Aitor Esteban esta semana en los pasillos del Congreso de los Diputados
Aitor Esteban esta semana en los pasillos del Congreso de los Diputados - Jaime García

El PNV reconoce ya una relación «fluida» con el Gobierno

El Grupo Vasco negocia una solución para la huelga de los estibadores

MadridActualizado:

El clima favorable al entendimiento que el PNV viene reclamando al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como paso previo para ser su aliado empieza a convertirse en realidad. Y como muestra de ello ayer por la mañana, el portavoz parlamentario del grupo vasco, Aitor Esteban, accedía con naturalidad a la zona del Gobierno en el Congreso de los Diputados mientras el Pleno transcurría en el hemiciclo. El presidente Rajoy se dirigió también a la misma zona. Ninguna de las partes quiso desvelar cuál fue el motivo de esa visita ni con quién se reunió Esteban pero fuentes del PNV sí admiten ya que «el diálogo con el Gobierno es más fluido que en la anterior (legislatura)» y que «las conversaciones o encuentros con miembros del Ejecutivo son más habituales».

Los contactos se extienden tanto a la agenda legislativa del Gobierno como a la actividad parlamentaria, señalan, poniendo como ejemplo la huelga de los estibadores para la que están buscando una salida de manera conjunta. Tanto ha cambiado el clima, que el PNV considera que «lo que en la anterior legislatura era un milagro o una excepción se puede convertir en rutina en esta legislatura», en alusión a la frecuencia de las conversaciones.

Cambio de posición

Aún es pronto para saber si este favorable ambiente fraguará en un acuerdo para la aprobación de los nuevos Presupuestos aunque los populares confían en ello. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha comenzado ya a remitir documentación adicional a Esteban de cara a ablandarle y conseguir su «sí», pero el portavoz vasco subraya que aún queda mucho camino por recorrer antes de que el Gobierno pueda contar con su apoyo y que aún no han decidido qué posición adoptarán. Esto, no obstante, es un avance en sí mismo ya que el pasado mes de enero el político vasco se jactaba de que si Rajoy le pidiera ayuda para aprobar las cuentas le contestaría con una negativa.

Rajoy quiere contar con los cinco votos del PNV para frenar los vetos que se presenten contra los Presupuestos Generales del Estado. Pero también procurará que la relación vaya más allá. De hecho, los nacionalistas vascos ya estuvieron en un pacto que el Gobierno considera trascendental, como fue la aprobación en diciembre del techo de gasto y el «acuerdo de no disponibilidad». De hecho, el Ejecutivo espera contar con el PNV para la aprobación de próximos decretos-leyes, como el de los estibadores, que lleva varias semanas de retraso.

Fuentes próximas al Gobierno afirmaron que las negociaciones con el PNV para los Presupuestos marchan por «buen camino», dentro de un clima de entendimiento y con voluntad clara por ambas partes de llegar a un acuerdo satisfactorio.

El que «manda»

El diálogo entre Hacienda y el Grupo parlamentario Vasco es importante, pero desde el Gobierno se reconoce que quien «manda» en la negociación está en el País Vasco, y apuntan más al Ejecutivo autonómico y a la dirección del PNV. De hecho, Rajoy ha mantenido contactos con el presidente de ese partido, Andoni Ortuzar. Y la relación de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, con el consejero y portavoz autonómico, Josu Erkoreka, es fluida. Ambos se conocen de la época en la que eran portavoces parlamentarios.

El relevo del delegado del Gobierno, con el nombramiento de Javier de Andrés, fue un gesto claro de distensión enviado desde La Moncloa a los dirigentes autonómicos, que pedían un cambio de «talante» después de la frialdad de los últimos años.

Está previsto que el Consejo de Ministros apruebe los Presupuestos el último viernes de marzo, el día 31. La semana siguiente el ministro Montoro los presentaría en el Congreso de los Diputados, y a finales de abril se celebraría el debate de las «enmiendas a la totalidad», los vetos que presente la oposición. El Gobierno confía en superar ese primer paso con 175 votos, justo la mitad, con el apoyo del PP (más sus aliados electorales), junto a Ciudadanos, Coalición Canaria y PNV. Pero para la tramitación posterior el Ejecutivo necesita más votos, de ahí que busque, sobre todo, al PSOE.