La manifestación del día 17 en Barcelona
La manifestación del día 17 en Barcelona - INÉS BAUCELLS

Las técnicas del 15-M y el Maidán que utiliza el separatismo catalán

Antes del 1 de Octubre se publicó y difundió una «Guía para la acción no violenta»

MadridActualizado:

El proceso independentista está inspirándose en los movimientos de acción no violenta. En ellos la ausencia de violencia es un componente, el otro es la desobediencia civil. Gandhi es un referente utilizado, pero las movilizaciones catalanas se han relacionado con las más modernas tácticas revolucionarias de Gene Sharp. Jordi Sánchez, líder de la ANC, llamó esta semana a la «movilización permanente».

El 1-O, además de un intento de referéndum, puede considerarse la primera acción no violenta coordinada y masiva del proceso. Una movilización de resistencia que calculaba estratégicamente la posibilidad de su represión. Hay elementos suficientes para acreditar su planificación previa: la creación de una red de observadores, o la difusión de una guía de actuación.

El Libro Blanco Para la Transición Nacional de Cataluña detalló la importancia de la movilización. «Una vez producida la negativa del Estado y la situación de bloqueo político que se deriva, la Generalitat podria intentar forzar la negociación con el Estado, acudiendo a actores diversos (en especial, internacionales) que actúen como mediadores ante el Estado. El apoyo de la sociedad civil movilizada podria constituir igualmente un factor decisivo para este objetivo».

La acción directa de tipo pacífico enlaza con una determinada fase del proceso, la que iría desde la Declaración Unilateral de Independencia hasta la hipotética desconexión, y pasaría por la ocupación masiva de calles e instituciones para hacerse con las estructuras básicas de Estado. La «ocupación del territorio» que la diputada de la CUP, Eulalia Reguant, ya explicó.

En los días anteriores al 1-O se difundió por webs y redes sociales de asociaciones defensoras del referéndu la «Guía De Acción No Violenta». Entre sus creadores figura el Consell Nacional de la Joventut Catalana (CNCJ), entidad de derecho público.

La Guía va más allá del derecho a la huelga y habla de la realización de «acciones». «Dentro de la acción no violenta está la desobediencia civil». También da consejos para afrontar las consecuencias: «La desobediencia civil puede comportar represión, has de acordar con tu entorno mecanismos de apoyo en caso de detención».

La guía ofrece detallados consejos sobre «acción no violenta»: «El entorpecimiento: nos plantamos y no dejamos pasar a los opositores (…) Haremos una resistencia ligera y tranquila para no ser desalojados; si nos echan intentaremos volver a recuperar la posición inicial, con alegría humor, sonríe». También mediante las barreras de obstaculización, «una acción de confrontación pasiva, de grupo, no individual, en la que somos conscientes y comprometidos asumimos un riesgo de represión física o jurídica».

Otra de las técnicas es el cordón de interposición: «Cogidos de la mano o con los codos entrelazados, de cara a los agresores, separados unos 40 centímetros, en silencio, expresión serena y mirada inexpresiva pero de inequívoca determinación».

El antecedente inmediato sería la que publicó en 2011 el colectivo «Aturem el Parlament» y «Acampada Barcelona» cuando una cadena humana rodeó el Parlament. Años después, una guía de similar espíritu es difundida por el Consell Nacional de la Joventut Catalana en sus plataformas digitales como mínimo desde el 26 de septiembre. Es el viaje al presupuesto del activismo del 15M.

Junto al CNCJ figuran como autoras dos asociaciones, Novact e Iridia, que reciben parte de su financiación de instituciones públicas.

Una de ellas, Novact, definida como «Instituto internacional para la acción no violenta» está especializada en «ofrecer apoyo, formación y asesoramiento a movimientos no violentos o de resistencia civil pacífica que trabajen por la transformación de conflictos». Novact ha trabajado en Palestina, Sudán, países árabes, y también ha tenido contacto con organizaciones del activismo ucraniano. En su web explica que «Novact abre su área de acción a la región del Este de Europa y Cáucaso. Una región que ha vivido algunas de las revoluciones noviolentas más masivas y eficaces de los últimos años (…) Novact participó en un encuentro de jóvenes activistas en Chernivtsi, al sur oeste de Ucrania, para identificar potenciales partners. Uno de ellos ha sido el grupo OPORA formado por activistas y organizadores de la revolución naranja». Un tuit de febrero de 2014 de la asociación lo explicaba: «Un equipo deNovact está trabajando con OPORA diseñando acciones no violentas #Ucrania #Euromaidan».

NOVACT es un proyecto de Nova-Innovación Social, ONG con la que comparte sede en la Plaza Catalunya. En 2012 ofreció un curso sobre acciones de desobediencia (huelga, boicot, la objeción fiscal o el sabotaje) en el que figuraba como ponente Ada Colau dentro de la jornada «Acciones de desobediencia». Otro de sus proyectos fue la «Universidad Indignada 15M».

Novact exhibe su memoria económica de 2016 con unos ingresos totales de 1.130.266 euros, subvencionados en un 95%. Los orígenes de la financiación recorren todo el espectro público. La Agencia Española de Cooperación al Desarrollo aporta un 35%, el Ayuntamiento de Barcelona un 18%.

La otra asociación autora de la guía es Iridia. Su proyecto más importante es el servicio SAIDAVI, un servicio de denuncia de la violencia institucional creado en 2016 con el apoyo del ayuntamiento de Barcelona.

Si Novact está especializada en el diseño de la acción, Iridia aporta la especialización en el registro de la respuesta policial, es decir, una organización especializada y preparada para recoger y denunciar cualquier violencia que se produjera durante el 1-O.

Estas asociaciones integraron en septiembre la plataforma «SomDefensores» para crear una red de observadores del referéndum y emitir un «informe sobre violación de derechos civiles y políticos» recién presentado.