PP y Cs se alejan aún más del Gobierno y exigen que se escuche a la disidencia

Los populares exigen al presidente que pida la liberación de los presos políticos de Cuba y le acusan de seguir la línea de Podemos en política exterior

MadridActualizado:

Hacía 32 años que un presidente del Gobierno de España no hacía una visita oficial a Cuba. El último fue Felipe González, en 1986. La dictadura castrista alejó a todos los gobiernos españoles de la isla. Ahora, Pedro Sánchez, dentro de su gira mundial, ha decidido ser el primer presidente en más de tres décadas que visita al dictador cubano de turno, y además se adelanta a un eventual, e histórico, viaje de los Reyes. Eso sí, Sánchez ha dejado fuera de su agenda oficial un encuentro con la disidencia cubana, lo que sin duda ha complacido al líder del régimen castrista, pero ha motivado fuertes críticas entre la oposición.

El líder del PP, Pablo Casado, antes de reincorporarse a la campaña andaluza, acusó ayer a Sánchez de «cinismo», por poner el foco en Franco, «que lleva enterrado medio siglo», y callar ante el resto de dictadores, como el cubano. «Hoy el presidente del Gobierno está visitando a un dictador. El nuestro era Franco pero es que está muerto hace medio siglo y el de Cuba está vivo y coleando, y sigue matando gente y sigue encarcelando gente. Sánchez no dice nada de Maduro, ni de Ortega ni de Canel, es un cínico».

Ningún Rey de España ha visitado de forma oficial Cuba. Don Juan Carlos estuvo en La Habana en 1999, junto al entonces presidente, José María Aznar, dentro de la Cumbre Iberoamericana que se celebró en la capital cubana. En 2016, el Rey Juan Carlos volvió a la isla, para asistir al funeral de Fidel Castro. A finales de 2014, con Obama como presidente de Estados Unidos, se anunció una nueva etapa de distensión y apertura, pero el tiempo ha demostrado que no era cierto.

Aunque el canciller cubano ya invitó en 2017 a Mariano Rajoy y al Rey a visitar la Isla, el Gobierno optó por esperar a que se dieran «las circunstancias». Ahora es Sánchez el que ha pensado que ya se dan, pese a la inexistente apertura del régimen, y se ha convertido en el primer dirigente europeo que se reúne con Díaz Canel, desde que este llegó al poder en abril pasado.

«La política exterior la quieren hacer de la mano de los independentistas y los podemistas»

En el PP están muy atentos a la agenda de Sánchez en Cuba, y a la posibilidad de que no haga ningún gesto hacia los opositores. En ese sentido, desde la dirección del partido se ha exigido al presidente que pida la liberación de todos los presos políticos. «Es incomprensible e impropio de un presidente que no se pida la liberación de los presos», comentaron. En concreto, el PP pide la liberación de Eduardo Cardet, «el principal preso político, del Movimiento Cristina de Liberación».

Fuentes próximas a Casado señalan que Cuba es un país hermano, y las relaciones con ese país son «importantísimas» para España, pero por eso mismo no hay que renunciar a defender e reivindicar los principios democráticos, «pisoteados por el régimen. Las mismas fuentes adviertien de que el régimen cubano es un país «trasnochado», y las reformas mínimas que plantea «solo las aprobaría, en pleno siglo XXI, Pablo Iglesias, y los que como él defienden el paraíso socialista de Venezuela y Cuba, es decir, pobreza, subdesarrollo y persecución política».

El portavoz de Exteriores del PP, José Ramón Hernández, ha subrayado que Sánchez no va a visitar Cuba, sino al régimen. Los populares se quejan de que el Gobierno, ni el presidente ni el ministro, han llamado al principal partido de la oposición: «Parece que la política exterior la quieren hacer de la mano de los independentistas y los podemistas, para los que Cuba es como el Oráculo de Delfos». El PP esperará a que termine el viaje para comprobar si Sánchez rectifica o no, pero prevé pedir al Gobierno que dé cuentas de los resultados en el Congreso.

El líder de Ciudadanos, sin embargo, no dio margen. Desde el Congreso, Albert Rivera acusó ayer al presidente del Gobierno de ser un mentiroso porque el pasado 24 aseguró en el Pleno que se reuniría con la oposición y defendería los Derechos Humanos (DDHH) en Cuba. «No puedes defender los DDHH si no escuchas a la otra parte de la población», expresó Rivera, que no confía en que Sánchez se reuna con la disidencia. «Obviar a los que están siendo perseguidos por defender la libertad no es apoyarles», continuó.

En el PDECat se acusó a Rivera de tener un «discurso inflamado» y se valoró positivamente el viaje. El número dos en Madrid, Jordi Xuclà, explicó que «es un viaje de riesgo» porque «en Cuba es difícil visitar a la oposición». Y Xuclà expresó que tienen conocimiento de que el Gobierno tiene canales de comunicación y de apoyo con la disidencia cubana. ABC preguntó a los grupos de ERC y Unidos Podemos sobre qué consideraciones les merecía la agenda de Sánchez en Cuba aunque ningún portavoz se prestó a hablar.