Análisis

Los sondeos mandarán en Sánchez

La moción de censura fue una estratagema engañosa del socialista para gobernar sin pasar por las urnas, en un extremo ejercicio de supervivencia

Manuel Marín
MadridActualizado:

La ofensiva de PP y Ciudadanos para que Pedro Sánchez convoque elecciones tiene todo el sentido en la medida en que no hacen sino tomar la palabra al propio presidente del Gobierno cuando defendió públicamente que la moción de censura solo era una obligaciónregenerativa con el objetivo de acudir a las urnas. Sin embargo, no tardó Sánchez en demostrar que se trataba de una estratagema engañosa para acceder al poder sin pasar por las urnas y gobernar en un extremo ejercicio de supervivencia.

Dos meses después, el Gobierno no ha conseguido aprobar la nueva senda del déficit ni el techo de gasto, y sus propios socios de moción le han golpeado castigando su debilidad parlamentaria. Las dificultades para aprobar unos presupuestos generales serán máximas aunque Sánchez mantenga intacta la posibilidad de prolongar artificialmente la legislatura prorrogando las cuentas que aprobó Mariano Rajoy.

A su vez, el Ibex se está rebelando contra la imposición de nuevas tasas a las grandes empresas y bancos, y el Gobierno asume ya que no basta con la cuota ideológica para sofocar conflictos como el del taxi, o que el buenismo es inservible frente a la avalancha de una inmigración ilegal y masiva.

Los pronósticos electorales no son favorables para Podemos, y no tardará mucho en desmarcarse del Gobierno de Sánchez porque haber sido el instrumento esencial para expulsar a la derecha de las instituciones solo está dando créditos a Sánchez en los sondeos. En Cataluña, las ofertas de diálogo, negociación de un nuevo estatuto de autonomía, e incluso de un ficticio referéndum pactado, están siendo despreciadas por Carles Puigdemont tras la dinamitación del PdeCat.

Y tampoco el PNV considera fiable el alambicado discurso socialista para conceder al País Vasco un nuevo estatus de «nación»… Todos los socios de Sánchez recelan porque la supervivencia de un Gobierno en el alambre de un equilibrismo constante, y de imposible satisfacción para todos los partidos a la vez, se convierte en más compleja cada día que pasa. No obstante, Sánchez es un superviviente nato y solo convocará elecciones cuando la inercia de su Gobierno pierda el aura de intocable en las encuestas y perciba su desgaste. Nunca antes.

Manuel MarínManuel MarínAdjunto al DirectorManuel Marín