El etarra Iñaki Bilbao durante un juicio en la Audiencia Nacional
El etarra Iñaki Bilbao durante un juicio en la Audiencia Nacional - EFE

El núcleo duro de ETA en las cárceles se reduce a una quincena de presos

Noventa y dos internos de la banda han aceptado ya la legalidad penitenciaria

MadridActualizado:

El núcleo duro de ETA en las prisiones ha quedado reducido a una quincena de internos, de los 234 etarras condenados que aún cumplen penas de cárcel en España, según fuentes penitenciarias consultadas por ABC. Siete de estos duros entre los duros están adscritos a pies juntillas al denominado Movimiento pro Amnistía y contra la Represión (ATA), apoyado por algunos de los presos más sanguinarios de la banda como Iñaki Bilbao. Este etarra fue expulsado de la organización por su disidencia y llegó a firmar una carta desde el centro penitenciario de lPuerto de Santa María en la que recordaba que «la guerra se gana a tiros».

Hace menos de seis meses se llegó a hacer público un listado de seis internos críticos con la línea oficial de Sortu. La lista fue difundida por el Movimiento Pro Anmnistía dentro de su propia estrategia de propaganda y en contra de los nuevos pasos dados por el colectivo de presos.El objetivo, según ellos, era que no hubiera «presos políticos marginados por mantenerse en posturas de lucha». En esa lista aparecían además de Iñaki Bilbao, Daniel Pastor, asesino del policía Eduardo Puelles; Saoia Sánchez, coautora de los asesinatos de Capbreton; Jon Kepa Preciado; Patxi Ruiz, asesino de Tomás Caballero, que calificó a Otegi de «liquidacionista»; e Ibai Aginaga, miembro del «comandoNafarroa».

Al margen del colectivo

Todos ellos están al margen del colectivo oficial de presos (EPPK), que integra prácticamente al resto y que votaron de forma mayoritaria en 2017 acogerse a beneficios penitenciarios individualizados, es decir, someterse a la legalidad carcelaria por primera vez en cuatro décadas. Los de ATA, casi todos exmilitantes de la banda,se quedaron en clara minoría.

Sin embargo, desde que se hizo público ese documento, algún otro preso se ha sumado a la disidencia, a ese residual núcleo duro hasta llegar a la quincena de miembros, según han confirmado las fuentes consultadas. Los quince se mantienen en los postulados de la lucha armada y ni la izquierda abertzale ni las Fuerzas de Seguridad les pierden de vista. Por supuesto, en las prisiones en las que cumplen condena se les vigila con especial interés.

Los críticos del sistema

El frente ortodoxo tiene en este grupo minoritario su principal bastión. Defienden la amnistía general de todos los presos mientras critican la aceptación de la legislación penitenciaria de forma individualizada y la califican de «chantaje». ATA sostiene que los etarras internos que se han sometido al sistema «agravan la situación» de aquellos que no secundan estos postulados.

El camino, sin embargo, es irreversible. La «fase de resistencia» que ETA impuso al colectivo de presos durante décadas quedó «derogada» de facto cuando el año pasado un 73 por ciento de los internos de la banda se mostró a favor de acogerse a los beneficios carcelarios que les permiten progresar de grado, pedir destino o solicitar permisos ordinarios y, llegado el momento, la libertad condicional. La única prohibición fue «la delación y el arrepentimiento». Desde entonces, 92 internos etarras han seguido esa estela, una auténtica revolución que jamás se había producido de una forma tan numerosa.

Queda aún un número de presos sin una estrategia definida al margen de las votaciones del documento del colectivo. El entorno penitenciario en el que están ingresados también es definitivo, de manera que si conviven con un entorno más favorable a la aceptación de la legalidad el cambio en la estrategia personal será más rápido. Las circunstancias individuales, los delitos cometidos y la pena que le quede por cumplir al interno son elementos que tampoco se pueden perder de vista. Pero el núcleo duro de ETA entre rejas ha quedado reducido a la mínima expresión.