El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante su entrevista con ABC
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante su entrevista con ABC - Ernesto Agudo
Ban Ki-moon

«La región catalana no está incluida en los territorios con derecho a la autodeterminación»

El secretario general de Naciones Unidas hace un llamamiento a resolver el contencioso catalán de acuerdo a la «tradición democrática española» y recuerda que la legalidad internacional no ampara la aventura independentista

MadridActualizado:

Si ayer el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, recordó que el mundo necesita una «España unida», hoy despachó la enésima andanada de realismo que los líderes mundiales lanzan a Artur Mas y sus socios en la aventura independentista catalana.

En una entrevista en Madrid con los principales periódicos españoles, en la que participó ABC, el máximo representante de la diplomacia global fue un paso más allá en sus comentarios sobre el embrollo catalán, y lo hizo para recordar que, pese a lo que aseguran los secesionistas, no hay aval alguno en el corpus jurídico internacional para una hipotética secesión de su comunidad autónoma. Ban se refiere a ella insistentemente como «región».

-Ayer habló de la necesidad de una España unida. ¿Cuál es su opinión sobre el conflicto en curso entre el Gobierno español y el catalán?

Un aspecto importante y bueno de España es que ustedes respetan la diversidad, tanto la lingüística, como la cultural y la histórica. Soy consciente de que este es un asunto muy delicado y como secretario general de la ONU no estoy en condiciones de hacer comentarios sobre este tema porque es estrictamente interno. Sin embargo, confío en que haya una solución de consenso, basada en el diálogo y en línea con su tradición democrática.

-Pero los independentistas catalanes aseguran que, de acuerdo con las leyes internacionales, tienen derecho a crear su propio estado independiente ¿Es así?

La carta de Naciones Unidas traza unas líneas básicas, que incluyen la integridad territorial, la soberanía y el respeto a las reglas democráticas. Sé que este es un tema muy importante para mucha gente en la región catalana. Lo que les pido a los líderes y al pueblo de esa región es que se comprometan en el diálogo. Debería haber una solución de consenso en este asunto.

-No hay violaciones de derechos, no hay discriminación, ninguna autoridad judicial independiente ha determinado la existencia de abusos... ¿Pueden invocarse las leyes internacionales y el derecho de autodeterminación en un caso como este?

España ha mantenido su independencia como un estado soberano, tal y como es ahora, incluida la región catalana, y así fue admitida en las Naciones Unidas. Ha actuado como un estado soberano más en todos los ámbitos de la comunidad internacional. Es cierto que hay algunas áreas que han sido reconocidas por la ONU como territorios sin autogobierno y que tendrían derecho a la autodeterminación en el marco de procesos de descolonización. Los catalanes no están incluidos en esta categoría.

-Hablemos ahora de la crisis de los refugiados. Teniendo en cuenta que los países vecinos de Siria acogen a cuatro millones de refugiados y que en Europa se riñe por la acogida a unos cientos de miles. ¿Qué le parece la respuesta de los Estados de la UE?

Sé que hay algunas dificultades domésticas que afrontar y aprecio el fuerte compromiso de la Unión Europea. Yo animo a los países europeos a dar una respuesta colectiva a este tema, antes que dejar solos a los países de origen y a los de tránsito. Eso es lo que los europeos están intentando mediante tantas y tantas reuniones en Bruselas y con el sistema de cuotas, pero el número de gente que llega es tan apabullante que crea un montón de problemas. Desde Naciones Unidas lo que nos preocupa es que reciban socorro y asistencia. Deberían ser acogidos de acuerdo con las leyes humanitarias internacionales y con respeto a la dignidad humana. No tienen medios para sobrevivir ni dos días y tuvieron que dejar su país porque sufrían violencia y persecución, porque sus vidas estaban directamente amenazadas. No tenían otra opción que escapar y, para ello, mujeres y niños arriesgan sus vidas en el Mediterráneo y recorren miles de kilómetros. Hemos de empatizar con sus dificultades. Confío en los europeos y su capacidad de liderazgo. Al fin y al cabo, ellos se beneficiaron de las migraciones y hoy los europeos son los más ricos del mundo. Hay margen para que ejerzan un liderazgo compasivo.

-Vivimos un auge del extremismo violento, sobre todo por lo que está ocurriendo en Siria. ¿Podemos esperar que sea un fenómeno temporal?

Estamos profundamente preocupados porque hay una proliferación del extremismo violento y el terrorismo. Llevamos casi cinco años de crisis siria. Hay muchas crisis en curso, en África, en Oriente Próximo, entre israelíes y palestinos..., pero las matanzas y la destrucción permanente en Siria han provisto del caldo de cultivo perfecto para que el extremismo eche raíces. Habíamos visto esto antes, incluso España sufrió unos terribles atentados en 2004, pero nunca habíamos visto una actividad terrorista tan organizada. Estado Islámico tiene territorio, dinero y seguidores. Esto es muy preocupante y por eso hago un llamamiento a la comunidad internacional a combatirlo desde la unidad y la solidaridad. Ningún país, por poderoso que sea, podrá hacerlo solo. Por eso llamo al mundo entero, porque solo unidos podremos resolver esto. También hemos de preguntarnos las causas profundas de que esta gente caiga en un comportamiento tan brutal y ahí nos encontramos con el fracaso del buen gobierno, las persistentes desigualdades sociales, el desprecio total a los derechos humanos y la falta de trabajos decentes para los jóvenes. Hemos de encarar este problema de una manera comprensiva y por eso presentaré un plan global para combatir el extremismo violento a la Asamblea General. Le pediré a todos los países, también a España, que compartan sus visiones y experiencias en esto.

-Las principales potencias negocian en Viena una posible salida a la guerra en Siria, pero el principal escollo sigue siendo el papel del presidente Al Assad. ¿Debe tener cabida en una hipotética transición política?

El futuro del presidente Al Assad debe discutirlo y decidirlo el pueblo sirio. Es muy difícil predecir el resultado de las conversaciones de Viena, pero es totalmente ilógico e injusto que de el destino de una persona dependa toda la negociación política. Es inaceptable. Hubo un acuerdo en Ginebra en 2012, que después respaldó unánimemente el Consejo de Seguridad, que sentaba las bases para una solución. Decía que debía crearse un Gobierno de transición con poderes plenos y efectivos. El Gobierno sirio ha insistido una y otra vez en que Assad debería ser parte del mismo, mientras que otros países se han opuesto. Por culpa de esto hemos perdido 3 años, han muerto al menos 250.000 personas, más de la mitad de los sirios son hoy desplazados y la mayoría de hospitales y escuelas han sido destruidos. No tenemos más tiempo que perder. Esto afecta también al continente europeo. Llamo a los líderes que participan en las conversaciones en Viena a que, si les importa la humanidad, muestren una solidaridad global y más flexibilidad, porque esto es un asunto que trasciende las perspectivas nacionales. Ya dije que hay cinco países que deben ser parte de la solución: Estados Unidos, Rusia, Turquía, Arabia Saudí e Irán. Estamos en el momento más crucial. Ojalá haya un resultado muy positivo y podamos iniciar de inmediato el proceso político.