Gabriel Rufián, diputado de ERC
Gabriel Rufián, diputado de ERC - Oriol Campuzano Manubels

Los socios de la moción temen perder su influencia

ERC, PNV, Compromís y PRC desean evitar la repetición electoral

Albert Rivera ofrece a PSOE y PP una «solución de Estado» para evitar la repetición electoral

Madrid Actualizado: Guardar
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Este lunes comienzan en el Pacio de la Zarzuela la ronda de consultas del Rey. Salvo imprevisto giro de guión, el Jefe de Estado constatará que ningún candidato reúne los apoyos suficientes para afrontar una investidura. Se iniciará el camino hacia la disolución de las Cortes el 23 de septiembre. Y se dará el pistoletazo de salida para una larga precampaña electoral. Si es que no ha empezado ya.

Los protagonistas principales son Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Que ambos consideren la repetición electoral como un mal menor es lo que conduce a esta situación. Y en medio de ese pulso asisten atónitos, desconsolados y cabreados los potenciales aliados de ese pacto de izquierdas que todos ellos daban por hecho el 28 de abril.

En política lo más importante es tu capacidad para condicionar al otro. Y si el otro es el Gobierno mejor que mejor. La extinta CiU y el PNV han hecho de su posición de fuerza en Madrid una de las claves de su poder. El advenimiento de Podemos y Ciudadanos a la política nacional no les ha privado, pese a la existencia de sumas alternativas, de ese excesivo poder.

La pérdida de esa influencia significa mucho para partidos como PNV, Compromís o el PRC. Los regionalistas cántabros ya votaron a favor en la investidura de julio. Joan Baldoví ha criticado las formas del PSOE de abordar esta negociación, pero ha anticipado que si hay investidura Sánchez podría contar con el escaño de Compromís. El PNV, que no escatima en culpar a ambos de la situación, ha dicho que «no será un obstáculo». Pero lo condiciona todo a la existencia de ese acuerdo previo.

En otro escalón está ERC. Es precisamente el hecho de que ahora sean necesarios lo que el PSOE pretende evitar volviendo a votar. Lo sabe Gabriel Rufián, que también sabe que tras la sentencia del juicio y sin influencia en Madrid será más difícil llevar el rumbo de la formación hacia tesis más pragmáticas.

Para todos ellos un cambio de aritmética sería letal. Bien sea porque PSOE y Unidas Podemos se acerquen solos a la mayoría absoluta, bien porque la derecha pueda sumar mayoría. Lo mejor que les puede pasar es que tras el 10-N la situación siga igual. Pero lo mejor, claro, es no echar una moneda al aire que les deje sin poder de influencia. Irrelevancia. No hay nada peor ni política ni en la vida.