El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani - EFE

Sánchez pide que ningún europeísta «se deje arrastrar» por «el autoritarismo»

El presidente del Gobierno demanda evolucionar y «relegitimar» Europa frente a los «cantos de sirena» del autoritarismo

Enviado especial a EstrasburgoActualizado:

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intervenido este miércoles ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo con un encendido discurso en favor de acelerar la integración europea y cargando de forma muy contundente contra los partidos euroescépticos, a los que ha vinculado de manera recurrente con «el autoritarismo», rememorando los tiempos de guerra más oscuros que Europa vivió en el siglo XX: «Nos enfrentamos a quienes esgrimen un mensaje ya conocido en este continente. Un mensaje que sembró de cenizas esta tierra hace décadas. También entonces, a muchos les parecieron inofensiva su retórica y sus gestos. La paz, la democracia y la libertad nunca pueden darse por sentadas», ha dicho Sánchez en un punto en el que ha recordado que vio «con mis propios ojos a finales de los años 90 en Bosnia, trabajando para Naciones Unidas en la ciudad devastada de Sarajevo».

Sánchez ha insistido en no dar por enterrados esos sucesos: «La barbarie, que creíamos desterrada de la historia de este continente, se hizo presente cuando nadie la esperaba. Alimentada por fuerzas que siempre anteponen el odio a la razón». Y es en este punto en el que el presidente del Gobierno ha insistido en su idea del cordón sanitario, con lo sucedido en Andalucía en mente: «La pujanza de estas fuerzas no solo amenaza nuestro proyecto de integración. También condiciona de manera sutil la agenda de actores en principio contrarios a ellas. Hoy, pido en esta Cámara que ningún europeísta se deje arrastrar por estas fuerzas».

El presidente del Gobierno ha reclamado firmeza «en la defensa de los valores europeos» y «fortaleza para resistir los cantos de sirena del autoritarismo» que solo persigue un objetivo: «destruir Europa». Y en este punto ha vuelto a cargar contra «un autoritarismo que vive de una nostalgia inventada». Preguntándose Sánchez si acaso había paz cuando existían fronteras, él mismo ha señalado que «muy cerca de aquí, en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial tenemos la respuesta».

Ante este panorama Sánchez ha vertebrado su discurso sobre la idea de que «hay que proteger a Europa» para que así «Europa proteja a sus ciudadanos». En este punto ha apelado a la necesidad de «reforzar la estructura del euro antes de la próxima crisis». También ha abogado Sánchez por la creación de un seguro de desempleo común o la creación de un verdadero ejército europeo que pueda «proyectar fuerzas conjuntamente más allá de nuestras fronteras» y ser así una «fuerza creíble en el tablero internacional».