesita licencia municipal al haber sido acordada por el Gobierno, por lo que contrasta con la tesis del juez de Madrid que paraliza la licencia.

El Supremo ha notificado este lunes la sentencia, una vez que el pasado martes adelantó el fallo por el que avala por unanimidad, en plena precampaña para el 10-N, el plan del Gobierno de Pedro Sánchez de exhumar los restos de Franco para reinhumarlos en el cementerio madrileño de El Pardo-Mingorrubio en contra del deseo de la familia de hacerlo en la cripta de la Catedral de la Almudena.

Para los magistrados, «no se infringe la legalidad urbanística porque no es una obra mayor» lo que supone la exhumación según el proyecto de Patrimonio Nacional, «ni contradice la normas subsidiarias del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial», que informó favorablemente desde el punto de vista urbanístico a llevar a cabo la actuación técnica del levantamiento de la losa.

Los jueces se posicionan así ante la figura del titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 3 de Madrid, José Yusty Basterreche, que suspendió provisionalmente la licencia de obras del Ayuntamiento para levantar la losa de Cuelgamuros, que se erige hasta la fecha en el principal obstáculo para exhumar.

Pese a que el Supremo no puede ordenar al juez cómo actuar en este procedimiento, sí que resuelve técnicamente esta cuestión cuando señala que «la obra no necesita licencia municipal al ser acordada por el Consejo de Ministros», de manera que la causa que dirige Yusty apunta a quedarse sin efecto alguno en la ejecución de la exhumación, informa Efe.

Sobre esta última, los magistrados rechazan todos los argumentos de los familiares para impedirla: la inconstitucionalidad del acuerdo del Gobierno, la ilegalidad de la exhumación y la arbitrariedad para elegir El Pardo y no La Almudena.

Licencia de obras

El Tribunal Supremo acordó la pasada semana por unanimidad y por razones de «interés general» autorizar la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos al rechazar el recurso presentado por la familia del dictador contra la decisión del Gobierno.

Y, con el escrito de hoy, elimina el escollo que quedaba pendiente para llevar a cabo la exhumación. El juez de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Madrid, José Yusty Bastarreche, debía decidir este mes si mantenía las medidas cautelares urgentes que paralizaron la licencia de obras para el levantamiento de la losa que cubre la sepultura en la que yacen los restos mortales de Franco.

El pasado 25 de febrero, este magistrado acordó suspender el informe preceptivo del Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial que declaraba admisibles las actuaciones urbanísticas remitidas por el Ministerio de Justicia del Gobierno de Sánchez. El magistrado ya no tiene competencias para sobre la ejecución de las acciones.

La actuación cuestionada suponía el levantado del pavimento de mármol, la retirada de la losa de piedra que cubre la sepultura de Franco, su traslado a otro lugar y la formalización de muretes para el apoyo del forjado del hueco excavado con rasillones y capas de comprensión, todo dentro de la Basílica del Valle de los Caídos.

Al Consejo de Ministros

El Gobierno anunció el pasado viernes que decidirían la nueva fecha de la exhumación y posterior reinhumación de Francisco Franco en el Consejo de Ministros que se celebre tras recibir la notificación de la sentencia del Tribunal Supremo que la avala. Con la notificación de hoy, lo previsible es que el Ejecutivo anuncie la fecha el viernes 4 de octubre.

La intención del Ejecutivo socialista es que la exhumación y posterior reinhumación se realice «de manera decorosa, discreta y digna, sin que se convierta en ningún espectáculo público ni en ninguna apología o exaltación de la dictadura».