Imagen de los disturbios en el casco viejo de Pamplona
Imagen de los disturbios en el casco viejo de Pamplona - PABLO OJER

La «kale borroka» sin ETA también puede ser terrorismo

La juez Lamela reafirma su competencia para investigar los disturbios de Pamplona del pasado 21 de marzo

MadridActualizado:

No es necesario pertenecer a una banda terrorista para cometer actos de terrorismo. La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela justifica con este argumento su competencia para investigar los actos de «kale borroka» que sucedieron en el casco viejo de Pamplona el pasado 21 de marzo, cuando un grupo de encapuchados provocó disturbios y lanzó piedras y botellas a policías con motivo de una manifestación proetarra.

Aunque no pertenezcan a una organización terroristas, la magistrada no descarta la relación de los investigados «con elementos terroristas», considerando las consignas que lanzaron y el contexto de sus actos, planeados para «crear el clima de terror que allí se produjo». Los manifestantes gritaron «Gora ETA» o «Borroka da bide bakarra», que significa «la lucha es el único camino».

La magistrada expone estos motivos en el auto con el que rechaza el recurso de los tres investigados encarcelados por estos hechos, Asier Petrirena, Rubén Iglesias y Endika Etura, que se desplazaron a Pamplona desde Rentería, en Guipúzcoa, histórico bastión de la izquierda abertzale. Los radicales, que querían celebrar una manifestación no autorizada y convocada por «Errepresiorari Autodefentsa», montaron barricadas y agredieron a los agentes, en una escena que recordó a los actos de «kale borroka» de los cachorros de ETA.

La acción de los radicales, añade la juez, no debe considerarse «un acto aislado», sino una contribución al conjunto de la actividad violenta que allí sucedió. Esta actuación contra «personas (fundamentalmente agentes de la autoridad), edificios comercios y mobiliario urbano» provocó «la grave alteración de la paz pública», concluye. Esa finalidad justificaría la existencia del posible delito de terrorismo y, por tanto, la competencia de la Audiencia Nacional.