Concentración celebrada este miércoles en la Plaza del Ayuntamiento de Cáseda (Navarra) por el asesinato en un tiroteo de tres personas, un padre y dos de sus hijos, en una reyerta entre dos familias
Concentración celebrada este miércoles en la Plaza del Ayuntamiento de Cáseda (Navarra) por el asesinato en un tiroteo de tres personas, un padre y dos de sus hijos, en una reyerta entre dos familias - EFE

Toda una comarca consternada

Las banderas no ondearon sino que fueron sujetadas con crespones negros en señal de duelo y se decretaron tres días de luto oficial

Cáseda (Navarra)Actualizado:

A las 20 horas decenas de casedanos se concentraron en la plaza del Ayuntamiento en repulsa del crimen sucedido el pasado martes. Todo el pueblo quiso echarse a la calle para mostrar su solidaridad con la familia de los asesinados el martes y, al mismo tiempo, darse apoyo unos a otros. Porque el crimen impactó en todos los vecinos, no solo en los más allegados. No fue raro ver llorar a vecinos durante la mañana.

Junto al alcalde de Cáseda, Jesús Esparza, también quiso acudir a la concentración el alcalde de la localidad vecina de Gallipienzo, en cuyo Ayuntamiento trabajaba uno de los fallecidos. Durante el acto, Esparza se dirigió a la familia para asegurarles que «todo el pueblo de Cáseda os quiere mostrar apoyo y cariño en estos momentos tan difíciles que estáis pasando. Para lo que necesitéis, el Ayuntamiento y vecinos estamos a vuestra disposición».

Al finalizar el acto, el alcalde de la localidad recordó todo lo que participaba la familia en las actividades del pueblo. «Si había que ayudar a colocar unas sillas o lo que fuera un sábado a las ocho de la tarde, ahí estaba el hermano de Fermín», recordó. «Siempre dispuestos a colaborar», concluyó.

Pero la consternación por lo sucedido se extendió a toda la comarca. De hecho, la concentración de Cáseda, donde vivía José y el matrimonio formado por Amparo y Julio se realizó de manera conjunta a la que tuvo lugar en la localidad de Eslava, donde vivían dos de los fallecidos, y en la localidad de Liédena, de donde procedía la familia y vive el padre y abuelos de los asesinados.

Estas concentraciones fueron la culminación de una jornada donde todos los vecinos se dieron apoyo unos a otros para soportar el dolor. De hecho, en las tres localidades las banderas no ondearon sino que fueron sujetadas con crespones negros en señal de duelo y se decretaron tres días de luto oficial como muestra de la solidaridad y entendimiento entre los pueblos a pesar de las duras circunstancias que les ha tocado vivir.

Pero las muestras de solidaridad, y también de dolor, se mostraron desde la mañana. A mediodía, el instituto de Sangüesa, donde estudiaba el joven Cristian, guardó un minuto de silencio encabezado por los propios compañeros que habían compartido aula hasta que el pasado mes de junio concluyeron la ESO. Decenas de estudiantes y profesores, pero también de padres quisieron sumarse al dolor. Fue un acto íntimo, celebrado en el interior del instituto y sin presencia de medios de comunicación. Allí también se vieron lágrimas entre los compañeros del joven asesinados.

Y después de lo que se vio ayer, igual que pasaron juntos el dolor, también con solidaridad y apoyando a las familias les tocará sobreponerse a todo lo sucedido.