Baltasar Picornell en las inmediaciones de los juzgados donde se instruye el caso Nóos
Baltasar Picornell en las inmediaciones de los juzgados donde se instruye el caso Nóos - ÁNGEL DE ANTONIO

La «nueva política» empezó en Baleares

En la pasada legislatura comenzaron a verse ya camisetas en la Cámara regional, y en el actual mandato los integrantes del tripartito que ahora gobierna bailaron en la calle tras derogar una ley de Bauzá

JOSEP MARIA AGUILÓ
Palma de MallorcaActualizado:

La reciente sesión de constitución del Congreso dio pie a numerosas anécdotas, entre ellas varias relacionadas con la indumentaria de los diputados de Podemos. Por ello, quizás no estaría de más recordar ahora que en el Parlamento balear las camisetas entraron ya en el hemiciclo regional durante la pasada legislatura, gracias sobre todo al diputado de la coalición econacionalista MÉS David Abril, a quien nadie recuerda haber visto nunca con una americana o con una corbata.

En sus camisetas, Abril podía criticar indistintamente tanto los casos de corrupción del PP, como las decisiones de la «troika» europea o las prospecciones petrolíferas previstas en aguas de Baleares. La presidenta de la Cámara autonómica era entonces la popular Margalida Durán, quien nunca llamó la atención a Abril en relación a su peculiar atuendo, anticipándose así al talante expresado ya por el nuevo presidente del Congreso, el socialista Patxi López. Algunos otros diputados de MÉS también portaron camisetas en ciertas ocasiones, por ejemplo las de color verde que expresaban el rechazo al trilingüismo impulsado por quien en aquel momento era el presidente autonómico, el popular José Ramón Bauzá.

La entrada de Podemos en el Parlamento regional hace ocho meses quitó a Abril y a sus compañeros la exclusiva por lo que respecta al uso de camisetas reivindicativas. En ese sentido, el nuevo diputado de Podemos Baltasar Picornell ha demostrado ya que también es partidario del uso de esa informal vestimenta veraniega. Así, el pasado mes de agosto Picornell llamó la atención de los medios al portar una camiseta de rechazo a la monarquía.

Otra peculiaridad en la que Baleares también ha sido pionera en la política española, ya en la actual legislatura autonómica, tiene que ver con el baile. Así, por vez primera unos gobernantes bailaron en la calle minutos después de haber derogado una ley. Ocurrió el pasado 6 de octubre, cuando los integrantes del actual tripartito bailaron de manera improvisada frente a la Cámara autonómica, al ritmo que marcaban Els Xeremiers des Prat y Los Estupendos Burruños. Instantes antes, los diputados que conforman la nueva mayoría habían derogado la polémica Ley de Símbolos, aprobada en la pasada legislatura por Bauzá. Entre los participantes en dicho baile se encontraban la presidenta balear, la socialista Francina Armengol; el vicepresidente autonómico, el econacionalista Biel Barceló, y el líder de Podemos en Baleares, Alberto Jarabo.

Los medios locales y la oposición reiteraron a lo largo de aquellos días que lo que habían bailado los integrantes del tripartito había sido una conga, pero viendo las imágenes uno podía comprobar que no había sido así en realidad. En la conga, los participantes bailan siempre en fila india y van cogidos por la cintura. Sin embargo, los dirigentes del actual Pacto de Progreso no danzaron así en ningún momento. Ni ese es tampoco su modo de actuar normalmente en política. Entonces, ¿qué fue lo que bailaron? Para alivio de quienes temen o auguran una posible deriva catalanista sin precedentes en Baleares con el nuevo tripartito, hay que recalcar que ninguno de los presentes optó por bailar aquel día una sardana. Por otra parte, y por razones más o menos obvias, tampoco fue un pasodoble la composición musical elegida para la ocasión.

En realidad, ese baile de los nuevos gobernantes isleños fue más bien algo improvisado, a medio camino entre una pachanga autóctona, una danza tradicional rusa prerrevolucionaria y una polca country. Por el bien de todos los ciudadanos de la Comunidad, seguramente sería deseable que las próximas decisiones legislativas del nuevo Ejecutivo autonómico no estén marcadas, a ser posible, por ese mismo tono de levedad e improvisación. Por lo que respecta al PP, hay que reconocer que nadie recuerda haber visto bailar nunca a Bauzá ni a sus consejeros autonómicos en ninguna ocasión, ni siquiera cuando el dirigente más díscolo de los populares isleños, Antoni Pastor, abandonó las filas de su partido y pasó a ser un simple diputado no adscrito.

Esos son algunos de los rasgos distintivos de la «nueva política» isleña. Unos rasgos que muchos no comparten, pues lo cierto es que todavía hoy no se acaba de entender muy bien cuál fue el sentido real y último de aquel baile de los integrantes del nuevo Pacto de Progreso. En Baleares, desde hace mucho tiempo, suelen gustar sobre todo las danzas integradoras, aquellas en las que no caben la exclusión ni tampoco el deseo explícito de ir contra nadie.