Pedro Sánchez, Susana Díaz y María Jesús Montero esta mañana - Raúl Doblado | Vídeo: EP

Sánchez quiere recuperar el subsidio para mayores de 52 años y la cotización de cuidadores antes de las elecciones

Susana Díaz reclama "una mayoría sólida" el 28 de abril para que Sánchez "no dependa de nadie"

Sánchez trata de arrinconar a Ciudadanos: "En realidad es una derecha, sin matices"

SevillaActualizado:

La precampaña electoral ya ha comenzado. Sánchez ya llevaba una semanas dedicando los fines de semana a los actos de partido con motivo de las presentaciones de los candidatos a las alcaldías. Pero ha sido hoy, en la presentación de Juan Espadas como candidato a la reelección a la alcaldía de Sevilla, cuando los socialistas arrancan de forma oficiosa la precampaña electoral rumbo al 28 de abril y por extensión hacia el 26 de mayo.

Y de cara a las elecciones Pedro Sánchez está dispuesto a exprimir su posición gubernamental como cartel electoral. Le quedan dos Consejos de Ministros para aprobar Reales Decretos que luego puedan ser aprobados por la Diputación Permanente. Sánchez ha anunciado hoy que ha dado isntrucciones a la minsitra de Hacienda, María Jesús Montero, de encajar dos medidas estrella que han decaído al fracasar los Presupuestos. Se trata del subsidio de desempleo para mayores de 52 años y de las cotizaciones a la Seguridad Social de los cuidadores domésticos.

"Tengo muchos defectos. Pero tengo alguna virtud. Y una es que soy algo testarudo. Y ese subsidio de desempleo a los mayores de 52 años lo vamos a aprobar", ha anunciado Sánchez que también se ha comprometido a "recuperar" la cotización a la Seguridad Social de las cuidadoras: "También soy testarudo. Y se lo he dicho a la ministra de Hacienda".

Al margen de estos anuncios, Sánchez ha realizado un discurso que no se va a alterar de aquí al 28 de abril, sin mención alguna a sus socios de Podemos y presentándose como única opción ante una oposición homegénea, en su intento por estigmatizar a Ciudadanos: "Es una derecha, sin matices".

El presidente del Gobierno ha anunciado que su primera medida si logra revalidar el cargo será volver a presentar los Presupuestos Generales del Estado "para cerrar la brecha de desigualdad". Una forma de evidenciar otra de las ideas fuerza de su campaña: "Dar la espalda a la crispación y va a reivindicar una política útil".

Sobre los acuerdos a los que tendrá que llegar después de las elecciones, Sánchez no rechaza nada a priori. Y ha querido atacar la idea de que Ciudadanos le vete y apueste por la salida de los socialistas del Gobierno: "La derecha ya se apresuró a poner un cordín sanitario al PSOE. El cordón sanitario lo van a quitar los españoles a partir del 28 de abril dando una mayoría rotunda", ha dicho Sánchez. Maneja datos que lo convertirían en primera fuerza y que los tres partidos a su derecha no sumarían, lo que podría obligar a Albert Rivera a romper su veto a Sánchez.

Andalucía escribe el relato

Pero antes que él El destino ha querido que sea en Sevilla y con Susana Díaz como anfitriona donde Sánchez inicie su camino para tratar de permanecer en La Moncloa. El PSOE andaluz todavía se reacomoda a su nueva posición, tras abandonar el poder institucional de la Junta de Andalucía. Es la primera vez que Sánchez y Díaz se veían después del mal resultado electoral del 2 de diciembre. Y después de los mensajes soterrados, y algo más, que Ferraz ha lanzado tras esos resultados para tratar de propiciar un relevo en el PSOE andaluz. Pero no es el momento. El calendario electoral, ahora más constreñido si cabe, impone una tregua. Una conllevanza, que no una convivencia. Porque eso no es posible.

Por el momento se impone la paz. La secretaria general del PSOE andaluz ha apelado a la movilización para evitar que no suceda lo que le ha pasado a ella en Andalucía: "Si nosotros no vamos, ellos volverán. Si no hay mayoría grande, sólida las derechas y la extrema derecha se unirán". La fragilidad de un Gobierno que pueda depender de los independentistas es algo que preocupa en el PSOE. Por eso ha apelado a la movilización para "dar una mayoría sólida a Pedro para que no dependa de nadie".

La paradoja es enorme. La caída de Díaz se ha convertido en uno de los mejores relatos de campaña para Pedro Sánchez. Y ese discurso se lo ha hecho hoy la expresidenta andaluza: "Tomemos nota. Dos gobiernos, tres derechas y un guirigay", ha dicho una Díaz que ha reivindicado en lo que le toca que no tiene planes de dar un paso atrás en su carrera política: "Hombre, gobernando estoy mejor, pero cada día estoy más fuerte y con más ilusión". Díaz se ha adaptado pronto a su tarea de oposición contra el Gobierno de Juanma Moreno al que ha definido como "ineficaz, inútil y un poco indolente".

Antes de Sánchez ha intervenido el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, aunque Díaz en un lapsus quiso dar paso directamente a Sánchez. Espadas, algo resignado, sabía que el adelanto electoral recién anunciado apartaba el foco de su puesta de largo. Lo asumió de buen grado y entre los agradecimientos y la defensa de su gestión de cara a la reelección, quiso destacar el "enorme trabajo, María Jesús", de la ministra de Hacienda en la elaboración de los Presupuestos. Con el mar de fondo de la apuesta de Sánchez por ella para tomar las riendas del PSOE andaluz cuando sea posible, el recinto se puso en pier para aplaudirla, Díaz también. Montero, agradecida, se levantó a saludar mientras entre el público se gritaba "vaya pedazo de ministra de Hacienda". U comentario que Sánchez replicó cuando se subió a la tribuna para cerrrar el acto.

Pero la prioridad ahora son las elecciones y no las cuitas internas, y por eso nada más subir al escenario ha querido posponer cualquier batalla al respecto: "Quiero que sepa todo el mundo que estamos juntos y estamos unidos". Comentario que Susana respondió con el pulgar hacia arriba. "Los he visto muy fluido, nada forzados", coemntaba una persona que se sentaba cerca de ambos. El tiempo dirá.